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REFLEXIONES

El lunes 26 octubre, 2015 a las 9:53 am
Marco Antonio Valencia Calle

Marco Antonio Valencia Calle

  • Votar es como tirar una botella al mar con una papeleta de esperanzas adentro. La historia dice que la mayoría de veces ese barco de esperanzas naufraga, pero no importa, no hay que perder la fe. Tener fe renovable en cosas tan imperfectas como la democracia, es la diferencia entre el ser humano y los animales.
  • Las elecciones representan un gran sueño para el pueblo, mientras que el ejercicio del poder siempre será una gran pesadilla para el candidato elegido.
  • Hemos conquistado el derecho de votar con el riesgo de ser enemigo del vecino por pensar distinto. Pero como sea, es mejor votar y elegir a nuestros gobernantes a riesgo de equivocarnos; o a dejar que el vecino, ese enemigo, elija por nosotros.
  • Para comenzar, tenemos que saber que nuestros políticos elegidos son seres humanos, y por tal imperfectos. Hay que entender que hemos elegido gobernantes, y no a un olimpo de dioses y semidioses. Ellos también deberán pagar impuestos y vivir en la ciudad que construyan o destruyan con sus decisiones.
  • Todos los votos son útiles, incluso aquellos marcados en blanco, porque entonces sabemos que la democracia existe, y que el gobierno de la ciudad le importa a todos sus habitantes, incluso a aquellos que dicen, que nada les importa.
  • La democracia no es perfecta, pero al menos nos permite en conciencia y en secreto a todos los ciudadanos elegir a los que creemos los mejores dirigentes para gobernar nuestras ciudades. Sin importar incluso que tengamos la conciencia manchada de inmadurez, o peor aún, que la sonrisa de hoy se la cara decepcionada del mañana.
  • Decía el escritor Ernesto Sábato que la democracia es un régimen podrido, pero que en esencia todos los regímenes lo son. Aun así, la democracia es el mejor sistema porque permite denunciar a los corruptos sin que nos fusilen por ello, y así como votamos para elegir, así mismo en las urnas podemos revocar el mandato que dimos por el mismo sistema.
  • Lo bueno de la democracia es que los líderes son elegidos por la ciudadanía a pesar de sus defectos, o gracias a ellos. Y los que gobiernan, por lo general no son mejores que sus electores, ni peores que el pueblo que deben gobernar.
  • En el corazón de la democracia late la confianza. Sin confianza no habría elegidos, ni ganadores. La historia de la humanidad suele ser un lienzo enorme de corazones rotos. No importa, el corazón debe seguir latiendo.
  • Hay tanta miseria en el estómago del pueblo, que nunca un elegido entre nosotros dará soluciones a todas las necesidades de su gente. Y como en el amor, hay un enamoramiento, una gran expectativa, un gran compromiso, una decepción. Con el estómago a medio llenar, la gente suele desencantarse rápido de sus amores.
  • Como en un matrimonio, no se gobierna con buenos deseos, pero tal vez si con el don de la sabiduría. Como tampoco se gobierna bien cuando hay multitud de parientes opinando el menú para el almuerzo.
  • El juego electoral suele ser una forma de religión cuando los seguidores donan su fe a un líder a través del voto. Tan religión es, que la gente le pide a los elegidos un milagro para la solución de todas sus miserias.
  • Un político que representa al pueblo nunca debería decir una palabra sin tener la frase completa, expresar una idea sin tener un proyecto visible, ni hacer un nombramiento sin conocer el corazón de sus recomendados.
  • Una cosa es ser candidato, otra cosa muy distinta ser elegido. Los candidatos tienen tiempo para las payasadas y el chascarrillo, en cambio los elegidos deben dedicarse a trabajar en la seriedad de sus actos para ganarse el buen humor de la gente.
  • Como el Niño Dios que recibió mirra, incienso y oro para el día de su nacimiento, a los políticos recién elegidos hay que darles un cofre de sabiduría, otro de paciencia y muchos bultos de prudencia. La prudencia dicen, hace verdaderos sabios.
  • Ser elegido por voto popular no es ser coronado. Coronar una elección no significa ser ungido un Dios o algo por el estilo. Al contrario, ser elegido significa sentarse en el trono de todas las miradas, todas la expectativas, todas las críticas, todas las envidias, todas las censuras… y por lo tanto, hay que dar ejemplo de ética, de valores, de cultura ciudadana.
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