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Jueves, 22 de febrero de 2024. Última actualización: Hoy

Palabras no dichas

El martes 9 enero, 2024 a las 6:16 pm
Palabras no dichas
Lucy Amparo Guzmán González, Elías Larrahondo Carabalí, Alfonso Luna Geller, Samuel Londoño Ortega, Edward Fernando García Sánchez, Martha Cecilia Velasco Guzmán.
Alfonso J Luna Geller

El pasado 30 de diciembre se realizó en Santander de Quilichao la “Gala de Reconocimientos Norte del Cauca 2023”, evento organizado por la Asociación de Municipios del Norte del Cauca Región de Planificación y Gestión (AMUNORCA RPG), para hacer unos reconocimientos a aquellos personajes que han dejado una marca significativa en diversas áreas como lo cívico, público, deportivo, cultural, comunitario, político o administrativo.

En los actos protocolarios se rindió homenaje póstumo a Elmer Abonía Rodríguez, alcalde de Guachené, quien perdió la vida el pasado viernes 22 de diciembre en una vereda de su municipio.

Fueron distinguidos el gobernador del Cauca, Elías Larrahondo Carabalí; el líder cívico y exalcalde de Miranda, Arnulfo Mostacilla Carabalí; la destacada dirigente deportiva Lorena Salazar y el director del medio de comunicación Proclama del Cauca y Valle, Alfonso Luna Geller, además de un importante grupo de alcaldes electos y salientes de los 13 municipios que hacen parte de Amunorca.

El asunto es que la versión original del evento había sido planeada para el viernes 23 de diciembre, donde se le iba a hacer un homenaje a Elmer Abonía, como uno de los mejores alcaldes del norte del Cauca. De manera infortunada y coincidencial, fue asesinado el día anterior. Los actos protocolarios tuvieron que ser aplazados, obviamente.

Como yo había sido notificado con anticipación, preparé unas palabras de agradecimiento, teniendo en cuenta que la vicepresidenta de la República, Francia Márquez, iba a ser homenajeada y estaría presidiendo la mesa principal.

Al final, tuve que guardar estas palabras porque no fueron pronunciadas aquel 23 de diciembre, pero hoy las entrego al público porque no justifico archivarlas «como el rayo del sol pasa a través de un cristal sin romperlo ni mancharlo», según la hermosa expresión del catecismo del padre Astete para referirse a la virginidad de la Virgen.

En este momento de profunda gratitud, me encuentro ante ustedes para expresar mi agradecimiento sincero en nombre de la Red de Medios de Comunicación Proclama del Cauca y Valle. Es un honor estar aquí hoy, compartiendo este espacio con figuras tan destacadas de nuestra región.

Quienes estamos transitando por la séptima década de nuestras vidas, fuimos privilegiados por haber disfrutado una temporada de nuestra juventud en relativa paz, entre las décadas de los 60 y 70, cuando el Norte del Cauca superó la época de la violencia partidista que se había desatado tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y antes de que irrumpieran las fuerzas ofensivas y criminales de las guerrillas, narcotráfico, paramilitarismo, y otras formas de violencia, despojo y desplazamiento forzado. Disfrutábamos de estos pueblos nuestros antes de que la codicia desaforada y sin sentido acabara con la tradición de armonía y sociabilidad entre raizales, para convertirnos en víctimas de una insólita guerra, que hoy todavía padecemos.

En esos años transitábamos por nuestros pueblos con alegría desprevenida, visitando las fincas de nuestros padres y abuelos, admirando su tenacidad para crear riqueza; el cacao, el café, toda clase de frutales, el plátano, la misma ganadería, eran abundantes, se daban casi silvestres. Los días de mercado en nuestros pueblos eran una demostración de riqueza campesina, casi nada faltaba en esos hogares. El oro, extraído artesanalmente con entusiasmo, paciencia y empeño, era símbolo de convivencia y progreso. El tren nos llevaba desde Santander de Quilichao a La Balsa, Timba, Suárez, para disfrutar de las aguas cristalinas de nuestros ríos. El norte del Cauca era geografía de prodigio, de productividad, de paz.

Hoy, lamentablemente, resistimos en una dinámica social y económica trastocada; lo nuestro lo convirtieron en la geografía del crimen, que acabó con el acceso igualitario a la tierra y con las condiciones de dignidad y autonomía. Las comunidades ancestrales del Norte del Cauca terminaron estigmatizadas desde los grandes centros urbanos que no advierten la casi heroica trayectoria de nuestros campesinos.

Yo tuve la fortuna de conocer y aprender mucho de personajes como el escritor, político, orador, poeta, de tradición libertaria y rebelde de Puerto Tejada, Natanael Díaz; compartí momentos maravillosos con personajes como Pedro María Chará, Sabas Casarán, el médico Marino Viveros, el diputado Belarmino Torres, el representante a la Cámara Miguel Gómez, el profesor Leonel Viáfara, el magistrado Néstor Raúl Charrupí, el senador Humberto Peláez, doña Miriam Ruiz, con dirigentes de Caloto, como Dagoberto Silva; disfruté de la amistad del primer alcalde de Padilla, Luis Edulfo Medina, en fin, me regocijé de todo nuestro territorio y de sus gentes.

Hoy, agradezco a la vicepresidenta Francia Márquez, a quien conocí como activista de las luchas contra la minería ilegal; primero, en el año 2011 cuando recibió el reconocimiento como afrocolombiana del año, elegida por El Espectador y la Fundación Color de Colombia al obtener un triunfo jurídico ante la Corte Constitucional que ordenó suspender las licencias de explotación minera en La Toma. Luego, cuando dirigió una marcha durante diez días hasta Bogotá, acampando durante 22 días frente al Congreso, acompañada por más de 70 mujeres. Los medios calificaron esta reivindicación como la Marcha de los Turbantes. Me alegré mucho cuando, un año después, en el 2015, recibió el Premio a la defensa de los Derechos Humanos, en el Centro de Memoria Paz y Reconciliación, y fue invitada a la mesa de negociación Gobierno-Farc en Cuba, para hablar del impacto del conflicto armado en las mujeres y comunidades afro, indígenas y campesinas. Y luego, en el 2018, cuando recibió el Premio Goldman, considerado el Premio Nobel Ambiental. También la seguí siendo candidata a la Cámara de Representantes, y obviamente, en su actual lucha política que la llevó a ser la vicepresidenta de la República y ministra de Igualdad y Equidad.

No puedo extenderme mucho con el gobernador Elías Larrahondo, porque tengo una relación espiritual intensa con su grupo familiar que quiero, y admiro mucho. Fui considerado por su padre, don Abraham, como amigo de él, muchos años antes de que Elías fuera el primer mandatario afrodescendiente de los caucanos. Pero es obvio que al señor gobernador siempre lo he reconocido como un líder que a pesar de que está culminando su mandato, apenas comienza el futuro de su esplendor político y social. Las grandes coincidencias que nos unen vienen desde hace muchos años, inclusive desde cuando al dirigente cívico quilichagueño Chucho Caracas, también apreciado amigo mío ya fallecido, le sedujo a su hija Deysi, su esposa, con quien tiene 5 hijos. Lo sigo desde cuando fue director de Tránsito en Santander de Quilichao, concejal, personero y alcalde municipal de Buenos Aires, impulsor de consejos comunitarios y etnoeducativos, luego, como secretario de Educación del Cauca y gerente de la Industria Licorera. También cuando recibió, entre otros premios, el galardón al “Afrocolombiano del año 2020”, distinción otorgada por la Fundación Color de Colombia y el periódico El Espectador.

Esta rápida visión de nuestra región y nuestros líderes, porque ese pasado que añoro, tiene que ser el aliciente para construir nuestro futuro. Repito, doctor Elías, con usted estamos comenzando un nuevo ciclo social y político… Y esta tierra que nos vio nacer, y que seguramente nos recibirá en su seno, merece todo nuestro esfuerzo para no pasar desapercibidos sin contribuir a la recuperación de las condiciones de dignidad y autonomía que hicieron orgullosos a nuestros padres y abuelos.

Quiero extender mi agradecimiento al director ejecutivo de Amunorca, Región de Planificación y Gestión, doctor Edward Fernando García Sánchez, por este significativo reconocimiento; a Samuel Londoño Ortega, alcalde de Miranda y presidente de la RPG, y a nuestra alcaldesa, Lucy Amparo Guzmán González, por apoyar esta iniciativa. Este gesto nos impulsa a continuar nuestro trabajo con renovado entusiasmo y dedicación.

Agradezco a los alcaldes salientes y entrantes del Norte del Cauca por la colaboración que ha hecho posible nuestro trabajo periodístico coordinado en beneficio de nuestra región. Asimismo, reconozco la labor de todas las personas que han sido parte de nuestra trayectoria, especialmente a mi señora esposa Flor del Carmen Criollo Penagos, y a mis hijos, David, gerente de la empresa; Hernán, subdirector y Dianita, asesora jurídica. Igual a mis nietos y sus primos que han conformado la entidad periodística infantil Proclama Junior.

Nuestro compromiso se renueva con los proyectos de desarrollo que los administradores de lo público comenzarán a ejecutar a partir del próximo primero de enero.

Seguiremos informando, construyendo puentes de comunicación y trabajando incansablemente por el bienestar de nuestra comunidad.

Finalmente, agradezco a Dios por esta oportunidad y por bendecir nuestro camino.

Que la unidad y la colaboración sigan siendo los pilares de nuestro progreso.

Muchas gracias a todos.

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