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Pintoresco y sobrenatural

El martes 24 septiembre, 2019 a las 2:42 pm
Pintoresco y sobrenatural
Imagen cortesía: https://bit.ly/2lsLFRn
Pintoresco y sobrenatural

Pintoresco y sobrenatural

“No necesitamos magia para cambiar el mundo, llevamos todo el poder que necesitamos dentro de nosotros” J.K. Rowling.

En Colombia a pesar de la guerra y la violencia, del olvido y la politiquería, del fanatismo religioso y el sincretismo aún sobreviven pueblos llenos de magia que a su alrededor tejen fascinantes historias. Pueblos infestados de sitios increíbles en los que vale la pena morir; construcciones que parecen sacadas de cuentos; personajes que nos invitan a soñar y olvidar las afrentas. Estos son los pueblos pintorescos y llenos de color que tiene el Departamento del Cauca. Son sitios que con sólo verlos deseas volver una vez más.

Hoy quiero hablarles de Silvia Cauca y llevarlos a través de la imaginación gracias a unos versos construidos desde la emoción; lo hago con pasión porque fui embrujado por su belleza y sus imágenes se quedaron para siempre grabadas en mi retina.

Deseo con el alma que viajen a Silvia y puedan disfrutar del espectáculo que nos regalan sus gentes y paisajes. Convencido que es un pueblo que refleja las obras de los hombres y el amor de Dios.

Allá, con el frío, las ganas de relajarse en un paraje íntimo crecen a medida que las hojas de los árboles se mecen al ritmo furibundo del viento que desciende del alto paramo. Da gusto disfrutarlo acurrucándose y contemplando ese paisaje que es único y encantador.

Visitarla es fundirse en un pequeño y colorido pueblo lleno de encanto y disfrutar de paz y felicidad. Es preparar el alma para la ironías y dolores de la ciudad; porque los hechizos de Silvia te van a convencer para que corras a hacer la maleta y te pongas en marcha hacia una de las mejores poblaciones del Cauca.

Cada una de sus calles y edificaciones se encuentran plasmadas de historias, mitos y leyendas que versan también sobre la conquista de amores imposibles y serenatas al acorde de guitarras y tiples. Quien ha tenido la fortuna de conocerla de inmediato lo asocia con las bellezas naturales, la historia y la gastronomía, sin dejar de lado el carisma de sus habitantes que a pesar de la diversidad étnica y cultual le brindan un toque de eternidad al día y de encanto a la noche.

Cuando llegas a Silvia, aparte de visitar sus templos, es casi obligatorio caminar por sus calles, conocer su tradición a través de la mirada sincera del pueblo Misack; es dejarse ir el tiempo en medio de los colonos y entrar a un pequeño mundo donde reina la amistad y la armonía. Por supuesto, no se debe descartar la visita a sus hoteles, restaurantes, mercados, miradores.  En este pueblo llamado “La Suiza de América” el visitante podrá ser testigo del poder creador de Dios.

Si en algún momento te apetece viajar en el tiempo, Silvia Cauca es el destino ideal para que te pierdas en medio del color del traje Misack, entre la sonrisa de los niños, los sueños de los jóvenes; entre la poesía, entre la música, entre sus gélidas aguas, entre su sensacional gastronomía, entre sus calles y empedrados, o dejarse fundir con las montañas que perfectas para un paseo romántico.

Es dormir en la casa de amigos que le cantan a la vida y protegen animales con un amor sincero. En fin, este extraordinario paraje debe ser un destino por descubrir.  

Y por último he querido dejarlos con un mensaje del poeta Alonso Quintìn Gutiérrez Rivero, un gran amigo que desde el sonriente y amable departamento de Boyacá nos envía.

Si regresas a Silvia, no pensarás que todo es vano. Allí el viento alborota los tejados, pensando quizás, que es un embrujo la noche y el día, un espejo  donde se mira Dios.

Si regresas a Silvia, ponte zapatos de cuero y emprende el ascenso a la capilla. Donde el cielo festeja su danza de estrellas pensativas. Si regresas a Silvia, acuérdate de los poetas, avivando el fuego de sus versos en una suave. Emanación de lejanías.

Si regresas a Silvia, pregunta por las aldabas que guardan los recuerdos; pregunta por el puente levadizo y las aguas silenciosas que traen ecos de progenies milenarias.

Si regresas a Silvia, serénate un poco, aléjate de apocalípticas visiones porque aquí, la divinidad pervive en las almas de sus gentes y en sus ojos se adivinan paraísos de eternas plenitudes.

Si regresas a Silvia mide tus pasos, aquieta el espíritu apacigua el llanto, porque una lágrima bastaría para decir te quiero y una sonrisa para aprisionar el mundo entero. A.Q.G.R.

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