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Martes, 19 de junio de 2018. Última actualización: Hoy

POEMARIO IRREFLEXO

El sábado 10 marzo, 2018 a las 4:28 pm
POEMARIO IRREFLEXO

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy / Otras publicaciones de este autor: http://bit.ly/2teqPbL

POEMARIO IRREFLEXO

POEMARIO IRREFLEXO

Andrés Galeano lee su poemario en Garzón

Dos cuerpos
solos
en un motel
juegan a mentirse
mientras se besan
y evocan
al amor de sus vidas.

Poema: Ámasis. A. Galeano

Acabo de leer un pulido librito de poemas. Tiene una carátula blanca con borde y letras azules, más una cara de mujer ensangrentada. Esa es la presentación de lo que viene por dentro.

Su autor es una persona ilustrada y joven, arriesgado y echado para adelante. Su poesía lo antecede y lo presenta. No es él quien presenta a su poesía. Su libro lo delata y quien lo lee sabrá identificarlo sin haberlo visto antes.

Lo leí de varios tirones porque es un poco sorpresivo y hay que masticarlo despacio. Si uno lo intenta leer rápidamente pierde el hilo y el interés. Tiene recovecos, sorpresas escondidas detrás de una pared o una imagen. Y, sobre todo, tiene una sorda ironía y una cantidad de contrastes que hacen saltar la imaginación como sobre los cuadros de una rayuela. Solo que siempre caerá en el infierno.

Andrés Galeano, pereirano,  irá apareciendo poco a poco, – a medida que uno va leyendo su pequeño monstruo. Está esperando al lector cuando cierra la puerta de cada poema. Entonces le pregunta con cara seria si lo conmovió y lo hizo llorar o gritar de rabia.

“De lo que soy”, es su título. Una sentencia corta para insinuar que él puede ser más sardónico e irónico e irreverente, irreflexivo, ensoñador, contrastante y asombroso. Y eso no lo dice todo. Puede, quien lo lee, estallar en risa o quedarse mudo de repente. No sabrá para donde “coger”.

Él, me marcó su libro cuando me lo vendió por 30 mil pesos, tildándolo de poemas de delirios. Sí. Para escribir tales poemas tiene que estar uno delirando por una fiebre alta o arrobado por un espíritu maléfico que le hace ver y sentir figuras y sensaciones inusitadas.

Su poesía es distinta, ininteligible, si uno no se compenetra con su estilo. Cuando la presenta en el escenario se transforma, habla como si estuviera azogado y en trance. La forma de leer impresiona y hace que las palabras y las frases de los versos salgan aletargadas y como ráfagas de rayos y con humo.

¿Poesía es esta sarta de preguntas, de imágenes, de palabras un poco obscenas? Es una forma personal de concebir la poesía. No se ajusta a los cánones rigurosos y celestiales de Cetina o santa Teresa o Góngora y Argote o Neruda.

Queda la pregunta y sobra la respuesta. Es poesía diferente. De esa clase no se oye en ningún salón y es un baño turco a donde nunca habíamos entrado. Cae la lluvia de agua sobre la espalda y uno se queda con interrogantes sobre la academia. ¿Por qué no innovamos y nos quedamos comiendo siempre de lo mismo?

La poesía no es solo la que nos dejó Safo o Virgilio o Bécquer o Dadá o Neruda o Núñez de Arce. Viene ahora Galeano a prestarnos su espejo.

9:02 a.m.                                                      06-03-18

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