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PERDONAR AHORA; OLVIDAR, NUNCA…

El lunes 14 abril, 2014 a las 9:09 pm

Crepitaciones

La dramática fotografía publicada por la revista Semana en su edición No. 1622, correspondiente al período del 3 al 10 de junio del 2013, es muy impactante: un niño de unos 10 años, arregla la camisa de un campesino asesinado por los paramilitares (tal vez el padre del niño), quien yace sobre una camilla. Según el texto de la noticia, el campesino, de nombre Luis Eduardo Salazar, fue una de las 8 víctimas asesinadas, en la masacre de San Carlos, Antioquia, ocurrida el 25 de octubre de 1985. Y ahora que escribo esto, al instante viene a mi mente, otro episodio triste de mi vida como colombiano víctima de esta guerra absurda y eterna, que parece quiere terminar en los próximos meses: el momento en el cual el cadáver de mi santa madre, Amelia Medina de Dorado, víctima asesinada por las FARC, es trasladado en una camilla desde el Anfiteatro en Popayán, al vehículo de la Funeraria, el sábado 9 de diciembre del 2000. Créanme amables y pacientes lectores, que esa imagen se quedó incrustada en mi mente con todo el dolor, la tristeza y la rabia del mundo, con tinta indeleble, para nunca desaparecer, para nunca olvidar.

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Foto: www.semana.com/especiales/proyectovictimas/galerias/jesus-abad/index.html

Precisamente el pasado miércoles 9 de abril del presente año, a nivel nacional se realizó una jornada como homenaje a las víctimas del conflicto armado, las cuales aproximadamente suman 6 millones desde el año 1985 (28 años), y si tenemos en cuenta que el conflicto eterno colombiano, ya completa 50 años, entonces el número de víctimas se dobla, siendo un caso violento único en el mundo, por su crueldad, el sadismo, el número de víctimas asesinadas, el uso de toda clase de armas convencionales y no convencionales, la destrucción de los núcleos familiares, el desplazamiento, los falsos positivos, etc. Al margen de la fría estadística y las consecuencias nefastas, el conflicto es una cruel herida eterna y lacerante en el corazón de Colombia y del continente americano.

A la par, junto a la anterior fecha clave en la historia de Colombia (66 años del asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán), se inscribe la Semana Santa 2014, o Semana Mayor, período propicio dentro del Cristianismo Católico, para practicar en debida forma el mensaje del Evangelio o Buena Nueva, en lo referente a la reconciliación, el perdón y la conversión de los colombianos, sabiendo que es una condición necesaria e indispensable para conseguir la verdadera paz, ahora que en La Habana se están dando unas pinceladas seguras para terminar el conflicto. Colombia, es un país con mayoría cristiana-católica, y si somos conscientes de nuestra fe y creencias, debemos estar listos y preparados para perdonar las iniquidades de los demás, en aras de conseguir una verdadera reconciliación nacional. Si Juan Pablo II, perdonó a su agresor el turco Alí Agca (quien intentó asesinarlo) y el Papa Francisco, pidió perdón a la Iglesia Católica, por los abusos de algunos sacerdotes pederastas, entonces, ¿por qué no podemos perdonar a quienes tanto mal nos han hecho, por más de 50 años?. Yo por lo menos, estoy dispuesto a hacerlo, para colaborar con el clima de paz, que tanta falta nos hace, para que las nuevas generaciones de colombianos respiren en ese ambiente. Cuando Cristo estaba agonizando en el Monte Gólgota, expresó en medio de los estertores de su muerte  las llamadas 7 palabras , que se han convertido en materia de reflexión, año tras año en el mundo católico. Una de ellas, viene muy precisa para los presentes días de la Semana Mayor: “PADRE, PERDÓNALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN”, refiriéndose a sus victimarios. Por eso, en esta Semana Santa, todos a una sola voz debemos orar a Dios por ellos, los guerrilleros y perdonarlos por todo el mal que han hecho, en 50 años de violencia. Pero eso sí, nada de olvido. Por eso, les recomiendo mi crónica que escribí sobre la absurda muerte de mi madre titulada: “VIVIR EN PAZ, VIVIR EN POPAYÁN, MORIR EN PAYÁN”, publicada en el libro en colaboración: “DE LA REALIDAD Y LA UTOPÍA”, de la Editorial Poemia, con 12 escritores quilichagueños (de venta en la VIII Feria del Libro, en el Colegio Limbania Velasco, a partir del próximo Miércoles Santo y en la Librería de Don Arturo Ramos).

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Otros artículos de este autor: http://bit.ly/PO5Qns

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