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Perspectivas, Carmen de Burgos

El jueves 18 enero, 2024 a las 9:14 am
Perspectivas, Carmen de Burgos
Perspectivas, Carmen de Burgos
Créditos: Revista Espacio 17 Musas
Elkin Quintero

Las prácticas sociales y culturales del primer tercio del siglo XX influyeron fuertemente en Carmen de Burgos (Almería1867, Madrid 1932), quien desde su rol de profesora, traductora, narradora, ensayista, periodista y corresponsal de guerra impulsó su hado narrativo que fue denuncia y profecía. 

 En una España convulsa, sale a la luz “La mujer moderna y sus derechos”, obra magna publicada en Valencia en 1927 por la editorial Sempere. Ensayo feminista excelso que jamás pasará de moda porque se anticipa en la teoría del género como construcción cultural y social. Su fuerza declarativa nos aterriza en la realidad, no solo española sino mundial. Una visión narrativa que inunda de referencias bibliográficas el rol de la mujer en la sociedad desde perspectivas científicas, biológicas y psicológicas. Cada línea es denuncia y reclamo frente a los sectores más vigilantes de la sociedad española que enfilaron armas contra sus ideas obligando su exilio literario y permeando de olvido su obra. Quizás, sus perspectivas feministas y políticas son causales de ese absoluto mutismo crítico que ha perseguido a Carmen de Burgos hasta la fecha.

En este sentido, De Burgos (1927) expresa “Invocar la maternidad para mantener la esclavitud envuelve un cinismo superlativo y un desconocimiento inexplicable de la expansión que requiere la actividad de las mujeres que no han sido madres y de las viudas y casadas” (p. 13). Declaraciones que dieron pie a la fuerza opresora de la dictadura de tachar su nombre y su obra por su impulso de denuncia y lucha por el divorcio, la educación, la libertad y el voto de la mujer. Su obra carga con el peso fundacional del feminismo ibero al derribar las fronteras entre el machismo y el feminismo. Sus palabras logran una nueva valía para las mujeres y poseen la capacidad para trascender la nueva oposición de la feminidad con lo doméstico, y su cercanía con lo intelectual político y cultural del siglo XXI. 

De Burgos construye un texto magno a partir de las 401 palabras distribuidas en 33 líneas, 7 párrafos y 2245 caracteres con espacio. Una denuncia instituida para labrar su perspectiva de la mujer para quien la felicidad es necesaria y no negociable, donde la mujer moderna y no el ángel del hogar debe regir su destino. Por ello, en las líneas (1, 10, 13, 18, 22, 23, 25) relaciona al universo femenino el vocablo “mujer”, y afirma su postura con “damas” (26,29,33) y “escritora (16, 23) resaltando su valía. Como antítesis, resulta desmedido examinar el ensayo desde la realidad de sus relativos encierros en un mundo falocrático. Por ello, el vocablo “hombre” se menciona en las líneas (10, 12, 19, 22, 24), restando valor a su significado. Desde esta perspectiva, el contenido es político, una forma narrativa de fino estilo que pretende reconocer la relevancia de las figuras femeninas sobre las masculinas y resignificar desde un lenguaje inclusivo su poder transformador. 

Son 33 líneas de suma fragilidad en relación con una sociedad machista que aluden el apocalipsis que produce la discriminación y exclusión. Un texto delator de la profanación de la génesis femenina y retador del absolutismo masculino. Por lo tanto, De Burgos logra construir aspectos de interés por reivindicar el corpus femenil sin temor a las represalias.

El fragmento posee una doble intención. Primero, ofrece información objetiva y formal para ubicar al sujeto femenino al margen de su emancipación. Segundo, aclara la posición filosófica y social de las ideas feministas al margen del contexto sociopolítico. Por ello, elabora un abecedario propio en torno a la condición de la mujer, fusionando el estudio histórico cronológico con la reflexión social. 

Llegados a este punto, coincido con la autora al inferir que es la hora exacta para hacerle frente al incierto porvenir, donde la lucha por los derechos femeninos se convierte en el caballo de batalla de hombres y mujeres, ya sea por convicción o simple vanagloria. En este sentido, el texto devela la falsa conciencia de mujeres felices, y utiliza una serie de voces de fuerza declarativa única para animar enfrentar las situaciones de discriminación en lugar de evadirlas. No obstante, nuestra cruel realidad aún no hace eco a su voz y parece que la moda es despertar feminismos de fantasía. 

Por último, es menester declarar sin ningún tipo de prejuicios en favor del trabajo fuera del hogar como resultado de la lucha de Colombine. No obstante, ciertos discursos modernos permean de ambivalencia la lucha por la reivindicación de derechos femeninos. 

En este sentido, termino preguntando, ¿acaso, la balanza que nivela las figuras femíneas pierde fuerza y deja al desnudo verdades incómodas? O ¿será que quienes llegan para recuperar el lugar de la mujer en sociedad no son modelos a seguir?

Referencias bibliográficas
Burgos, Carmen de (1927). La mujer moderna y sus derechos. Madrid: Biblioteca Nueva.

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