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Premio al peor transporte

El martes 25 octubre, 2016 a las 10:49 am
Diogenes Diaz Carabali

Diogenes Diaz Carabali

El peor transporte público del mundo es premiado por la administración municipal. Se imaginan los usuarios que los funcionarios públicos nunca han abordado un bus de estos que circulan por las calles de esta ciudad. No es ninguna ciudad de África, mucho menos de Bolivia o Centro América como se cree, los lugares más pobres y atrasados del mundo. Se trata del transporte público de la ciudad de Popayán, la Ciudad Blanca, la Jerusalén de América, la capital del Cauca, la del Festival Gastronómico, la de la Semana Santa patrimonio inmaterial, con tantos blasones, con tanto apellido ilustre que duerme en la memoria de sus habitantes.

Es la ciudad con desorden mayúsculo en el transporte público. Las busetas y busetones parecen cajas de sardinas con sillas deterioradas; la cojinería rota, sucia, lleno de letreros y símbolos obscenos en los espaldares, se caen de su sitio; eso sí, toca sentado, porque si toca de pie, a pesar de la baja estatura que nos caracteriza, hay que ir con el cuerpo doblado porque no se sabe a qué pigmeo midieron para considerar la altura de los vehículos. Pero además las puertas no cierran, los vidrios de las ventanas no se pueden correr, con el cambio climático se han convertido en saunas sin ninguna ventilación, es tal el atrevimiento que muchas veces los vidrios son plásticos pegados con cinta de enmascarar, los vidrios son tapados con adhesivos obscuros y el pasajero no se entera en qué lugar va. Y qué decir de los conductores, hablan obscenidades por radio con sus compañeros, se enfrentan con los pasajeros, pelean entre busetas con velocidad para disputarse los pasajeros.

Nadie sabe a dónde van a revisión mecánica, algunos buses van como de medio lado por su alineación, les suena hasta la caja de dientes del conductor, expelen humo como si fueran locomotoras de carbón. Llevo dieciocho años en mi barrio y veo los mismos microbuses de Transtambo desde mi llegada, cuando se supone que la vida útil de un vehículo público es de cinco años. Aquí no hay reposición, pero además ninguna autoridad vigila que sean aptos para el servicio de transporte público.

No es de este alcalde el problema, es todos, nunca se le ha puesto cuidado a este servicio en detrimento de la calidad de vida de los ciudadanos. Es culpa sí de esta administración premiarlos con un alza por el pésimo servicio que prestan, hasta inhumano, un servicio que genera rentabilidad sin límite porque reponen los vehículos cuando ya se caen en pedazos, y si pudieran nos llevarían sobre los pedazos sin que nadie se pronuncie, sin que ninguna autoridad tome medidas para proteger al ciudadano, para que las empresas de transporte ofrezcan un servicio de calidad, así tengamos que pagar un tanto más, sin la disculpa de que el transporte público de Popayán es el más barato del mundo.

En particular, cuando alguien de fuera me visita, siento vergüenza de subirlo a bus de servicio público. Entonces, por consideración, paro un taxi, y cuando le digo al taxista para donde voy, él, atrevido, me responde, para ese lugar no voy, tengo que realizar mi entrega.

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