Domingo, 17 de noviembre de 2019. Última actualización: Hoy

Petro, Procuraduría y opinión pública

El martes 17 diciembre, 2013 a las 7:58 pm
Carlos E. Cañar Sarria

CARLOS E. CAÑAR SARRIA
[email protected]

              Descontento nacional ha causado la destitución e inhabilidad del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, por parte del procurador Alejandro Ordoñez. De exagerada, injusta, amañada, perversa y antidemocrática, ha sido considerada la decisión de este organismo de control. Las protestas masivas en la capital del país y las múltiples expresiones de solidaridad a Petro en varias regiones del país, están convirtiendo al alcalde capitalino en un verdadero fenómeno político.

                Se ha dicho que como alcalde de Bogotá, Petro es un mal administrador, que es autoritario, que la ciudad le quedó grande, que improvisa demasiado, que no sabe rodearse de un buen equipo de trabajo, que sólo representa un 30% de la sociedad capitalina, etc. Pero también, que no puede ser mal administrador al oponerse a la corrupción y al no permitir seguir saqueando económicamente la ciudad, que no puede ser autoritario al demostrar carácter y no dejarse manosear de quienes han hecho de la capital un feudo; que en el ejercicio del poder no todo puede ser planificado y por lo tanto en ocasiones toca improvisar procurando, dadas las circunstancias, los menores trastornos a la población.

                  Muchos piensan que el mal manejo de las basuras sacó a Petro de la administración, mientras quienes se han aprovechado de los recursos públicos de la ciudad han recibido castigos menores y que algunos están disfrutando de la libertad sin merecerla. Otros afirman que lo de Petro se venía venir de parte del procurador Alejandro Ordoñez, quien desde su posición ha demostrado laxitud con algunos y implacabilidad con otros.

                    Nos permitimos transcribir algunas consideraciones de la opinión pública. En mayo pasado, el columnista Felipe Zuleta recomienda a Petro gobernar y dejar la improvisación, que lo que Petro tuvo de buen senador lo tiene de mal alcalde, que le caracteriza un ego que le hace creer que puede hacer todo lo que se le venga en gana y anuncia que a Petro se le irán los próximos años de su vida defendiéndose ante los organismos de control. Entre otras cosas Zuleta anotó: “Se tiró el proyecto de la Avenida Longitudinal de Occidente, propuso hacer unos deprimidos por la Caracas, improvisó en el tema de las basuras (sin que hasta ahora haya ningún responsable por ese escándalo), varió la ruta del tan ansiado metro, retrocedió en el tema de la facturación del Acueducto, en obras de infraestructura ha hecho poco, no ha hecho nada para que la capital tenga un escenario apropiado para los espectáculos, las calles destrozadas, los andenes no existen, la movilidad está peor que nunca y redactó mal una norma del POT, que ordenaría meter a las putas en centros comerciales (aun cuando eso ya está aclarado)”. Sobre la destitución de Petro, Zuleta sostiene que “hay que decir que el procurador Ordoñez, a diferencia de los anteriores, le ha metido tanta carga ideológica al ejercicio de su cargo, que los ciudadanos con razón sospechamos sobre la imparcialidad de sus decisiones y las de sus subalternos”

                        Alfredo Molano, manifiesta: “La realidad que todos sabemos es que Petro intentó devolver al Estado las funciones que le corresponden. La idea no era sólo castigar a los corruptos, sino acabar con la estructura que los cría. Para ello, sabiendo que existía una oposición institucional, el papel gestor del Estado se podía desarrollar sin caer en la inmoralidad. No se pudo porque la oposición se alió con las empresas para rescatar su parte, sus canonjías acostumbradas. No es otro el caso de las basuras en Bogotá”. Y  agrega: “La trinca entre contratistas y políticos encontró en Ordóñez el instrumento para castigar la osadía de quitarle al cartel los 2,7 billones del negocio. Y de paso tratar de mostrar que la izquierda es incompetente. Lo grave del procurador no es que rece el rosario en latín; lo peligroso es que haya usado su firma para anular la voluntad de 750.000 ciudadanos”.

                         Guillermo Charry anota: “Hay que elegir al Procurador con lupa y se debe prohibir su reelección, especialmente si se mantiene un poder exorbitante como este. Son los malos antecedentes de este Procurador los que les han restado credibilidad a sus actuaciones: Ordóñez desconoce los fallos cuando chocan con su ideología religiosa, apoyó el ‘carrusel’ de las pensiones y abusó de la nómina de la Procuraduría para congraciarse con quienes habrían de reelegirlo, y ha dejado ver una desmedida ambición política. Es posible que haya actuado en este caso, y en el del Superintendente Financiero, movido solamente por el interés público y los dictados de su conciencia. Pero pocos le creen”.

                            Ramiro Bejarano insiste: “Hace cinco años cuando desde esta misma tribuna alerté sobre la clase de ayatola que sería Ordóñez, hubo quienes sostuvieron que era apenas un católico buena persona y competente. Los hechos tozudos me han concedido la razón, porque demostró que es perseguidor, ignorante en derecho y deshonesto”.

Deja Una Respuesta