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Reflexión sobre el “Día sin carro”

El miércoles 8 octubre, 2014 a las 4:06 pm

A un toque - Julio Herney Narváez Zapata

Julio Herney Narváez Zapata

JULIO HERNEY NARVÁEZ ZAPATA   jhenza@hotmail.com

Muchas inquietudes me dejó el desarrollo del Día sin carro y sin moto, ¡Respira vida!, que se cumplió en Popayán el pasado jueves 25 de septiembre (durante 13 horas) y que fue promocionado como una medida obligatoria para que la ciudad tenga una mejor calidad de vida.

Para comenzar, no entiendo cómo al día siguiente las autoridades entregaron un “balance positivo” haciendo énfasis en el número de vehículos inmovilizados: 200 (160 motocicletas y 40 carros), pero por ninguna parte se informó sobre la incidencia de la medida en el medio ambiente.

Quedó la idea de que la norma fue montada como “pretexto” para recaudar los $61’599.000 de los 200 comparendos; teniendo en cuenta que la sanción dice que: además de la inmovilización del vehículo infractor, su propietario será multado con 15 salarios mínimos diarios legales vigentes; es decir, $307.995, que multiplicados por el número de “enyesados” ese día, da la cifra mencionada.

No hay que olvidar que esta iniciativa nació como una medida para desincentivar el uso del automóvil al observarse que su utilización a gran escala está generando daños irreversibles en el medio ambiente, y para probar y promover nuevos medios de desplazamiento y transporte mucho más eficientes y menos lesivos con el planeta.

Además de disminuir los niveles de contaminación, a esta idea se han sumado otras necesidades como la de reducir la contaminación auditiva y la promoción de hábitos de vida saludables alejando a los seres humanos del sedentarismo habitual, para motivarlos a realizar actividad física con desplazamientos a pie y a utilizar la bicicleta como medio de transporte.

Siendo coherente con la medida, pienso que antes que sancionatoria debería ser más pedagógica. Algunos municipios optaron por esta vía con buenos resultados. En Envigado, Copacabana, Girardota y La Estrella; los infractores reciben “castigos” más acordes: se les inmoviliza el vehículo y se les da la opción de realizar un curso pedagógico o un trabajo en beneficio del medio ambiente, so pena de la cancelación de la multa.

Y sí está demostrado que durante esta actividad los índices de calidad del aire mejoran notablemente, por qué ésta solo se hace solo una vez al año y no cada mes o cada semana; así sería más eficaz y dejaría de ser vista como un simple acto simbólico que difícilmente aportará, en gran medida, a la solución del problema. Se dice que así se hagan 50 de estas jornadas al año, si el resto de los días no se hace nada, muy poco le servirán al planeta.

Tampoco entiendo el porqué solo se prohíbe la circulación de vehículos particulares. ¿Será que los públicos no contaminan? La gran mayoría de los automotores que prestan el servicio de transporte público en la ciudad son muy viejos o circulan en muy malas condiciones técnico-mecánicas. Una buseta con muchos años de servicio, contamina más que 15 de los automóviles particulares que se quedaron guardados el Día sin carro y sin moto. Allí les dejo el dato.

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