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Quilichao, sin espacio público

El miércoles 29 marzo, 2017 a las 7:18 am
Por Luis Enrique Delgado.

Vistazos.

Bueno, señor alcalde de Santander de Quilichao, quiero contarle que ha sido tanta la adhesión a mis dos opiniones anteriores (la galería de mercado y la movilidad en la ciudad) que no me queda otra opción que ser fiel a quienes de una u otra forma me expresaron su respaldo.

Es que, señor alcalde, los ciudadanos de Santander de Quilichao ya no soportan tanta incomodidad para desplazarse, bien como peatones o como conductores de cualquier clase de vehículo y, claro, como no tienen tribuna ni púlpito para manifestarse, pues echan mano a cualquier conducto receptivo. Y en eso, hay que decirlo, Proclama del Cauca ha sido siempre muy dado a sus lectores.

Además, porque, tampoco nos digamos mentiras, el quilichagueño es persona de pocos impulsos para expresar su inconformidad. Podríamos decir, incluso, que es hasta tolerante, por no decir manso de espíritu, o de altivez, hasta para defender y hacer respetar sus derechos.

ESPACIO PÚBLICO

El espacio público, para que vayamos entrando en aguas, es un derecho de todo ciudadano, pero acá, en Quilichao, no se le respeta, porque no hay una autoridad valerosa y comprensiva para que el bien común prime sobre el que algunos se han autoadjudicado, haciendo de la ciudad un caos.

Y señor alcalde, si ese ciudadano de bien no se queja, así sea con el solo altoparlante de su grito, pues ahí sí, que entre el Diablo y escoja. Porque entonces, sin autoridad y sin dolientes, ¿para dónde será que cogemos?

A mí me parece, doctor Álvaro Mendoza, con todo el respeto que le tengo y el valor que le doy a su calidad de persona, que usted elevando un poco su apacible espíritu y bajándole a su generosidad y benevolencia, bien podría, por lo menos, detener esa deplorable invasión al especio público que ya, tristemente, nos está llegando al parque principal o, mejor dicho, a los linderos de su propio despacho.

¿Usted ha salido un miércoles o un sábado por las calles más céntricas de la población?

Señor alcalde, ¿alguna noche se ha tomado un ratito de su tiempo para transitar por la calle cuarta entre carreras diez y once?

Yo, sinceramente, creo que no lo ha hecho, porque de lo contrario ya hubiese tomado alguna medida, al menos por salubridad.

NADIE PROTESTA

Lo más lamentable es que en Quilichao, como decimos arriba, nadie protesta o, como dice el vulgo, “todos comen callaos”.

¿Y la ciudad? Al garete, como sin brújula, convertida en una galería, con ventas, negocios de toda índole, en todas las aceras, en las mismas calles, sin respeto por nada ni por nadie. Mejor dicho, sin espacio público.

El peatón no puede utilizar las aceras, a las que tiene todo el derecho, viéndose obligado a transitar por las calles, donde es peor y peligroso por el desorden vehicular y la invasión, por todas partes, de por lo menos un carril de las vías.

Esto, señor alcalde y secretario de la competencia, merece más atención.

Santander de Quilichao hace rato está reclamando el orden, la organización y la tranquilidad que requiere una ciudad que se precia, con toda la razón, de ser la segunda en importancia del departamento del Cauca y der ser destino turístico.

Pero entonces, cabe preguntarse: ¿algún día tendremos un gobernante con el suficiente valor para cumplir las promesas de campaña y hacer de Quilichao la ciudad que todos queremos?

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