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Domingo, 5 de diciembre de 2021. Última actualización: Hoy

Por los caminos del Cauca

El lunes 8 noviembre, 2021 a las 4:02 pm
Imágenes cortesía de: www.quobono.com

Por los caminos del Cauca

Alvaro J Urbano R

El senderismo de alta montaña, tiene como elemento esencial el binomio hombre-bicicleta, para abordar circuitos naturales a través de trochas veredales, bosques con cuestas empinadas y descensos rápidos que exigen técnicas y destrezas de manejo de un instrumento que se convierte en parte del cuerpo, una conexión ergonómica que conjuga el dominio de velocípedo con equilibrio del cuerpo y la mente, donde aflora a borbollones la adrenalina.

Se visitan lagunas, cascadas, valles y volcanes, en un despliegue exuberante de paisajismo mágico, con toldas, tascas y restaurantes para degustar la gastronomía de cocinas tradicionales y fogones de leña.  En la actividad se conoce mucha gente y se aprende que la vida está plagada de trechos difíciles, donde es necesario superar escollos y escalar altas cumbres, trabajando por el bien colectivo con decoro, entereza, disciplina, perseverancia y técnica. Está prohibido pedalear en solitario, para no morder el polvo de la derrota. El ciclomontañismo enseña a trabajar en equipo, para ser fuertes, veloces y competitivos, es un deporte que exige concentración, pues los ascensos y descenso, tienen obstáculos como: árboles, raíces, barrancos, rocas, animales, sin faltar el daño, la avería mecánica o el pinchazo por lo inhóspito y agreste del terreno. Lo que exige un gran sentido de ubicación y de reacción, incluso para eludir gallinas, serpientes, venados y patos que se atraviesan y hasta perros guardianes entre el bullicio del apremio, cuyo ladrido advierte toda una gama de agitaciones que hacen emotivo el entrenamiento matutino.

El ciclomontañistas es un explorador innato, sin brújula ni GPS., encuentra rutas entre cantos, colores y avistamiento de aves, tiene la habilidad para interpretar las señales de los lugareños y sus propios pálpitos, abre caminos, en ocasiones bajando de la bicicleta y cargándola al hombro, tiene como principio la camaradería y la solidaridad, pues tiene la certeza que, en la adversidad, siempre hay alguien dispuesto a tender la mano, como precepto ético de un deporte extremo.

Sale a la madrugada, en las noches cual libélulas nocturnales y los fines de semana en hordas o elites del pedal, guerreros sin escudos, para desandar senderos rurales, luciendo cascos fluorescentes, licras y jersey aerodinámicos, con bolsillos traseros, para el porte de accesorios y herramientas, usa gafas, guantes, odómetro, linterna, y un buen camelback o bolsa de hidratación para las travesías.

Un deporte donde surgen entrañables amistades, integradas en proyectos de vida como una verdadera familia, compañeros de lucha que se apoyan para superar cualquier adversidad al acometer el camino. Surge entre todos, una leal competencia, respetando al contrincante, donde se saluda sin conocerse y se comparten apoyos con quienes recorren las distintas rutas.

Un líder orienta y facilita la participación de los integrantes del grupo, es el que permite avanzar sin mirar atrás por el riego de caer y perder el impuso, motiva al grupo y lo une, hace fuerte al débil y solidario al fuerte, para superar inconvenientes, con propósitos, metas y objetivos personales y grupales.

El ciclomontañismo es el elixir de la eterna juventud, el que llega se queda para mejorar su salud. Las mujeres se sienten hermosas y perfeccionan la contextura de sus piernas y los hombres desvanecen las protuberancias de sus vientres como por arte de magia. Los colectivos de apoyo, programan travesías periódicas al Macizo Colombiano, Silvia, Termales de Coconuco, Puracé y Paletará, la cascada de San Roque en Sotará, la represa de La Salvajina en Suárez, el Lago El Bolsón, la ruta del Café en Piendamó, Morales y Cajibío, la ruta del Chontaduro en El Tambo, la ruta del río Patía, los hipogeos de Tierradentro en Inzá y Belalcázar, La chorrera y Tunurco en Timbío, la torre en Popayán, Paniquitá, Florencia y Novirao en Totoró, La ruta de la Caña en Santander, Caloto, Miranda, Corinto, Buenos Aires y Puerto Tejada, la ruta de Poblazón, Samanga, el ascenso al cerro El Broncazo en Rosas y para principiantes la vuelta a San Bernardino y Calibío. Entre otras.

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