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Recuperan la tradición sin la corona

El lunes 29 noviembre, 2021 a las 12:16 pm
Recuperan la tradición sin la corona
Imagen – Referencia: Junta Permanente Pro Semana Santa Popayán.

Recuperan la tradición sin la corona.

Por: ÁLVARO JESÚS URBANO ROJAS

La Cofradía de la Inmaculada Concepción, data del año 1551, hace 470 años al ser jurada la Virgen, patrona tutelar de Popayán con una procesión votiva a celebrarse cada 7 de diciembre. En ella participaban todos los estratos sociales, con pólvora, festones y ruidosa algarabía, desde balcones ribeteados con geranios matizados y banderas azules y blancas.

El libro “Compendio Histórico Cronológico del Obispado de Popayán”, escrito en 1870 por el sacerdote, Manuel Ventura Hurtado del Águila y Arboleda, narra que la virgen salía en procesión con una corona de oro con perlas, diamantes y esmeraldas con resplandor de plata, que acaudalados ciudadanos le regalaron a la inmaculada Concepción, considerada como la amparadora de Popayán, al hacer el milagro de evitar que la mortal peste de la viruela entrara a Popayán a aniquilar la vida de españoles, igualados, artesanos, soldados, monjas, curas, ñapangas, indígenas y esclavos de la naciente ciudad.

Todos en gratitud donaron oro para su elaboración, encargada a unos orfebres con una solemne condición: “La corona debía exceder en belleza y fastuosidad a la de cualquier emperador. De otra forma no podría ser un regalo digno de la reina del cielo”. Se empezó a tallar en 1536 y tardaron seis años, en su majestuosidad se destacan las 279 esmeraldas tachonadas; la más grande de 45 quilates, fue arrancada del cuello de Atahualpa al someterlo en 1532 durante la caída del imperio Inca del Perú.  La corona tiene 34,5 cm de alto, 52 cm de circunferencia, pesa 2,18 kilos en total y se fundió en oro de 18 a 24 quilates. La Virgen es una talla en madera del artista ecuatoriano Caspicara.

En 1854 el Papa Pio IX Decretó el dogma de la Inmaculada Concepción, en un documento llamado «Ineffabilis Deus», donde ataca a la modernidad, pues tomaba fuerza la filosofía naturalista la cual despreciaba las verdades de origen sobrenatural, y por ende las religiosas.  Fue entonces cuando el Obispo Carlos Bermúdez, perseguido y desterrado por denuncias de los Liberales radicales de Popayán, el 7 de febrero de 1877, es cuando surge la leyenda de la maldición a Popayán sobre la Cruz de Belén. El Obispo, para defender la corona, nombra como Síndico-Patrono de la Cofradía a Tomás Olano, quien, en carta, de la Sagrada Congregación del Concilio, advierten al Papa Pio X, que la corona, corre peligro por las guerras civiles de los Liberales, estando expuesta a saqueos y desmanes. Salvada gracias a la intervención de los patronos y síndicos, enterrándola, y transponiéndola a ignorados sitios. Por lo que se concibe el proyecto de venderla. El producto de la venta se destinaría a construir un hospital y un asilo para ancianos, cosa que nunca ocurrió. El Papa Pío X, por intermedio del Cardenal Marry del Val, el 17 de junio de 1914, concede el permiso.

Manuel José Olano Borrero es nombrado síndico, tras la muerte de su Padre Tomás Olano. La venta de manera secreta y clandestina se hace en 1936, la corona es enviada en un barco que zarpa de Buenaventura, oculta en un cubilete de sombrero de copa a los Estados Unidos, la compra el joyero Warren J. Piper por 125.000 dólares. Desde el 2015, la Corona pertenece al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.  

Hoy, sin corona imperial sale la Virgen en procesión solemne, por iniciativa del Ingeniero, Pablo Andrés Erasso Segura, hombre cultor del patrimonio inmaterial de Popayán, semanasantero por antonomasia y miembro de la Junta Cívica y Cultural, él, con un grupo de egregios payaneses, recuperan está bella tradición y hacen la procesión en vísperas del día de la inmaculada la noche de las velitas, una celebración mágica de expresión religiosa y cultural cuyo compromiso surgió de la visita que en el año de 1997, hiciere el ingeniero a la casa de Diego Eugenio Silva Riviere, al admirar una fotografía de la Inmaculada de Legarda de la Catedral en  procesión el 7 de diciembre de 1973.

La recuperación del tradicional desfile cumple 25 años, en el 2020 por causa de la pandemia no hubo procesión; su esplendor es enaltecido por la imaginería antigua del Templo del Carmen: El Ángel de La Anunciación, Santa Isabel, San Zacarías, Santa Ana, San Joaquín, El Arcángel Gabriel, La Anunciación, La Visitación, San José y La Virgen de La Inmaculada. Hay imágenes de propiedad del ingeniero Pablo Erasso, y con devoción mariana, participan sahumaduras de todas las edades e involucran familias de diferente condición social, escuela del carguío, chirimías, orfebres, artesanos, comerciantes y floricultores que dinamizan la economía, en momentos de crisis generalizada. Un esfuerzo grande y altruista digno de destacar.

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