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Pensionados de Colombia / Alcalde de Popayán / Congreso

El domingo 23 julio, 2017 a las 6:13 pm

Reflexiones

CARLOS E. CAÑAR SARRIA / carlosecanar@hotmail.com

Primera. Por lo visto, Santos quedará en deuda con los pensionados de Colombia. Fue una de las promesas de Santos en camino hacia la reelección presidencial, disminuir el aporte pensional a la salud del 12% al 4%, sin embargo el Presidente les sacó el cuerpo bajo el sofisma de que no hay plata. Sí hay plata para el descomunal aumento de los sueldos de los congresistas, pero no hay con qué favorecer a miles de personas que subsisten bajo unas pensiones de miseria, que cada vez  hacen más distantes unas condiciones de existencia a tono con la dignidad de los trabajadores que han desgastado su vida al servicio de un Estado y de una sociedad que los relega y desconoce permanentemente.

Mientras estuvo en campaña, para Santos sí era muy alto el aporte a la salud del 12% del ingreso de los pensionados, pero ahora ya montado en la presidencia, ya no le parece; este desconocimiento no es otra cosa que un acto de oportunismo y de mezquindad que invalida sustancialmente toda intención de democratizar un país sumido en profundas desigualdades socioeconómicas.

Unas pensiones de miseria para la gran mayoría de personas que dedicaron su vida al trabajo honrado, que depositaron todas sus energías al servicio del país y que no obstante se encuentran de manera cotidiana con unas remuneraciones pensionales de las más bajas de la región latinoamericana, además de un perverso sistema de salud que en lugar de preservarles la vida les coloca permanentemente en riesgo de perderla. Ya se están recogiendo firmas para presionar al Gobierno a cumplir su promesa presidencial a los pensionados. Ojalá tenga eco esta reclamación legítima. El país requiere una reforma pensional y una reforma al sistema de salud que hagan posible el reconocimiento y el trato digno de los colombianos.

Segunda. Al alcalde de Popayán, César Cristian Gómez Castro, según la Fiscalía, se le acusa de los delitos peculado por apropiación, celebración indebida de contratos, celebración de contratos sin el cumplimiento de los requisitos legales, falsedad de documento público y falsedad en documento privado, lo cual ha sido rechazado por la defensa del Alcalde y cuyo caso mantiene en expectativa tanto a la opinión pública como a la ciudadanía en general. Este tipo de batallas jurídicas sólo se dirimen bajo el ejercicio del Derecho y no en la opinión pública, en las redes sociales ni en los comentarios callejeros. Esto implica la necesidad de la prudencia en el manejo de los comentarios y opiniones.

Por el bien de la ciudad de Popayán se desea que la ley favorezca al alcalde y demás personas implicadas en este caso, que no deja de ser escandaloso; pero si no es así, dura es la ley pero es la ley. La transparencia en el manejo de los dineros públicos debe ser una virtud permanente de quienes se comprometen a liderar los cambios que la sociedad necesita. Por el momento, no se puede negar, que la actual administración municipal está atravesando por una grave crisis de legitimidad, que desde luego, hace complicada la gobernabilidad. Que no se resuelve con marchas de apoyo al “alcalde amigo”, precisamente cuando el problema no es de carácter político sino jurídico y en esto tienen la palabra no sólo los entes investigadores sino también los jueces y la defensa de los implicados.

Tercera. Para las nuevas elecciones del Congreso de la República, hay que tener muy presente el trabajo legislativo de los congresistas para premiarlos o castigarlos con el voto de acuerdo a sus realizaciones y ejecutorias. Muchos asoman las caras en las regiones en épocas preelectorales y electorales y después desaparecen. Se les denomina “congresistas enchufe”, se conectan cuando vienen a captar los votos y se desconectan en el momento en que tienen la seguridad de haber sido elegidos o reelegidos. Esta situación pasa con no pocos congresistas caucanos, que brillan por su ausencia en momentos de crisis. Congresistas que aprueban leyes que van en detrimento de las personas que dicen proteger, no merecen ser respaldados con el voto, como por ejemplo,  aquellos que aprobaron la controvertida Reforma tributaria, tan distante a los intereses colectivos. Desde hace mucho tiempo se escucha  la necesidad de un nuevo Congreso, éste ha sido renuente en auto depurarse, la única alternativa son los votos. Desde luego, hay excepciones, no todos son malos y faltos de compromiso social, por eso, quienes ameriten ser respaldados que sean respaldados, pero no es justo continuar viendo a los mismos de siempre con las mismas de siempre. Mucha gente se la mantiene quejando del Congreso que tenemos, pero el día de las elecciones, eligen y reeligen a los mismos de siempre y así no se puede. Una de las instituciones más desprestigiadas del país es el Congreso, el cambio debe comenzar en la actitud de los electores.

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