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Reclusos de Santander de Quilichao aprendieron a transformar conflictos

El lunes 15 junio, 2009 a las 10:46 am
Veintiún internos del Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Santander de Quilichao, Cauca, obtendrán el próximo viernes 19 de junio su certificación como participantes del proyecto ‘Transformación de Conflictos en Procesos de Resocialización’, realizado por la Universidad Autónoma de Occidente, la Cruz Roja Colombiana Seccional Valle del Cauca y el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, Inpec.

La actividad de clausura se realizará el 19 de junio a las 10:00 a.m., en el Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Santander de Quilichao, Cauca, y contará con la participación de las directivas de las diferentes entidades.

El proyecto, que inició en marzo y finalizó a principios de junio, consistió en capacitar a los participantes en los temas conflicto, identidad, solución de problemas, sistemas de comunicación, métodos alternativos de solución de conflictos, conciliación, negociación y autonomía, con el ánimo de generar procesos que permitan la adecuada transformación de conflictos en actitudes positivas, en los diferentes contextos sociales a los que se enfrentan.

‘Transformación de Conflictos en Procesos de Resocialización’, que se ha realizado en algunas penitenciarías de los departamentos del Valle del Cauca y Cauca, está orientado a ofrecer herramientas pedagógicas para transformar relaciones álgidas en formas positivas de comunicación.

Experiencia de vida

Los frutos de este esfuerzo mancomunado se ven reflejados en los rostros alegres y positivos de los internos que recuperan su libertad y visualizan su futuro con esperanza. Luz Marina, una caleña de 49 años, quien luego de 34 meses volvió a la libertad con optimismo, esperanza y un claro proyecto de vida, es un ejemplo de ello.

Para Luz Marina, quien habitó el Centro Penitenciario y Carcelario El Buen Pastor de Cali, y hoy en día pone en práctica los conocimientos adquiridos en el taller, “lo más valioso del proyecto fue aprender a tolerar, llevar las cosas con calma y pensar que a través de la tolerancia uno se puede evitar muchos problemas”.

El recuerdo más cercano que seguramente perdurará por mucho tiempo en su memoria es del 29 de marzo, a las 7:30 p.m., cuando las puertas del Buen Pastor lentamente se abrieron y le mostraron al mundo lo que había perdido hacía 34 meses. Allí, en frente de ella, su cuñado y sobrinos se le abalanzaron para decirle “Bienvenida a la libertad”. “Este ha sido el momento más feliz de mi vida, abrazaba fuertemente a mis familiares prometiéndome no volver a ese lugar”, recordó con nostalgia.

El proyecto intenta minimizar los efectos psicológicos y sociales que acarrea la prisión, a través de actividades lúdicas de desarrollo personal que se centran en la formulación de un plan de vida. “Es muy importante que a uno le digan que aquí no termina todo, que hay por delante toda una vida para volver a empezar y aquí en la libertad, a pesar de los inconvenientes, uno sale con optimismo y esperanza, con ganas de trabajar en ese plan de vida”, dijo Luz Marina.

El proyecto se desarrolló en ocho sesiones, con una duración de 120 minutos cada una, para que las internas conocieran la teoría del aprendizaje vivencial y la teoría de juegos cooperativos, que permitieron aprender conceptos relacionados con solución de problemas, habilidades sociales, formación de la identidad, norma y responsabilidad, entre otros.

“Realmente estoy muy agradecida con la Autónoma de Occidente, el Inpec, por su programa Pospenitenciario, y la Cruz Roja Colombiana, porque gracias al taller hoy me mantengo firme, he aprendido a tolerar y a ser constante”, señaló Luz Marina.

Por su parte Alicia Torres, coordinadora del proyecto en la UAO, dice que “es muy gratificante observar cómo ellas aprenden, se interesan por continuar lo mejor posible en su crecimiento personal y sienten que es posible desarrollar un proyecto de vida desde esa situación”.

Luz Marina hoy no se siente delincuente, por el contrario, su experiencia le enseñó a aprender de sus propios errores, a asumir una responsabilidad, a ser firme ante la vida y a dejar atrás lo que fue del pasado. “Hoy quiero hablar mucho con mis sobrinos, disfrutar de mi libertad, visitar a mis familiares, trabajar honradamente y recuperar el tiempo que quedó como experiencia de vida”, indicó con seguridad.

Por ahora Luz Marina vive con su hermana mientras logra equilibrarse en la sociedad, y en las mañanas, cuando abre sus ojos, mira con esperanza, optimismo y ganas de trabajar por un mejor futuro, aunque “volver a empezar es difícil cuando se cierran muchas puertas”. Su mejor consejo para sus compañeras en prisión es que visualicen su vida en la tolerancia, el respeto y la esperanza.

Informes: PBX 318 8000 Ext. 11400
Catalina Balanta
Universidad Autónoma de Occidente – Cali
Tel: 3188000 Ext. 11183
Cel: 3137476330

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