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POBREZA Y CÍRCULO DICHOSO DE LOS ELEGIDOS

El viernes 26 junio, 2015 a las 4:26 pm
Jorge Muñoz Fernández

MATEO MALAHORA mateomalahora2015@gmail.com

«Si el problema de la pobreza no se inserta en los programas de gobierno, como un compromiso ético de los candidatos, la democracia continuará siendo un ejercicio tramposo que sólo dura cinco minutos frente a la urna electoral, mientras que para el círculo de elegidos es una celada que garantiza cuatro años más de opulencia y de poder».

Los candidatos a la Alcaldía de Popayán y a la Gobernación del Cauca no contemplan programas concretos relacionados con la reducción sustancial de la pobreza y promoción de la calidad de vida como un tema esencial de sus compromisos político-administrativos para mandar obedeciendo a la población excluida del bienestar social.

Desde luego, son profesionales que saben que en todas las latitudes del departamento hay enclaves sociales donde contrastan agudamente la riqueza y la pobreza, como lo corroboran los indicadores oficiales en los cuales el desarrollo humano de nuestro pueblo, que constituye una vergüenza histórica, política y social.

Este fenómeno no se puede atribuir únicamente a la guerrilla porque, mucho antes de la aparición de la insurgencia armada y del paramilitarismo, ya ocupábamos puestos de irritante injusticia como consecuencia de la desigual distribución de la riqueza.

Son tan dramáticas las privaciones de las capacidades humanas, que las estadísticas publicadas en los medios de comunicación revelan cómo los oprimidos por el hambre corren el riesgo de morir en forma prematura o en condiciones de sobrevivencia adulta, sin que esto cause preocupación entre los mórbidos y mullidos círculos de la burocracia gubernamental.

¿Contemplan los programas de los candidatos medidas excepcionales y de emergencia para evitar que los caucanos mueran no sólo por causa de la confrontación armada irracional sino por ausencia de salud pública frente a enfermedades curables y las provocadas por la desnutrición?

Estamos al extremo de la Guajira, pero muy cerca de su pobreza, con las mismas causas de abandono, desgreño administrativo e injusticias sociales que no provocan alarma regional.

Son estremecedoras las cifras de la penuria en el Cauca, con tendencia creciente, que la vía panamericana -como ocurría en la década de los años ochenta en el sur del departamento-, si la pobreza sigue creciendo geométricamente, aupada por políticas neoliberales oligopólicas que el propio ministro de Agricultura ha reconocido, se convertiría en la ‘vitrina’ de la indigencia campesina de América Latina.

Se agrega que la pobreza es abordada exclusivamente como un fenómeno relacionado con el poder adquisitivo de las familias que por su situación social no pueden acceder a vestido, salud, educación, techo, trabajo y alimentos básicos, adquiribles en el mercado al que no tiene ingreso.

POBREZA Y CÍRCULO DICHOSO DE LOS ELEGIDOS - Imagen: Proclama del Cauca

Entendida así la pobreza, legítima comportamientos de pura asistencia social, con sello caritativo, como solían practicarlo reyes, gobernantes y propietarios en la edad media.

Es tan grave la concepción liberal de la economía, que los gobernantes creen que una forma de practicar la justicia es otorgando subsidios para solucionar las privaciones económicas hasta que el mercado -siempre voraz- solucione mediante la competencia las necesidades humanas.

Competencia inmoral y mentirosa, porque, si se deja todo en manos del mercado, éste no es ni será justo. Para la muestra, lo acontecido en España, Grecia y hasta en Estados Unidos, donde la banca tuvo que ser intervenida, sus dueños enjuiciados como delincuentes y privados de la libertad, cuando estalló la crisis inmobiliaria de la década pasada, que de contera causó la crisis del maíz en México, glorificada por el ominoso y desventurado Tratado de Libre Comercio. Resultados a la vista.

A nuestros políticos hay que decirles que el mercado no es ni puede ser un agente distribuidor y equitativo de oportunidades, y sólo responde a leyes hambrientas; en otras palabras: mayor riqueza, mayores acciones, mayores dividendos e ingresos no significan igualdad de oportunidades.

Es la existencia de la desigualdad económica y social estructural la que mantiene privilegios y sostiene y perpetúa la pobreza y la miseria, y no al revés.

Superar la pobreza debe significar el reconocimiento de los derechos económicos y sociales de los pobres y la promoción de políticas públicas que pasen por la voluntad política del Estado para reducir la brecha de la desigualdad social. Se puede. Comen mejor las mascotas de la clase media que los pobres.

Pobreza no es sólo falta de oportunidades; ciudadanía y derechos deben generar un permanente debate público sobre el tema de la justicia y la igualdad social.

Tanto las Naciones Unidas como la CEPAL coinciden en que las limitaciones al ejercicio de los derechos políticos, económicos y sociales en los sectores pobres es un factor de iniquidad, acentuado por las relaciones opresivas que impone la cultura del poder dominante.

Enfrentar la pobreza desde la perspectiva de la calidad de vida de las comunidades marginadas requiere de repuestas éticas, políticas y sociales orientadas a eliminar la discriminación de los derechos relacionados con la dignidad humana.

Si el problema de la pobreza no se inserta en los programas de gobierno, como un compromiso ético de los candidatos, la democracia continuará siendo un ejercicio tramposo que sólo dura cinco minutos frente a la urna electoral, mientras que para el círculo de elegidos es una celada que garantiza cuatro años más de opulencia y de poder. Hasta pronto.

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