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Por tránsfuga, ahora soy marxista

El lunes 30 noviembre, 2009 a las 7:33 pm
Por Fabio Arévalo Rosero – Md.

Así no sea ético para la sociedad, la ley nos brinda la oportunidad de ser desleales y hombres sin principios, al menos por una vez. Es decir que ahora es posible cambiarse de partido o de ideología priorizando las conveniencias personales y hasta vendiendo el alma al diablo sin que legalmente sea pecado. Por todo ello he tomado la decisión de irme al “marxismo”.

Aprovechando las ventajas que nos da la reforma política, me arropo ahora bajo esa fabulosa doctrina que entre otros principios propone:

Partiendo de la nada alcancé las más altas cimas de la miseria.
El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido.
Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros.
¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?
Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo.
El matrimonio es la principal causa de divorcio.
Detrás de un gran hombre hay una gran mujer y detrás de ésta su esposa.

Como ven, hablo del marxismo de Henry Marx, más conocido como Groucho, hijo de padres alemanes pero nacido en EU. Tenía tres hermanos, todos de apellido Marx. Igualmente tuvo tres esposas y tres hijos Arthur, Miriam y Melinda, también todos de apellido Marx. Hizo 18 películas que le dieron millones de admiradores. Con todo ese capital, razón más que suficiente para abandonar la secta de Woody Allen que ya ofrece poco y que me obligaba a tener postulados tan rígidos como:

El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia.
La única manera de ser feliz es que te guste sufrir.
El dinero es mejor que la pobreza, aun cuando sólo sea por razones financieras.
No conozco la clave del éxito, pero sé que la clave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo.
Algunos matrimonios acaban bien, otros duran toda la vida.

Ahora me gusta Marx porque dice la verdad sobre el actuar de nuestros gobernantes: La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después un remedio equivocado. No es difícil probarlo, miren a su alrededor lo que hacen los políticos mal elegidos. O su apreciación contundente sobre los militares: La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música. O esta perlilla más: Inteligencia militar son dos términos contradictorios. O sobre los sufridos esposos: Conozco a centenares de maridos que serían felices de volver al hogar si no hubiese una esposa esperándoles.

Aunque me pese la conciencia haré el cambio de “allenista” (de Wody) a marxista (de Groucho). Pero Allen no era tan malo (aunque se casó con su hijastra), alguna vez demostró científicamente, desde su brillantez, como el mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y se acabó la guerra. Pero vino el político hizo un gesto y desapareció al mago.

Pero a fin de cuentas, como dijo Chaplin, todo es un chiste. Ahora entenderán, entonces, por qué soy un verdadero marxista, prefiero el humor a la política. Pero aun más, insisto, el humor y la sabiduría son las grandes esperanzas de nuestra cultura. La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.

fabio121@gmail.com

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