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¿PORQUE LOS ALCALDES FRACASAN?

El lunes 16 enero, 2012 a las 11:22 am
Por: Gustavo Andrés González Viáfara
La orfandad de liderazgo político en el Norte del Cauca, es hoy tema de discusión para los analistas políticos de la región, es un asunto que cada día toma tanta trascendencia, como incidencia perdemos los nortecaucanos en los diferentes escenarios políticos del departamento y del país; prueba de ello está en el hecho que en las elecciones territoriales pasadas a excepción de Santander de Quilichao que logró elegir dentro de la Asamblea Departamental tres diputados, el resto del Norte del departamento quedó sin representación dentro de la duma departamental.
Teniendo Santander de Quilichao tres diputados y un representante a la cámara, el gran damnificado de este círculo vicioso es Puerto Tejada, que representa la tercera votación del Cauca y que ha ocupado importantes dignidades dentro del concierto político nacional, pero hoy es uno más del montón, tal vez por la falta de visión de sus dirigentes, sobre quienes hay que hacer un señalamiento especifico ya que su comportamiento en muchas ocasiones no ha sido el mejor, teniendo como el mejor ejemplo a sus ex alcaldes de los cuales los únicos que participan con exitosos resultados dentro de las decisiones políticas son Rubén Darío Gómez (foto) y Fernando Santa, sin embargo los dos se encuentran impedidos jurídicamente para ser elegidos por el pueblo y peor aún, sobre ellos pesan investigaciones penales que los limita del ejercicio, caso lamentable si se tiene en cuenta que estos dos personajes que polarizaron a Puerto Tejada y que aún se siguen manteniendo entre la primera y segunda fuerza política del municipio, por carisma e influencia en el concierto nacional tenían un perfil incluso para llegar al Congreso de la República.
Es válido hacer un breve análisis de los líderes políticos naturales del pueblo que son sus ex mandatarios y por su puesto el alcalde de turno, ya que ellos son quienes tienen la verdadera responsabilidad de que nuestro municipio alcance espacios importantes dentro de la política. ¿Por qué ninguno de los alcaldes elegidos popularmente ha trascendido en la política, estando muy por debajo de nuestros antepasados? El primer alcalde elegido por voto popular Félix Ángel Lasso (foto) hasta su muerte, contó con aceptación por parte de quienes se acordaban de su gobierno, el cual no administraba las importantes sumas de las cuales son gerentes los alcaldes actuales, sin embargo luego de haber sido alcalde en lugar de aspirar a un cargo de mayor nivel, ocupó nuevamente una curul en el concejo, negándose la posibilidad de crecer más en la política.
El segundo voto popular para ser alcalde de Puerto Tejada lo conquistó Hernán Vargas Palacios, quien para esa época se distinguía como un exitoso comerciante muy al margen de la política, a quien un grupo de líderes disidentes del movimiento del congresista Miguel Gómez Carabalí, el jefe político como mayor trayectoria que ha tenido Puerto Tejada, perfilaron exitosamente para que fuera alcalde y venciera en las elecciones a la candidata del “miguelismo” Clara Inés Fory, quien tras su segundo intento fue elegida alcaldesa en el año 1993; ella hizo importantes aportes al desarrollo urbanístico del municipio, ya que inició obras que la dejan en el ranking de los mejores alcaldes que ha tenido Puerto Tejada, sin embargo, siendo buena administradora, su comportamiento no la dejó bien parada con los líderes políticos y por esto una vez terminado su mandato casi que desapareció del contexto político local, en el cual se le ha vuelto a ver en los últimos días.
Tobías Balanta (foto) quien también tuvo un gobierno con logros que mostrar, se alejó de la política local, solo apareciendo en las pasadas elecciones donde se presentó como candidato, pero a la sombra de un alcalde que representaba el descontento popular por su comportamiento con el pueblo, su caso es más interesante, ya que ha sido el único alcalde que históricamente puso alcalde, pues su grupo logró que Rubiel Carabalí ganara las elecciones de 1997, con tan mala suerte que este fue destituido, iniciando así el periodo que yo he denominado la patria boba, donde a los portejadeños nos ha sido imposible gobernarnos, ya que a pesar que el episodio fue subsanado con la reelección de Hernán Vargas Palacios, este también fue suspendido de su cargo y a pesar que administrativamente e incluso en materia de obras tuvo algunos aciertos, tuvo una salida impopular de su gobierno, perdiendo por paliza las elecciones siguientes en cabeza de Elver Montaño, con Rubén Gómez, hijo del ex congresista Miguel Gómez, quien para esa época se perfilaba como el león de la política por su carisma popular y porque sacó al municipio del tecnicismo y le dio paso al populismo, claro que en su gobierno se vivieron los momentos más violentos de la historia del municipio y en una rivalidad clara con Fernando Santa polarizaron a Puerto Tejada en niveles aterradores en los que la política se deshumanizó por completo y mas que partidos existían bandos políticos, una época que por el bien de Puerto Tejada no debe volver, ya que en medio de esa rivalidad Santa capitalizó toda su incidencia política para lograr la destitución de Rubén Gómez quien además fue detenido y condenado por delitos que aún son materia de investigación.
Pero la pelea continúo y derrotando a Henry Yesid Paz (Tubo) candidato del movimiento de Rubén Gómez, acompañado por la dirigencia política, tras tres derrotas electorales anteriores, Luis Fernando Santa Muñoz fue elegido alcalde, sin embargo a Santa pareció que se le cumplió el sueño de la alcaldía y a la vez se le quitaron las ganas de ser alcalde, ya que con su destitución y el manejo inadecuado que le dieron varios de sus amigos a la Administración, se generó una ingobernabilidad lamentable para el municipio, desaprovechando toda la influencia que aún tiene Fernando Santa, que pudo ser de mucho beneficio para el municipio; también fue destituido, detenido y condenado, la misma suerte que corrió su sucesor encargado Danilo Ortiz, que al igual que muchos de los que conformaron este equipo de gobierno terminaron presos por delitos en contra del patrimonio público y con una imagen negativa frente a la opinión pública.
Solo con la elección de Linder Brando Chará (foto) como alcalde, se estabilizó política y administrativamente la localidad, sin embargo Chará que logró la alcaldía gracias a Rubén Gómez, peleó abiertamente con su jefe político y tuvo muestras de pedantería y extravagancia que repercutieron en el descontento popular, ya que parecía que había perdido la cabeza y le abrió el camino a Elver Marino Montaño, quien habiendo perdido en dos ocasiones las elecciones en contra del movimiento de Rubén Gómez, se alió con él y con una diferencia de más de 1200 votos cumplió su sueño más anhelado, ser alcalde, pero al parecer sus intenciones tampoco eran las mejores porque hoy a unos pocos días de haber entregado el mandato, es difícil encontrar entre sus amigos, entre la criticada dirigencia, entre los líderes e incluso inversionistas y menos en el pueblo, quien se muestre satisfecho con su gobierno, pues Montaño rebasó todos los records de altanería y pedantería con el pueblo y esto hoy lo deja como el alcalde más impopular que haya tenido el municipio, a quien en el mes de agosto a través de una columna lo invité a replantear su gobierno y a salir por la puerta grande, pero al contrario de esto salió por la puerta de atrás y protagonizó el episodio más nefasto que han podido registrar los medios regionales y nacionales como fue la manifestación de las basuras, en la que cientos de portejadeños enfurecidos por decisiones suyas, que tenían al municipio al borde de una crisis sanitaria, lamentable tiraron toneladas de basuras a las puertas de la alcaldía, la casa de la personera y del secretario de Planeación.
Ante esta radiografía que he hecho de los gobiernos que ha tenido Puerto Tejada, es normal que nos encontremos en este estado de orfandad de liderazgo. Sin embargo hoy estamos a puertas de una nueva administración con un alcalde que por algunas características de su elección, nos hace recordar la primera elección de Hernán Vargas; no cabe duda que Gustavo Hincapié (foto) es la antítesis de Elver Montaño, pues si bien es cierto que la displicencia del monarca solitario fue crónica de un gobierno déspota, a Hincapié siempre se le ha conocido como una persona tranquila amable y con un sentido social importante, sin embargo deberá enfrentar grandes retos, como la organización de la recolección de basura, con una empresa llamada ASE PUERTO que no tiene ni cabeza ni cola, los embargos que le han llegado al municipio por concepto de cuotas partes, la crisis social y cultural que afronta el municipio, la cual con un buen trabajo en este sentido le permitirá avanzar en la solución del problema más grande que azota nuestra población, la inseguridad, sin olvidar una necesidad de muchos años como la falta de agua potable, en la cual el nuevo alcalde deberá decidir entre seguir manejando el problema solo o allanarse a la propuesta del pasado gobierno de concesionar el servicio a empresas públicas de Medellín. En fin Hincapié además de humanizar el gobierno local, deberá tomar decisiones y liderar procesos que transformen definitivamente la historia de Puerto Tejada, para lo cual cada uno de nosotros desde nuestros roles, deberemos cerrar filas en torno a él, ya que si lo logra, gana él, ganan sus amigos, gana la dirigencia política y por supuesto gana Puerto Tejada, catapultando al mandatario para que se convierta en el jefe político indiscutible del cual carecemos desde la desaparición del ex congresista Miguel Antonio Gómez Carabalí.
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