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Petro: 100 días que estremecieron a una oposición chistosa

El jueves 10 noviembre, 2022 a las 8:54 pm
Petro: 100 días que estremecieron a una oposición chistosa

Petro: 100 días que estremecieron a una oposición chistosa

«Estamos ante una oposición claramente débil, por dentro y por fuera del Congreso, sin norte ni una figura central que represente con perrenque a los inconformes».

Alexander Velásquez

El martes 15 de noviembre se cumplirán los primeros cien días del llamado primer gobierno progresista en Colombia, del hombre que asumió “El solio de Bolívar”, el nonagésimo séptimo presidente de la República y sucesor del Libertador, que así lo describió el jurista Hernán Olano en su ilustrada columna de El Nuevo Siglo. Hay que decirlo con todas las consonantes y sin pena: ¡se va rajando la oposición!

Muchos de los que no quedaron contentos con la elección de Gustavo Petro, -al que con actitud escuelera siguen llamando despectivamente ex guerrillero, como si no superaran la tusa electoral-, empezaron a hacer balances el mismo día de la posesión y desde entonces no paran de fabular unas veces y de atacar en otras ocasiones; unas veces con razón y otras sin ella, a veces desde el Capitolio, a veces desde la prensa militante, que sigue enguayabada, replicando lo que dicen los perdedores, tan elocuentes ellos a la hora de satanizar.

Estamos ante una oposición claramente débil, por dentro y por fuera del Congreso, sin norte ni una figura central que represente con perrenque a los inconformes, y que usa el bullyng político, (una forma de violencia simbólica) como arma mediática. Si la abuela viviera, diría avergonzada que a estos detractores les falta pelo para moño, a pesar de que pelo es lo que les sobra a María Fernanda Cabal y a Paloma Valencia, no así a los dos migueles: Uribe Turbay y Polo Polo, y los dos enriques: Gómez y Peñalosa.

Es una oposición que se queja de absolutamente todo como si antes de Petro hubiéramos vivido en el País de las Maravillas, como Alicia. Pero, seamos justos, sin esta “oposición inteligente”, los caricaturistas se morirían de tedio.

Aunque huérfanos de liderazgo, se nota a leguas el afán de Miguel Uribe por figurar; siendo senador y nieto del ex presidente Turbay Ayala, está en todo su derecho. Cuenta, evidentemente, con los afectos de algunos medios de comunicación, entre ellos El Tiempo, donde salió a decir que “la oposición tiene que acudir a la movilización ciudadana y a la justicia para evitar que este gobierno atropelle a los colombianos”. Su declaración se conoció el mismo día que ese periódico salió con esta noticia: “¡Histórico! Icetex dejará de cobrar intereses a sus usuarios”, explicando que la medida del Gobierno Petro aplicará tanto para los estudiantes con crédito que se encuentren actualmente estudiando, como para los futuros beneficiarios. Al día siguiente hubo otra buena nueva similar: el subsidio de $500 mil mensuales para madres cabeza de hogar que se hará efectivo a partir del 8 de noviembre. Si tales decisiones atropellan a la ciudadanía, bienvenidos los nuevos atropellos que esté planeando Gustavo Francisco; ojalá la oposición sepa interpretar el sarcasmo de la frase.

A esa oposición hay que recordarle que al gobierno lo apoyan tres partidos políticos que han sido gobiernistas en este siglo: Liberal, Conservador y De la U, además de la Alianza Verde y el Pacto Histórico. Paréntesis: recordemos que en el 2019 Uribe Turbay quedó de último entre los cuatro candidatos a la Alcaldía de Bogotá; a pesar de tener el apoyo de todos los partidos tradicionales, los votos aceitados no le alcanzaron para gobernar esta ciudad que luce gris y llorona por estos días, igualita que la oposición. Tengo la leve sospecha de que en cualquier momento Miguel Uribe dejará botada la curul para irse tras el gran sillón del Palacio Liévano. Eso de dejar tirado el puesto es típico de nosotros los colombianos; que lo digan Antanas Mockus, Rodolfo Hernández o Gustavo Bolívar.

Volviendo al cuento, estamos ante un gobierno progresista donde manda un presidente de izquierda con una buena cantidad de ministros y otros altos funcionarios que han sido tradicionalmente de derecha. Es menester ese recorderis, sobre todo a Miguel Uribe, quien repite cual loro mojado que Petro “si quisiera quedarse más de cuatro años”. Se les abona, eso sí, que dejaron a un lado el sirirí del Castrochavismo, que tantos réditos políticos les reportó en el pasado.

Uno quisiera creerle a Miguel Uribe, pero cuando los propios periodistas lo han corregido por mentiroso, es mejor revisar con lupa cada declaración suya, como lo hizo Julio Sánchez Cristo en W Radio por los días en que estaba candente el debate sobre la tributaria, así registrado por este tuitero:

Lo propio hicieron las redes sociales cuando la revista Semana puso el grito en el cielo porque los panes de $200 pasarían a costar $800 (cosa que tampoco resultó cierta porque los panes de 200 pesos ya no existen, según lo demostraron ciertos influenciadores). El alza de ese alimento dejó de preocuparme desde que entendí que “no solo de pan vivirá el hombre” (Deuteronomio 8:3), sino también de arepas de maíz y envueltos de mazorca, además, claro, del alimento espiritual que es tan importante en estos tiempos de locura colectiva. El mensaje bíblico resulta apropiado para una oposición que necesita con urgencia desarmar su corazón y cogerle dobladillo a la lengua.

@nico.aneko Reforma tributaria de Petro y el precio del pan #colombia #gustavopetro ♬ sonido original – Eco Aneko

Lo cierto es que la Reforma Tributaria fue aprobada en tiempo récord, lo que muestra el talante social de este gobierno, que con $20 billones espera convertirse en el Robín Hood colombiano que les pedirá un poquito a los ricos (tan poquito que no quedarán pobres) para darles algo a quienes llevan siglos alimentándose de aire y promesas rotas.

Hasta Noticias RCN, un canal abiertamente opositor, reconoce que al jefe de Estado le va bien dando sus primeros pasitos en el poder (obtiene 6 sobre 10), según las mediciones hechas por la encuestadora europea GDA3. La propuesta de “Paz Total” fue bien recibida por los colombianos: el 71% está de acuerdo en dialogar con el ELN y el 59% cree que hay que intentarlo otra vez con las disidencias de las FARC, dicho por el propio director de ese noticiero, José Manuel Acevedo, en su columna de El Tiempo.

Estoy de acuerdo con el escritor Juan Carlos Botero cuando al hacer el balance de lo bueno, lo incierto y lo malo de Petro, en su columna de El Espectador dice lo siguiente: “Petro tiene lo necesario para articular el cambio y corregir los errores, que es tiempo. Pero el país, por desgracia, no tiene el mismo lujo”.

Cierto es, señor presidente. Le quedan cuatro años menos cien días. No se enfrasque en peleas innecesarias por Twitter como la que sostuvo el otro día con el muchachito Polo Polo, porque eso es darle una importancia innecesaria habiendo tanto chicharrón por resolver.

No hay que darle cuerda, porque él sabe cómo montar numeritos para alborotar el gallinero de las redes sociales; fue el hazmerreír cuando dijo que se aumentarán los impuestos a la ropa importada, lo que no es cierto y, si lo fuera, magnífico a ver si mejor apoyamos a la industria nacional en vez de a las marcas foráneas, como lo sugirió alegremente el representante por la circunscripción afro, cuya curul, no olvidemos, está entre el agua y la pila bendita por las doce demandas ante el Consejo de Estado. Me pareció tenaz cuando afirmó: “Yo soy solo, yo soy independiente, yo soy comunidad afro. Yo me represento a mí y hablo por mí en este recinto”, como si aquellos que lo eligieron fueran monigotes.

Señor presidente: en vez de cazar peleas, debe tener a su lado una figura de peso para comunicarse asertivamente con los ciudadanos que necesitan explicaciones de todo casi que con plastilina, porque este -debería saberlo usted-, es un país políticamente analfabeta y ser políticamente correcto no basta cuando existe una oposición lista a tragarse vivo a todo funcionario que de papaya; pescan sin caña pero cañando en el río revuelto de las noticias falsas. Cada mentira de la oposición debe considerarse como una deposición, término que resulta más elegante para no decir defecación.

Una buena estrategia de comunicación le permitirá hacer la pedagogía correcta sobre cómo y a quiénes afectarán realmente las reformas tributaria y agraria, o los beneficios de reabrir la frontera con Venezuela y reanudar vuelos y relaciones comerciales con los vecinos. La compra de tres millones de hectáreas para que los campesinos las pongan a producir es otro hecho plausible. Para entender lo que esto significa recomiendo escuchar el pódcast Al fondo con María Jimena Duzán: “Somos la cuota inicial de la reforma agraria”. Es un buen medio para informarse sin sesgos de lo que pasa en Colombia.

En un país que no lee por pereza o falta de tiempo, es hora de explotar plataformas como Tik Tok; no dejar la pedagogía en manos de la oposición, porque desde el plebiscito para la paz ya se sabe lo fácil que es construir narrativas que desdibujan la realidad.

Aquí, entre nos, señor presidente, el país espera más de la primera dama. Ella debería estar trabajando de la mano del ICBF en los programas a favor de la infancia. Me uno al clamor de la escritora Yolanda Reyes. “Ni la primera dama ni su familia, tan comunicativamente activas, han asumido esa vocería, lo cual puede ser una buena noticia, pues existen un marco institucional y un entramado de leyes que obligan a tomar en serio la garantía de derechos de los niños por parte del Estado”.

Nos vemos, Putín mediante, en el balance del primer año. Mientras tanto, de 1 a 10, ¿qué calificación le da el amable lector a Petro luego de estas primeras 2.400 horas al mando?

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Publicada originalmente en: https://www.kienyke.com/

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