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Domingo, 29 de marzo de 2020. Última actualización: Hoy

Quilichao se queda sin vías

El miércoles 5 abril, 2017 a las 9:58 pm

Vistazos

Va pasando el tiempo, que siempre es inflexible, los progresos de Santander de Quilichao cada día más evidentes, obviamente con sus bienes y sus males, y lamentablemente todo ello a la deriva, sin ningún orden, sin planificación o, como decíamos en nuestro comentario anterior, al garete.

Hoy Quilichao, o mejor, sus moradores y visitantes, todos vemos con asombro y casi que impávidos, como se ahoga la segunda ciudad del Departamento del Cauca, por su caótica movilidad, su asfixiante estrechez del espacio público (¿), su invasión de comidas callejeras y, para colmo, del deplorable estado de sus vías, no solo escasas y estrechas, sino deterioradas en su mayoría, agravando la serie de dificultades que cada día aumentan en su perímetro urbano.

SIN AUTORIDAD

En Quilichao parece no tener remedio eso de que el que quiera destruir el pavimento de las vías céntricas para su bien personal, puede hacerlo sin ninguna objeción, aprovechándose de la falta de autoridad.

Entonces, como lo vemos con frecuencia, aparecen zanjas, por trabajos domiciliarios, que luego se transforman en peligrosísimas trampas para peatones y vehículos, sin que nadie responda.

Eso, sin referirnos a que es muy común que las entidades oficiales, o sus contratistas, realicen trabajos similares y luego no se preocupen por dejar las vías como estaban, y menos por recoger los escombros.

Y, como si ello fuera poco, los inmensos huecos que con frecuencia aparecen como consecuencia lógica del uso de las vías, rara vez son subsanados, o “reparchados”,  porque parece ser que a nadie le importa, ni el deterioro, ni la seguridad de los usuarios.

UN EJEMPLO

Hay que ver la céntrica calle tercera entre carreras diez y once. ¿A quién le importa? Parece que a nadie.

Eso para mostrar un solo ejemplo.

Claro que esa calle-ejemplo tiene un extremo grado de dificultad a la hora que a alguien se le ocurra la idea de recuperarla. Porque al inhabilitarla, prácticamente queda el centro de la ciudad sin llegada.

Y ni para qué nos adentramos en las pocas vías que tiene la ciudad, si reconocemos que la única manera de salir a tomar la ruta hacia Cali o hacia  las restantes poblaciones nortecaucanas es la carrera novena y eso hasta la calle octava, porque nunca ha habido alguien que alargue la vía siquiera hasta la hacienda “La Corona”, como sería lo ideal.

Salir por la calle cuarta a tomar la carrera once es casi imposible e intentar hacia la carrera trece, casi que es una odisea, al menos desde el centro de la ciudad.

Mejor dicho, Santander de Quilichao no tiene vías por dónde transitar y las pocas que existen, que son las mismas desde hace muchísimos años, no solo son insuficientes, sino que ya prestan flaco servicio a la realidad de la población, por su pobre estado en que se encuentran.

Señor alcalde: ¿usted no cree que Quilichao merece un poco más de atención en ese sentido?

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