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Propuesta de asociatividad o de formación de capital social

El domingo 20 diciembre, 2020 a las 1:24 pm

Propuesta de asociatividad o de formación de capital social

Propuesta de asociatividad o de formación de capital social

Todas las circunstancias que rodean el cultivo de la caña, la producción y mercadeo de la panela, requieren una política pública que una lo público con lo privado, que promueva la junta de individualidades para lograr la rentabilidad necesaria a fin de hacer de este sector de la economía un verdadero instrumento generador de riqueza para sus actores mejorando su calidad de vida, siendo así gestor de desarrollo para todo el conjunto poblacional.

Como el promedio del tamaño de los predios de los cultivadores campesinos es de menos de una hectárea, es casi que imposible lograr superar individualmente las barreras que se constituyen en debilidades y amenazas para este sector, por lo tanto, se requieren estrategias reales que permitan aprovechar las ventajas con las que se cuenta y que en grupo pueden dar los resultados esperados.

Las teorías actuales y las experiencias recomiendan la formación de capital social, entendido como una proyección de los fines del Estado por cuanto es promotor de los principios y valores, sobre los que se basa la Constitución Política, construyendo así espacios de confianza, de respeto, sin ventajas, para la formación de la unidad que se requiere para el logro de muchos proyectos de las sociedades, en donde se siembre y privilegie el beneficio mutuo.

Se dan unas realidades que en nuestro país no se han tomado en consideración, y a las cuales, se debe dar atención para evitar mayores afectaciones en el inmediato futuro, por no asumir estrategias adecuadas, el profesor Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel de Economía y profesor distinguido de la Universidad de Columbia, en El Espectador del domingo 13 de marzo de 2020, analizando la crisis de los Estados Unidos y del mundo en general, expone lo siguiente:

Al fin y al cabo, la crisis financiera de 2008 provocó el descredito del neoliberalismo y de su fe en la desregularización irrestricta; y la posterior crisis del euro demostró que la austeridad en esas condiciones no funciona. Está claro que el neoliberalismo provocó menos crecimiento, más desigualdad y todas las consecuencias sociales y políticas que hemos visto en años recientes. Ahora la pandemia terminó de enterrarlo, al revelar una economía totalmente desprovista de resiliencia y un estado al que se privó de capacidad para responder en forma eficaz a una crisis”.

Agrega el profesor Stiglitz, refiriéndose al nuevo gobierno de los Estados Unidos, “que puede crear un mundo mejor después de la pandemia. Pero para eso es necesario reemplazar una ideología que sirve a unos pocos en detrimento de los muchos, con otra, basada en los valores democráticos y en la prosperidad compartida”.

Esta afirmación, por provenir de un Nobel de la universidad norteamericana, con amplias fuentes de información, con mayor fuerza indica se está frente a una crisis que requiere nuevos paradigmas y estrategias visionarias para que no sean tan graves los daños en nuestras sociedades latinoamericanas.

Estas alertas y las que se soportan todos los días en la ruralidad de Colombia, obligan pensar en fórmulas que puedan aliviar los efectos de la crisis y en este orden de ideas, se propone fortalecer los vínculos de asociatividad de los campesinos agricultores, tomar las teorías y experiencias de la formación de organizaciones de capital social, para con estas unidades enfrentar los retos y riesgos de un momento de la historia que así lo requiere.

Nuestras observaciones, el cotejo y complementación con prácticas de otras latitudes, permiten recomendar la unidad de los campesinos y todas sus organizaciones políticas, sociales, y de todo orden hacia una visión innovada, un nuevo paradigma, que permita hacer de las debilidades de los campesinos, una suma de fuerzas que les dé los mejores resultados.

La pregunta sería ¿cómo hacerlo? La respuesta es sencilla: con voluntad, con decisión de juntarse para defenderse, como lo hacen los otros, lo demás, son formalidades, que con la que se escoja en el camino, como decían los abuelos, se acotejarán las cargas. Cualquier forma de asociación en donde quepan todos los campesinos productores será eficaz para salir adelante.

Complicado para la economía y por tanto para el bienestar de la población caucana, encontrar como los postulados del neoliberalismo, impuestos por el partido liberal en el país, en medio de una crisis institucional, terminó acabando con las posibilidades de los grupos poblacionales que se decían liberales por tradición en los municipios de esta región. Muy contradictorio.

Los problemas del Cauca, más graves que los del resto del país, por el acumulado de dificultades traídas de todas las épocas de la historia, estallan precisamente en el peor momento de la pandemia, situación que demanda procesos de entendimiento y de defensa mutua, como una salida racional y lógica, más allá del individualismo que como se ve, agrava las realidades.

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