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Lunes, 18 de diciembre de 2017. Última actualización: Hoy

Reflexiones / Carlos E. Cañar S.

El martes 10 octubre, 2017 a las 4:31 pm

Reflexiones

 

CARLOS E. CAÑAR SARRIA carlosecanar@hotmail.com               Primera. Resulta que quienes menos tienen argumentos para dar lecciones de anticorrupción son precisamente los que más escándalos de corrupción han tenido. Y ahora pretenden fungir de paradigmas y cínicamente hablan de principios. Olvidan que es de principios de lo que debe estar conformado el comportamiento ético. Olvidan también que es la falta de paradigmas y de principios una de las razones mediante las cuales el país está como está. Los principios son inajenables, ni se compran ni se venden; cuando se adquieren se mantienen en el individuo hasta la muerte y no hay poder humano que pueda resquebrajarlos. De ahí que por ejemplo, posturas como las de Cambio Radical, en plena campaña política, no sólo producen desconcierto sino también rabia. Ahora resulta que este seudopartido anuncia el no respaldo a la Jurisdicción Especial para la Paz argumentando que es por cuestión de principios, lo que obviamente ha generado polémica en la opinión pública y en las redes sociales. Como si Cambio Radical tuviera calidad moral para hablar de principios.

             Segunda. Cada vez se constata más que el paso de Germán Vargas Lleras por el gobierno no fue otra cosa que una cínica actitud de oportunismo, de incoherencia y deslealtad, algo consuetudinario en este personaje, campeón en transfuguismo, que según se dice tiende a parar a las toldas del uribismo en su desesperado intento de suceder a Santos. Esto se veía llegar; por lo bajito, Vargas debió renunciar a la vicepresidencia si no estaba de acuerdo con las políticas del gobierno del cual hacía parte, sobre todo, si no compartía la política de paz y reconciliación nacional.

              Tercera. Frente al deterioro de la ética y moral pública en nuestro país, es necesario implementar entre otras cosas, unos mecanismos que contribuyan a cimentar las bases de una nueva cultura donde la ética y la decencia sean las reglas conductoras de la sociedad. Comenzar por una cátedra anticorrupción en todos los niveles de la educación incluyendo los postgrados y en todos los programas y carreras. Se necesita la construcción y consolidación de una nueva Justicia erigida en los pilares de la ética y la decencia, administrada por personas sin tacha moral que con su desempeño, en la conciencia de la gente quede reseñado que  ser honesto es rentable y que el delito y el crimen no paga.

Cuarta. Desde luego que nadie podrá ganar las elecciones presidenciales sino es a través de alianzas entre partidos y movimientos políticos. Saber y definir entre quienes se establecen las alianzas y adhesiones porque las circunstancias no están para aquello del todo vale, ni del “fin justifica los medios”, precisamente porque no todos los medios son válidos para acceder al poder si es que se pretende un buen gobierno que jamás será posible, mientras la corrupción siga siendo la pauta de la existencia cotidiana en las ramas del poder público. De las buenas o malas compañías dependerá el éxito o el fracaso de los diferentes candidatos. Porque el país no puede continuar en el círculo vicioso de elegir o reelegir a los mismos corruptos de siempre. Esto también se ajusta a las campañas legislativas, en la elección de un nuevo Congreso, una de las instituciones más deslegitimadas del país.

Quinta. El panorama político en el Cauca sigue incierto. Algunos parlamentarios ya están en campaña y aún no se sabe qué candidato presidencial respaldarán, en parte; porque éstos aún no están definidos y en segundo lugar, porque están esperando la coyuntura propicia para no desgastarse. Y en cuanto a las elecciones legislativas dizque los congresistas que están actualmente pretenden continuar; pero a no pocos les va quedar fácil convencer a los potenciales electores, porque ya los caucanos están cansados de presenciar a los congresistas sólo en temporadas pre electoral y electoral, desapareciendo ante las crisis más sentidas de la región que teóricamente dicen representar. Alguna excepción ha de haber; hay más decepcion cada vez que los datos estadísticos señalan al Cauca entre los departamentos con índices más precarios de desarrollo humano en el país. Que no les vaya a suceder lo que en cierta ocasión no lejana, de parlamentarios que fueron derrotados en las urnas, siendo castigados y condenados a desaparecer del panorama político. Lo mismo pasó con ciertos partidos que quedaron sin ninguna representatividad, vacíos que ocuparon otros personajes, algunos foráneos de los cuales se dice que nada o poco han hecho por la región. Tendrán la difícil tarea de convencer con la exposición y demostración de resultados.

Sexta. En Popayán se continúan adelantando las obras relacionadas con movilidad futura. Las calles y avenidas con buenos materiales y buenos acabados. Se le está cambiando la imagen de manera positiva a la ciudad. Por fin hay esperanzas de concretar la imagen de una ciudad decente, que indudablemente se traducirá en bienestar físico y emocional de sus moradores.