ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Viernes, 30 de julio de 2021. Última actualización: Hoy

PARIENDO MICOS

El viernes 30 enero, 2015 a las 9:09 am
phanor teran proclama

Phánor Terán

Ser contratista con el gobierno, es una odisea de marca mayor.

Trátese del compinche de turno, del alcalde de turno o trátese de Juan Lanas, a quien la suerte (sobre todo), le asiste para obtener esa chanfaina.

Firmado el contrato, hay que cumplir. Y para cumplir hay que tener los recursos suficientes para pagar empleados y trabajadores, para alquilar o mover maquinaria, para adquirir los insumos necesarios. Asuntos que son gota de agua en piedra. No dan descanso.

Si el gobierno, cosa que es muy común, se demora aunque sea un solo día en la cancelación de los anticipos o los avances, hay que saltar matojos para conseguir los dichosos recursos. Y para conseguirlos, los prestamistas desde los cuenta gotas hasta los bancos, cobran sus intereses. Y entre más se demore el pago, o el avance, la agonía no tiene fin. Y el tal beneficio del contrato la única utilidad que deja es el cementerio de contratistas quebrados, los elefantes blancos inconclusos, cuando no tenemos contratistas, con parte del billete embolsicado, volados como el del acueducto regional.

Piendamó - Cauca - Foto Proclama del Cauca

Foto: Proclama del Cauca

Las tales obras de impacto, se convierten en pesadillas para los dichosos contratistas (sobre todo para los pequeños), para los ciudadanos que tienen que aguantarse los constantes aplazamientos y el desmadre de sus actividades, y como en el caso de la vía principal de Piendamó, sufrir con el deterioro de las demás calles inpreparadas para soportar el tráfico y el peso de los vehículos. Con el San Benito, de que no hay presupuesto ni plan para repararlas.

Yéndonos bien, el chicharroncito le quedará al próximo y nos dirá que él, si no va hacer lo mismo. Ja, ja, ja.

Bonito cuento pues, resulta arreglar una vía para dañar las demás. Y como si fuera poco, tampoco concluir a tiempo el tan anhelado desarrollo vial. Dos callecitas de Tunía, están en el mismo berenjenal, y sin ir más lejos, lo que he visto de las obras emprendidas en las vías terciarias van de Guatemala a Guatepeor.

Dicen los que saben que empedrado está el camino del infierno con las buenas intenciones. Cuento por demás antiquísimo y que no sirve para explicar absolutamente nada, porque la experiencia sirve para lo que sirvan las tetillas de los hombres y es la abuela de todas las improvisaciones bajo la creencia de que cada cual puede de la noche a la mañana cambiar el curso de los acontecimientos: quien no planifica, está obligado por ley ineluctable a embarrarla hasta la coronilla.

Y como diría nuestro filosofo Murphy: toda situación es susceptible de empeorar.

2015, 30 años de la Casa de la Cultura de Tunía.

Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?