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Popayán: más que una leyenda, una tragedia

El viernes 25 agosto, 2023 a las 2:18 pm
Popayán: más que una leyenda una tragedia.
Créditos de imagen: Alcaldía de Popayán.

Popayán: más que una leyenda, una tragedia.

Víctor Paz Otero

A lo largo de muchos años, la ciudad de Popayán logró construir y conservar una imagen relativamente atípica y diferenciada, de ser considerada una pequeña urbe que se designó bajo diversas categorías. De ciudad que, cuando no “histórica”, fue ciudad “aristocrática”, ciudad colonial, blanca, religiosa, y hasta ciudad universitaria.

Designaciones engendradas en una especie de delirio nostálgico, de quienes imaginaron que el pasado histórico es una equívoca realidad que se fabrica a partir de algunos pocos hechos y de algunos pocos “próceres”, que en el pretérito desempeñaron rol destacado en los procesos de las guerras de independencia y en la posterior configuración de la república. La leyenda pretendió convertir la ciudad en una fábrica de próceres.

Las muchas designaciones de la ciudad se han apoyado en elementos que tuvieron algo de realidad y algunos contenidos fragmentarios de verdad; que llegaron a formar parte, hasta en tiempos muy recientes, del imaginario colectivo con el cual se identificaron y reconocieron muchas generaciones de payaneses. Fue la marca del Popayán tradicional.

Muy pocas veces se ha cuestionado la validez y la vigencia que esas designaciones adquieren en el Popayán contemporáneo. Se aceptó de manera acrítica esa visión estereotipada y discutible, que en lo esencial y de forma acomodaticia nos legó el pasado. Pasado que tampoco ha sido bien estudiado ni comprendido. Pero sí valorado con desmesura apologética.

La nostalgia evocativa no es la madre de la historia. Si acaso puede ser la madrastra perversa de una leyenda que inventa una mascara para esconder su rostro verdadero.

Pero construida la leyenda empezó a gravitar de manera profunda y gratificante, para dar una imagen positiva de la ciudad, para construir una “visión” de ella, orientada con fines específicos, a favorecer y privilegiar intereses culturales y políticos de una reducida elite detentadora del poder. Se dio por sentado que la ciudad era en si misma un significativo hecho histórico, preñado de destellos épicos, merecedor de encarnar y perpetuar una leyenda. Una historia de fastos. Y la leyenda fue surgiendo a veces elaborada por tradiciones anónimas y otras por voces personalizadas que reclamaban su autoría y su paternidad irresponsable.

Son todavía algunos pequeños grupos sociales que, desde el irrelevante presente provinciano, anhelan seguir creyendo que Popayán deviene y proviene de un evaporado siglo de oro, que se esfumó y degradó, por obra y gracia del fluir destructivo y trastocador del tiempo.

“Popayán: tú vives del pasado”, escribía hace algunas décadas el grandilocuente y artificioso poeta al que el Popayán tradicional le ha rendido culto. Extraña verdad que acogió la ilusoria leyenda, que una vez instaurada ha servido para manipular y falsificar una narrativa equívoca, que trata vanamente de darle vigencia y continuidad a ciertas simbologías arrasadas y muertas en las coordenadas del nuevo tiempo y del nuevo presente histórico, en el cual la ciudad de Popayán no puede encontrar un acomodo, que le dignifique sus pretendidas y explicables ambiciones de ser una ciudad con relevancia en el contexto de la cultura nacional.

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