Domingo, 25 de julio de 2021. Última actualización: Hoy

¡Qué pena con la comunidad internacional!

El jueves 17 junio, 2021 a las 10:02 am

¡Qué pena con la comunidad internacional!

Alfonso J Luna Geller

Como un desafío al intelecto, al gobierno meritorio y a las buenas costumbres administrativas recibí la noticia según la cual el presidente Duque había nombrado como embajador de Colombia en Washington al exministro Juan Carlos Pinzón Bueno.

Lo sentí así porque el Estado colombiano, por culpa del peregrino gobierno que padecemos, ha venido adquiriendo una pésima imagen universal, que perjudica no solo la idoneidad y competencia del ciudadano común en sus relaciones internacionales, por asuntos de negocios o de amistad o familiares, sino de la empresa privada y de la deseable inversión extranjera en nuestro país.

Es muy evidente en diferentes escenarios públicos del Mundo que Colombia ha sido catalogado como un “narcoestado”, por las comprobadas relaciones que han tenido muchos de los funcionarios del alto nivel gubernamental con el narcotráfico, asunto que se va ratificando a medida que este gobierno avanza, afortunadamente, hacia el final.

Nadie desconoce que grupos mafiosos vinculados al narcotráfico y con amplias ramificaciones en las estructuras del Estado lograron influencia avasalladora en las instituciones políticas, judiciales y en las fuerzas de seguridad de Colombia.

Claro que esto es viejo, “institucionalizado”, por así decirlo. Recordar la condena a 57 meses de cárcel, a finales de los noventa, a Bernardo Ramírez Blanco, hermano menor de Marta Lucía Ramírez, la vicepresidenta de la república, hoy canciller, por conspirar para ingresar heroína en Estados Unidos. Es más, no olvidar que el centro de investigación sobre el crimen organizado, conocido como InSide Crime, detectó que una empresa a nombre de la vicepresidenta, su esposo y su hija trabajó con el narcotraficante Acevedo Giraldo, conocido como ‘Memo Fantasma’, en negocios inmobiliarios.

Pero es que, con el nombramiento de Pinzón Bueno, nuevamente se le recordó al Universo esta condición, que debiera dar pena, puesto que el nuevo embajador en Washington tiene a su tío Jorge Bueno Sierra, condenado a cadena perpetua por narcotráfico, precisamente en Estados Unidos.

A propósito, ya conozco las disculpas que siempre esgrimen para justificar la índole de este gobierno, y la inmunidad de sus funcionarios, porque las han ido agotando a medida que se ponen en evidencia las relaciones de sus desacreditados servidores públicos con familiares narcotraficantes. “No existen delitos de sangre”, dicen todos los untados de aquella sangre.

Es más, Pinzón Bueno es el mismo que hace unos meses, sin medir consecuencias, acusó, sin fundamento, a los miembros de la Comisión de la Verdad de estar relacionados con grupos armados y de tener una visión sesgada. No conciben ningún gesto de paz como mandato obligado del gobierno.

Y este mensaje que el gobierno Uribe-Duque le envía al Mundo con el nombramiento de Pinzón, se suma a los que ya se han difundido, a veces disimulados con expresiones “políticamente correctas”, más suaves, de “buen gusto” y hasta cómicas, como llamar al delito “tragedia familiar”, cuando salpica a quienes ejercen en el actual des-gobierno.

Para documentar el listado de crímenes de aquel entorno, decidí darme un paseo por Google. ¡Y quédense aterrados! Nos conocen más por fuera que en nuestro propio solar.

Encontré, por ejemplo, expresiones como: «La mafia narcotraficante de Colombia tomó el poder político con el gobierno de Uribe Vélez y ahora de Iván Duque». “Colombia está convertida en un narcoestado por obra y gracia de la clase dominante. Uribe no es el único que ha transitado este oscuro camino”. “La guerra contra las drogas, promovida por EE.UU. y las élites colombianas, solo ha logrado fortalecer el narcotráfico y la militarización del país. Acabar con la violencia requiere un profundo cambio de mentalidad…” “Invertíamos 57.000 dólares para fumigar una hectárea de coca, cuyas plantas costaban 450 dólares… Así se fueron evaporando los miles de millones de dólares invertidos en el Plan Colombia, sin propiciar ningún avance en las condiciones de vida de las poblaciones afectadas…”

Pero lo que me relevó de hacer el trabajo detallado fue encontrar una columna recién escrita (30 mayo, 2021) por el senador Gustavo Bolívar Moreno, titulada Alerta Aeropuerto, que contiene todos los argumentos que yo estaba tratando de compilar, y claro, mucho más, demostrando cómo es que funciona el narcoestado Uribe – Duque, o como él lo llama: un Estado narcoparamilitar que persigue la coca, pero no la cocaína. Un gobierno que persigue al consumidor, pero no al narcotraficante. Lo demuestro en 20 hechos contundentes:

  1. Narcotraficante Ñeñe Hernández financió parte de la campaña de Duque.
  2. Embajador de Colombia en Uruguay, Fernando Sanclemente, albergaba en su finca tres laboratorios de cocaína.
  3. La vicepresidenta y hoy canciller de Colombia y su esposo tuvieron negocios inmobiliarios con el narcotraficante Guillermo León, conocido con el alias de “MemoFantasma”. Con la empresa Hitos Urbanos Ltda., construyeron la Torre 85.
  4. El ex agente del CTI, exiliado en Canadá, Richard Madock hizo el año pasado unas denuncias gravísimas, con testigo a bordo, en el sentido de que el mismo señor Sanclemente, durante el gobierno de Álvaro Uribe construyó en el aeropuerto El Dorado un muelle para el Chapo Guzmán, en el hangar de la firma Air cargo Lines.
  5. Samuel David Niño Cataño, piloto de la campaña de Duque y Uribe, era sobrino del dirigente Hernán Gómez Niño quien fuera candidato a la gobernación del Meta por el Centro Democrático.
  6. Si nos vamos más atrás, Luis Carlos Galán, candidato presidencial del Partido Liberal fue asesinado porque un miembro del narcoestado, el también candidato presidencial de la época, Alberto Santofimio Botero, instigó a Pablo Escobar para que matara al casi seguro presidente de los colombianos.
  7. Ernesto Samper fue elegido con dineros del Cartel de Cali.
  8. Si hacemos otro poquito de historia, Álvaro Uribe, líder del partido de Gobierno, el Centro Democrático, cuando fue director de la Aeronáutica, concedió licencias a los aviones y a las pistas de varios miembros del Cartel de Medellín.
  9. La cuñada y la sobrina del expresidente, exsenador y expresidiario trabajaban para el Cartel del Chapo Guzmán. Fueron capturadas y extraditadas, pero se perdió el rastro de una de ellas.
  10. El helicóptero del padre de Uribe apareció en Tranquilandia, el complejo de laboratorios más grande encontrado hasta hoy en el mundo.
  11. Los dos edecanes de Álvaro Uribe, sus jefes de seguridad, los generales Flavio Buitrago y Mauricio Santoyo fueron condenados por narcotráfico y paramilitarismo, que, en términos prácticos, significan lo mismo.
  12. En abril de 2004, en el cuarto de máquinas del buque Gloria, insignia de la Armada Nacional, fue hallado un alijo de 16.5 kilos de heroína y 10 kilos de cocaína. La investigación quedó en manos de la Justicia Penal Militar. Aquí pueden reír.
  13. Pero sigamos. Al proceso de Justicia y Paz, en Ralito se colaron varios narcotraficantes con la anuencia del gobierno entre ellos los mellizos Miguel Ángel y Víctor Mejía Múnera y el mismo Memo Fantasma quien para la época se le conocía con el nombre de Sebastián Colmenares.
  14. Según un estudio de la UNODC, Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, para fabricar las aproximadamente 1.200 toneladas de cocaína que se producen en Colombia, se necesitan 457 millones de litros de sustancias químicas para el proceso de extracción y refinación y 20 millones de litros para el proceso de cristalización. Es decir 477 millones de litros de insumos químicos que para ser transportados requieren de 10.636 tractomulas que se mueven por las carreteras de Colombia sin ninguna afugia. ¿Cómo pasan todos estos insumos químicos sin que los detecten ni la policía ni el Ejército?
  15. Si Cauca, Nariño, Antioquia y Norte de Santander, son los epicentros más grandes del narcotráfico y se encuentran allí el mayor número de militares, ¿cómo pasan estos vehículos lentos y gigantes sin que nadie los vea?
  16. En Nariño y Cauca hay poblaciones con más estaciones de gasolina que autos. La gasolina es el insumo básico para la preparación de la cocaína. Esas estaciones son legales. La licencia es expedida por los alcaldes con visto bueno del Ministerio de Minas.
  17. Los insumos químicos, indispensables para la fabricación de la cocaína son importados legalmente al país, con licencias del Ministerio de Salud.
  18. La ventanilla siniestra de Alfonso López que entren los dólares sin importar de donde vengan.
  19. El mismo Alfonso López recibió financiación para su campaña del Cartel de Medellín en 1982. Después dijo que él no sabía que esos señores, con quienes se reunió personalmente, eran capos de la droga
  20. Y la tapa: en 1.996 fueron hallados 14 paquetes de heroína en el portaequipaje delantero del avión presidencial.

Y siguiendo mis andanzas por la red pública encontré más cosas, claro, como que la misión permanente de Suiza ante Naciones Unidas en Ginebra, envió una carta a la embajadora de Colombia ante la ONU, Alicia Arango, alertando que el primer secretario de la misión colombiana, Nicolás Ávila Venegas, estaría recibiendo sobres de droga sintética conocida como NPS. En consecuencia, en la misiva se advierte que se podría levantar la inmunidad diplomática de Ávila, para que enfrente un proceso judicial por estos hechos que han generado un gran escándalo en Europa.

Encontré el caso de los primos de la fiscal Ana Catalina Noguera, hija del rector de la Universidad Sergio Arboleda, de donde son egresados el presidente Iván Duque y el fiscal Barbosa: Rafael Enrique Noguera Abello y Enrique Rafael Noguera Ramírez, protagonistas en el mundo del narcotráfico, relacionados con carteles mexicanos, que, según una corte distrital de California, “mantenían pistas de aterrizaje clandestinas para los cargamentos de cocaína, facilitaban la logística para los aviones y manejaban locaciones reservadas”.

Encontré que La Repubblica, un medio escrito italiano, intentó exaltar el nombre de la ingeniera caleña Diana Trujillo, participante en el proyecto Perseverance de la Nasa: “De la Colombia de los narcos a Marte, la científica que mueve la sonda”, fue el polémico titular usado por esa publicación y con el que, sin ninguna clase de escrúpulo, generalizaba a Colombia como un país en el que su gente es narcotraficante.

Durante la visita del papa Francisco a Colombia, se popularizó una columna de opinión del periodista español José Manuel Vidal, en el diario El Mundo, titulada «Francisco, en la patria de los ‘narcos'» (2017).

Encontré también, que la doble moral es otra de las características de un narcoestado. Por ejemplo, cuando Andrés Pastrana fue presidente (1998 – 2002), nombró como ministra de Comercio Exterior a Marta Lucía Ramírez, cargo que desempeñó hasta el 15 de junio de 2002, periodo similar en el que su hermano cumplía su pena por narcotráfico. Al respecto Pastrana dijo: “Hace 22 años, a Marta Lucía Ramírez no le acepté como impedimento para ser ministra los problemas de su hermano. Hoy, tras una carrera brillante y limpia, aún la apoyo”. Entonces, se pronunció León Valencia, director de la Fundación Paz y Reconciliación: “Vea pues, Andrés Pastrana dice que supo hace 23 años lo de Martha Lucía Ramírez su copartidaria y no le importó, ni se lo comunicó al país, pero tres años antes había sabido la entrada de dineros a la campaña de Samper y eso sí le importó y lo difundió hasta generar la crisis”. Adicionalmente, de todo lo anterior infirió que: “Quizá la tragedia enorme de la política colombiana es que se pueden contar en los dedos de la mano los conductores del país que no tienen un muerto en el armario”.

En conclusión, no son los indígenas del Cauca, ni los vándalos de Cali, quienes tienen instituciones controladas directa o indirectamente por el dinero o la intimidación de los narcotraficantes, ni los que impulsan la persistente corrupción de todos los ámbitos sociales o los que determinan el sustento de la economía con base en la dependencia del tráfico de drogas ni los que se disputan el mercado de sustancias ilegales con la violencia sin freno que se plantean entre carteles; no, eso ocurre cuando las estructuras del crimen organizado logran invadir las esferas de decisión de un gobierno, así sea que pretenda actuar solo por omisión.

Es que es inaceptable, por ejemplo, que cuando dejan en evidencia que desde una de las instituciones del Estado, Guaymaral, que es la Base Antinarcóticos de la Policía de Colombia, se despacha cocaína para el exterior, en vez de destituir al director de la Policía, lo ascienden. Eso solo ocurre en un narcoestado.

Y sólo en un narcoestado el crimen organizado es el que “gobierna” y “controla” determinados territorios, como ocurre en el departamento del Cauca, donde lo cotidiano es la explosión de violencia que el gobierno no es capaz de controlar.

Por eso es que esta crisis que ha padecido Colombia desde el 28 de abril es un estallido social que ha reconocido el sometimiento, y que cree en la existencia de una creciente fuerza de renovación social que exige el fin de la política mafiosa, así como de un proceso de degradación cada vez más evidente de las elites.

Pero no es fácil, la elite del régimen mafioso no se amilanará, en consecuencia, prepara una nueva reacción sumamente fuerte para evitar su colapso y sortear una salida a la crisis que le permita sostenerse en el poder. Tienen los medios.

*************************

Otros editoriales de este autor:

Alfonso J Luna Geller
Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?