Miércoles, 28 de octubre de 2020. Última actualización: Hoy

POE-SANTES

El miércoles 23 septiembre, 2020 a las 4:38 pm
POE-SANTES

POE-SANTES

POE-SANTES

Los griegos usaban el término poética para designar la doctrina relativa a toda obra creativa. Desde esta perspectiva, debemos considerar la poesía como aquel crear y luego representar algo o alguien. Más específicamente, creación con la magia de las palabras. En este sentido, Platón y Aristóteles, con un tratamiento semántico, consideraron el poetizar, con singular detalle. Ellos mismos reconocían que era una locura divina.

Hoy, a pesar de los múltiples lenguajes y medios de expresión, el poeta es, o puede llegar a transformarse en un ser inspirado por la divinidad. Sin embargo, cuando la poesía no es lo que debe ser, es porque, no hemos sabido elegir el objeto propio para la imitación. Como imitadores y no igualadores de la realidad presentamos las cosas de manera distinta a lo real. Es por medio del lenguaje que tratamos de apresar lo más tenue, alado y distinto de cada instante.

Desde la perspectiva anterior, nace la obra poética; como el objeto concreto del que se puede aprehender, memorizar, analizar y denunciar. Son aquellas creaciones las que dan lugar al ejercicio reflexivo que tanto incomoda a unos y alegra a otros. Hoy, experimentamos y expresamos la necesidad de recrear otras esferas y ámbitos para el hombre y sus búsquedas. Sin embargo, el encuentro entre los hombres, el cosmos y la naturaleza permitirá y exigirá otras representaciones.

La poesía es el estado de creación de los más altos espíritus y debe incitar la búsqueda de conocimiento y sentido para intentar dar forma a las rarezas y absurdos de la raza humana que hoy agobia la razón.

El sujeto que habita el lenguaje no puede pasar por alto la realidad que lo envuelve, lo cobija, lo sacude, lo conmueve y a veces lo deja quieto, y solo se espabila cuando el verso o la prosa, lo incita asumir el mundo con la radicalidad del que todo alcanza. En los instantes más desgarradores está precisamente la poesía, la que anima, consuela y devuelve a la existencia esa extraña sensación de levedad; pero también, en esos momentos de felicidad extrema se hace presente para precisar el estado pasajero de nuestras acciones, aquellas de las que jamás podremos escapar con actos violentos.

Hoy, desde las preocupaciones por las necesidades inmediatas y los sueños, el poeta se observa impotente entre el marketing ilusorio del placer y el supuesto bienestar social. Su denuncia, crece frente a la realidad de un país con fuertes conflictos sociales, étnicos, políticos y culturales, donde un caudillismo malsano se impone con las más famosas expresiones usadas en festividades, onomásticos y demás motivos propios de nuestra idiosincrasia colombiana. En ciertas ocasiones, la onomatopeya guarda un cariz bélico.

Es por ello, que, nuestras obras deben encerrar el propósito sublime de conducir al hombre que se silencia ante la estrategia del poder y las consignas violentas que resultan de los días caminando en medio de la miseria, el abandono, la guerra y el miedo. Debemos dejar hablar al poeta que dormita en nuestro interior, porque los vínculos sagrados y divinos del mundo están protegidos por la poesía.

Desde la parte primigenia, la denuncia y la reflexión deben ser la base de toda nuestra obra. Porque, la poesía es la expresión de nuestros miedos, gustos, horrores y demonios y debe seguir siendo un ejercicio de la memoria personal que con los días se vuelve colectiva.

Desde el terreno de lo poético, es imperioso alertar sobre cuál es la función del líder, del político, del individuo que ostenta el poder. Porque si ellos callan, los poetas y poetisas cantaran.

El poeta limpia de errores los libros sagrados y escribe inocencia ahí donde se leía pecado, libertad donde estaba escrito autoridad, instante donde se había grabado eternidad.

Octavio Paz

****************

Otros artículos de este autor aquí.

Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta