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Renegociación de acuerdo y reunión con Eln.

El viernes 28 octubre, 2016 a las 7:35 pm
Felipe Solarte Nates

Por: Felipe Solarte Nates

Después de la sorpresiva derrota del Sí y superados los catastróficos temores de que sin remedio volveríamos a la guerra, continúan los acercamientos de representantes del Gobierno y las Farc, con líderes de las tendencias agrupadas en el No, para discutir sus propuestas tendientes a modificar los acuerdos trabajados desde La Habana.

Mientras, desde su inicio hace 4 años, las negociaciones con las Farc fueron concebidas principalmente entre dirigentes del grupo y delegados del gobierno, las que se abrirían con el Eln, en el primer punto contemplan una amplia convocatoria de diversos sectores sociales y políticos del país para que en una especie de gran ‘Dialogo Nacional’, como el que hace más de 30 años propuso el dirigente del M-19, Jaime Bateman, expresen sus peticiones y propuestas en el camino de construir una sociedad más equitativa y democrática.

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La disposición del Eln a negociar a partir del 27 de octubre y el cuestionamiento al acuerdo con las Farc, plantean un escenario en que los puntos de las negociaciones coincidan y abran la posibilidad que se unifiquen para acelerarlos; y hasta algunos politólogos ven factible y necesaria la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, para que sin exclusiones haya una participación más amplia y representativa de los diferentes sectores sociales y políticos en el diseño de una efectiva política de paz y la reorganización del Estado y sus instituciones buscando construir una democracia real y moderna.

El problema de la Constituyente, en cuya necesidad hace algunos meses coincidieron Uribe y los dirigentes de las Farc, es que necesitaría más tiempo para su concreción y quedaría en suspenso lo adelantado en el proceso de desmovilización de las Farc, después de lo acordado tras cuatro años de arduas negociaciones en La Habana.

Hasta el momento y desde que el 20 de octubre se cerraron las propuestas de modificación a los acuerdos de Cuba presentadas por los dirigentes del Centro Democrático y del partido Conservador que votaron NO, los más radicales han sido el expresidente Uribe y sus escuderos.

Las modificaciones planteadas por los asesores del expresidente Pastrana y la dirigente conservadora ‘independiente’ Marta Lucía Ramírez, han sido consideradas como más viables y ‘aterrizadas’, que las planteadas por el Centro Democrático, sobre todo en lo relacionado con Justicia Transicional y Restitución de Tierras y otros puntos de política agraria, que prácticamente quieren desconocer, pues según algunos observadores afectarían al mismo senador Uribe, algunos de sus familiares y copartidarios, que podrían ser denunciados por los altos mandos militares y empresarios de auspiciar la creación de grupos paramilitares que al igual que las Farc, cometieron numerosas masacres, desplazamientos de campesinos y apropiación de sus tierras.

Hasta el momento las numerosas marchas realizadas en diferentes ciudades y poblaciones del país, la declaración de los jefes paramilitares extraditados en los Estados Unidos apoyando el proceso con las Farc y la posibilidad legal, ofrecida al gobierno de Santos, por varios juristas recomendándole continuar con el proceso de paz mediante trámite en el Congreso o por medio de Cabildos Abiertos en los municipios más afectados por la guerra, son algunas de las salidas que le plantean; pero que dejarían el sinsabor de desconocer a quienes votaron contra el acuerdo aprobado en Cuba y dejaría abiertas las heridas y resentimientos que impedirían consolidar una paz estable.

El inminente inicio de las negociaciones con el Eln y su convocatoria a mesas ampliadas con diferentes sectores de la sociedad colombiana, permitirían que se unifiquen algunos puntos y acuerdos logrados en La Habana para no desperdiciar lo positivo; pero en caso extremo de no ponerse de acuerdo en los puntos relacionados con la Justicia Transicional, nueva política agraria y participación en política de los líderes guerrilleros, la citación de una Asamblea Nacional Constituyente sería viable para meterle muela además a las reformas agraria; urbana; en salud, educación; justicia, política y electoral y ordenamiento territorial, entre otros puntos pendientes para construir en Colombia una democracia real y no de papel, como la que sufrimos.

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