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Preguntándome sobre la Afrocolombianidad

El lunes 25 mayo, 2009 a las 12:40 pm

Por: Carlos Vargas Montaño
carlosvargas@unicauca.edu.co

Pensarse la afrocolombianidad es un ejercicio traumático para quien intente hacerlo sin importar el interés por el que se mueva. No solo por la amplitud y complejidad del término sino además, por la amargura que embarga la conciencia inerte de la cotidianidad. No obstante la fecha invita a preguntarse, ojalá, no solo a preguntarse: ¿Qué celebramos?

Si seguimos siendo libertos explotados y alejados de la autonomía, somos tratados como menores de edad, mutilados en el pensamiento y los sueños, aun somos los bastardos de una sociedad excluyente y enajenada en las mas superfluas banalidades; explotados y mil veces explotados, empobrecidos, negados en nuestros derechos, asesinados y procreadores de grandes riquezas ajenas y plagas verdes en nuestros territorios que se extienden por todo el Valle geográfico del Río Cauca.

Para qué alegrarnos por Obama, ¿será acaso que la situación de las comunidades afrocolombianas dependen de él?, ¿será acaso que nuestra trágica historia cambia por existir un presidente afro en otro país?, ¿será que una demostración de tener gente afro en la burocracia sin previo proceso comunitario nos da los mismos resultados que tener una ministra negra?

Basta mirar la situación de las comunidades en Suárez y Buenos Aires o quizás los de Zaragoza que aprovechando los huecos que las retroexcavadoras dejan en la nueva calzada de la vía panamericana hacia Buenaventura, se dedican a la extracción artesanal de oro y son acusados de ocasionar daño ambiental, mientras en 38 municipios del Cauca la multinacional Kedada solicita exploración y explotación de metales preciosos con maquinaria pesada y cianuro que contaminara las aguas.

La celebración significa el festejo de un hecho o acontecimiento a recordar, un momento que puede mover la sensibilidad humana para hacerlo eterno en el recuerdo, como por ejemplo la navidad, los cumpleaños, los rituales que las comunidades construyen para divertirse como las ferias o los festivales. ¿Como celebrar la gente afro en Colombia la tragedia de su pasado y la miseria de su presente?

Pero claro, la lengua nos permite expresar de manera precisa lo que deseamos sentir, por ello existen tantos y tantos términos que muchas veces ni entendemos. Alguien quizás me diría que la palabra exacta no es celebración sino conmemoración, entonces: ¿Qué conmemoramos?

Si hasta nosotros mismos desconocemos o ni tan siquiera analizamos nuestra historia, una historia oculta, jamás contada e invisibilizada por los intereses de los “vencedores”. ¿Como conmemorar algo que no tenemos en la memoria?

Conmemorar debe significar la recapitulación del pasado, la evaluación del mismo y la disponibilidad para no permitir que se repita o se perpetúe, por ello, quizás por el desconocimiento de lo que hoy se adelanta, producto quizás también de la carencia de medios para hacerlo visible, la conmemoración del día de la afrocolombianidad debe contener no solo la reflexión desde los aportes y practicas actuales de nuestro pueblo, sino además la reflexión sobre los engaños de la emancipación, la evaluación de los secuestros, sometimiento, negación, genocidio y separación del África antigua.

¿Como pretender confundir la celebración y conmemoración, pues mas se hace lo primero que lo segundo, ya que destinamos todos los esfuerzos para una semana del año? ¿Por qué dejamos de escribir nuestra historia por medio de la cátedra afro si los años van pasando y aun esperamos que otros lo implementen? ¿Cómo conmemorar la afrocolombianidad si nuestros supuestos “aliados” son residuos del esclavismo, la corrupción y el terrorismo?

El maestro Zapata Olivella bien lo llegó a plantear pues ni la espada del General Bolívar logró cortar las cadenas de la avaricia en el sistema económico que nos impusieron.

Han pasado dos años desde que el fuego consumió mis deseos, mis sueños de contribuir en algo para la construcción de organización afro donde primaran las necesidades vitales y evolutivas de todas y todos, y no la burocratización del lumpen afro que aun conociendo la realidad, cierran sus ojos para no convertirse en estatuas de sal.

Será toda una aventura el camino que tomemos, no solo los afros, sino toda la gama de personas del sector de los desposeídos. Quizás la garantía de los derechos humanos nos permita avanzar no solo en la significación de los términos o conceptos, sino en lo mas importante la generación de la mujer u hombre ecuménico, de seres humanos consientes de lo que son y de los propósitos que el gran maestro nos enseñó … la practica del amor.

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