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PAPEL DE LA POESÍA EN LA SOCIEDAD

El miércoles 31 enero, 2018 a las 2:07 pm

PAPEL DE LA POESÍA EN LA SOCIEDAD

A la Fundación Plenilunio, 15 años

La Poesía es un arte que pusieron los dioses en la tierra desde que fue poblada y Eva y Adán salieron a fundar otro Paraíso en cada agrupación humana. Desde la antigüedad la Palabra ha sido el instrumento para endulzar los oídos, hacer vibrar las cuerdas del viento y prolongar el sonido de las avenas por silvas y praderas.

Todos los pueblos desde la antigüedad han tenido sus juglares, aedas, soñadores, profetas al lado de lagos, mares, viajes, cortes, templos y academias. Fueron quienes iluminaron con su palabra lírica las dudas, los días difíciles y sus fiestas fundacionales. Siria, Egipto, Grecia, Gran Bretaña, Alemania, Francia, España tuvieron sus oráculos, y hasta los gansos y arúspices con su inspiración y cantos sembraron en el alma de sus pueblos la semilla de la Poesía.

Homero, Safo, Catulo, y hasta el «Perro celestial», como llamó Emil Ciorán a Diógenes, plasmaron con sus palabras, sus hechos simbólicos, sus sueños, lo mismo que José y Daniel: dejaron su huella y guiaron a sus largas parentelas.

Las grandes civilizaciones tenían sus oráculos, que preveían el porvenir y adivinaban el futuro o cambiaban el rumbo de guerras y hechos con sus palabras, como el profeta Oseas que increpaba a las vacas. O hacían temblar las ciudades como los «ángeles» que previnieron los desastres a los Ninivitas. Ese es el papel de los nuevos ángeles como Virgilio, Quevedo que fue coronado por un ángel o el Dante que anduvo por cielo e infierno con su amada Beatriz.

El papel de la Poesía en una sociedad tiene un valor sanador. Cura la sed del grito, calma la pasión como Safo, y las tempestades, como lo hizo Homero con Plutón, o Cristo en el Tiberíades. Los poetas son dioses y diosas con caras humanas. Quién templaría el amor, el dolor, la muerte sino la Pizarnik o saldría con su amada en la noche de Luna como Silva o cantaría los arrullos de la paloma sino José Eustasio Rivera. ¿O pintaría la cuadratura de la sociedad como Federico en Poeta en Nueva York?

Los poetas, las poetas, como Teresa de Ahumada, le cantó al Amor o César Vallejo, le cantó al aguacero y al dolor, o cantó como José Eustasio Rivera para acongojar a las sombras con la blanda quejumbre de la paloma torcaz. La sociedad de cualquier nación necesita a mujeres y hombres que hagan y lancen sus versos al viento. Que se oiga su voz pidiendo paz para el agua y el río, paz para el árbol, paz para el niño y la mujer y su papel en el mundo.

No es la poesía simplemente para decir sandeces o maldecir la vida o para vomitar injurias. Ni los malditos lo hicieron. Ellos fueron los mensajeros de una generación perdida. Ni Mallarmé o Baudelaire o Tristán Tzara. Como los cuadros de Rouault que pintan a Cristo con cara de mujeres sórdidas y envejecidas, la poesía deja ver lo malo, lo bueno y lo feo de lo que está pasando en esta gran Ciudad que vive en Colombia.

30-01-18                                       6:10 p.m.

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