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Domingo, 16 de mayo de 2021. Última actualización: Hoy

Quedé con la duda… ¿Cómo habrá sido la firma?

El domingo 11 abril, 2021 a las 8:37 am
Quedé con la duda… ¿Cómo habrá sido la firma?

Quedé con la duda… ¿Cómo habrá sido la firma?

Jorge A Ruiz M

Hace poco tuve un pequeño inconveniente operativo. Tenía que realizar un trámite relacionado con unos documentos que había firmado en 2007, imagínense ya tan distante esa fecha. ¿Qué andaban haciendo ustedes en 2007?

Ese día hice mi firma, llené los papeles que tocaba llenar y una señora, al revisar todo, no aceptó los papeles porque argumentó que mi firma no coincidía.

-Niño, esta firma es diferente a la que está registrada. La firma que usted hizo en 2007 es muy diferente a la que acaba de hacer- dijo la señora.

Qué raro. No es mi intención aquí criticar, antes qué pereza ponerme en esas, estoy de acuerdo con que hagan eso, la intención es evitar la suplantación de identidades. Probablemente el que estaba ahí haciendo la vuelta no era yo sino un cantante británico de rock o un escritor decimonónico viajando en el tiempo parecido a mí. La solución era fácil: simplemente tocaba ir a la notaría, autenticar mi firma y ya, asunto arreglado.

Le pregunté a la señora si me podía mostrar cómo era mi firma en 2007 pero no se podía. Quedé con la duda, es más, de mis principales dudas existenciales es saber cómo era mi firma en ese entonces. Me acordé de que cuando era niño, o bueno, más bien cuando tenía menos de diez años de edad, veía cómo los adultos firmaban y veía que entre más ilegible tenía más estatus.

Por lo tanto, hice el clásico, con el que seguro todos se sentirán identificados y esbozarán una sonrisa: cuando saqué la cédula puse mi nombre y encima hice una marca como la de El Zorro, una Z cubriendo toda la letra y terminé con la mayor muestra de dignidad y alevosía en el siglo XX: un punto a la derecha. Ya tenía mi firma.

Pero la gente seguía firmando muy raro, yo sentía que mi firma no tenía carácter. Lo que hice luego, para agregar carácter, templanza y firmeza, fue ya no poner un punto al final sino dos. Debí haber puesto una carita feliz, o una nubecita, no sé.

El hecho es que quedé con la duda, yo juré que firmaba igual que ahora. No sé. Tal vez ahora bajé de estatus y puse un punto, o no hice la marca de El Zorro sino al revés: la S de Superman.

Hasta la próxima amigos.

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Ya saben: más historias así las encuentran en mi página (www.lavidaenfinanzas.com) y en mi instagram @kemistrye

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