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Papa Francisco pide un diálogo abierto y sincero para Nicaragua

El miércoles 24 agosto, 2022 a las 8:50 am
Papa Francisco pide un diálogo abierto y sincero para Nicaragua
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Foto: Vaticans News

Papa Francisco pide un diálogo abierto y sincero para Nicaragua

Guillermo Romero

Luego del rezo de la oración mariana del Ángelus, el Papa Francisco expresó su preocupación por la actual situación que vive Nicaragua donde el régimen de Daniel Ortega mantiene en prisión a varios sacerdotes y en especial al obispo de Matagalpa Rolando Álvarez, quien ha sido crítico del gobierno.

“Sigo de cerca con preocupación y dolor la situación creada en Nicaragua, que involucra a personas e instituciones. Quisiera expresar mi convicción y mi esperanza de que, a través de un diálogo abierto y sincero, aún se puedan encontrar las bases para una convivencia respetuosa y pacífica. Pidamos al Señor, por intercesión de la Purísima, que suscite esta voluntad concreta en el corazón de todos”, dijo el Papa Francisco este domingo

En las últimas semanas la represión aumentó sobre miembros de la iglesia. El 19 de agosto el obispo Rolando Álvarez y otras 8 personas más: sacerdotes, diáconos, seminaristas y un laico que han estado acompañando al Obispo todo este tiempo de cárcel de facto. La policía condujo al prelado en cárcel domiciliaria y a los demás acompañantes los ha enviado a la Dirección de Auxilio Judicial. El Cardenal Leopoldo Brenes pudo visitar a Mons. Álvarez, afirmó que a pesar de que su condición física está desmejorada, su ánimo y espíritu están fuertes.

Además de los pronunciamientos de los presidentes del episcopado de varios países mostrando su solidaridad con los detenidos por la persecución en Nicaragua, Antonio Guterres, secretario general de la ONU, tras conocer la noticia del allanamiento de la policía Nacional en la Curia Episcopal de Matagalpa, sacando con la fuerza a Monseñor. Rolando Álvarez, Obispo de la Diócesis y sus colaboradores, expresó su preocupación «por la grave obstrucción del espacio democrático y cívico en Nicaragua». Y agregó que esta operación en «el Palacio Episcopal de la Diócesis de Matagalpa no hace más que agravar estas preocupaciones».

Durante el gobierno de Daniel Ortega han sucedido varios ataques contra las iglesias católicas, profanaciones e incluso sacó del país a varias organizaciones no gubernamentales como las hermanas de la Madre Teresa de Calcuta.

De diferentes sectores habían solicitado un pronunciamiento del Papa Francisco que se dio este domingo 21 de agosto y que reiniciará las conversaciones para llegar a un entendimiento con el régimen dictatorial de Daniel Ortega.

LA EXHORTACIÓN DEL DOMINGO

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

 En el pasaje del Evangelio de Lucas de la liturgia de este domingo, tal pregunta a Jesús: «¿Son pocos los que se salvan?». Y el Señor responde: «Esforzaos a entrar por la puerta estrecha». La puerta estrecha es una imagen que podría asustarnos, como si la salvación estuviera destinada sólo a unos pocos elegidos o a los perfectos. Pero esto contradice lo que Jesús nos enseñó en muchas ocasiones; y de hecho, un poco más adelante, afirma: «Vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios» (v. 29). ¡Entonces esta puerta es estrecha, pero está abierta para todos! No olvides esto: ¡todos! ¡La puerta está abierta para todos!

Pero para comprender mejor esta puerta estrecha, debemos preguntarnos qué es. Jesús extrae la imagen de la vida de la época y probablemente se refiera a que, al caer la tarde, las puertas de la ciudad estaban cerradas y sólo una, más pequeña y estrecha, quedaba abierta: para volver a casa sólo se podía pasar por allí.

Pensemos entonces en cuando Jesús dice: «Yo soy la puerta: si alguno entra por mí, será salvo». Quiere decir que, para entrar en la vida de Dios, en la salvación, hay que pasar por él, no de otro, de él; acogedlo a él y a su palabra. Así como para entrar en la ciudad había que «medirse» con la única puerta estrecha que quedaba abierta, así la del cristiano es una vida «hecha a la medida de Cristo», fundada y modelada en Él. Quiere decir que la vara de medir es Jesús y su Evangelio: no lo que pensamos, sino lo que Él nos dice. Y entonces es una puerta estrecha no porque esté destinada a unos pocos, no, sino porque ser de Jesús significa seguirlo, entregando la vida en el amor, en el servicio y en el don de sí mismo como lo hizo él, que pasó por la puerta estrecha de la cruz. Entrar en el proyecto de vida que Dios nos propone nos pide restringir el espacio del egoísmo, reducir la presunción de autosuficiencia, bajar las alturas de la soberbia y el orgullo y vencer la pereza para cruzar el riesgo del amor, aun cuando se trata de la cruz.

Pensemos, para ser concretos, en los gestos cotidianos de amor que realizamos con dificultad: pensemos en los padres que se dedican a sus hijos con sacrificios y dedicando tiempo a sí mismos; a los que cuidan de los demás y no sólo de sus propios intereses: cuántas personas son así, bien; pensemos en los que se entregan al servicio de los ancianos, los más pobres y los más frágiles; pensamos en aquellos que van a trabajar con compromiso, soportando penalidades y tal vez incomprensiones; pensemos en los que sufren a causa de la fe, pero continúan orando y amando; pensemos en cuántos, en lugar de seguir sus propios instintos, responden al mal con el bien, encuentran la fuerza para perdonar y el coraje para empezar de nuevo. Estos son sólo algunos ejemplos de personas que no eligen la puerta ancha de su propia comodidad, sino la puerta estrecha de Jesús, de una vida vivida en el amor. Éstos, dice hoy el Señor, serán reconocidos por el Padre mucho más que aquellos que se creen ya salvados y, en realidad, en vida son «obreros de injusticia».

Hermanos y hermanas, ¿de qué lado queremos estar? ¿Preferimos el camino fácil de pensar sólo en nosotros mismos o elegimos la puerta estrecha del Evangelio, que socava nuestro egoísmo, pero nos permite acoger la verdadera vida que viene de Dios y nos hace felices? ¿De qué lado estamos? Que Nuestra Señora, que siguió a Jesús hasta la cruz, nos ayude a medir nuestra vida en él, para entrar en la vida plena y eterna.

(GRS-Prensa).

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Guillermo Romero Salamanca
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