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OTRA VEZ GARZAS EN EL RÍO

El martes 13 marzo, 2018 a las 10:03 am
OTRA VEZ GARZAS EN EL RÍO

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy / Otras publicaciones de este autor: http://bit.ly/2teqPbL

OTRA VEZ GARZAS EN EL RÍO

OTRA VEZ GARZAS EN EL RÍO

Garza Real en el Río Cali

Pareciera que las cosas extrañaran la existencia de otros seres a su alrededor. Como si fueran su complemento, parte de su razón de ser en un lugar. Como las garzas blancas, la garzas reinas en el Río Cali. Habían volado a lagos o lagunillas cercanas y el paisaje se notaba ralo, algo faltaba. Un adorno en casa.

Desde ayer volví a ver cuatro elegantes garzas juguetonas en una parte llena de piedras sobre las cuales, muy orondas, entonaban unos sonidos bulliciosos. Se notaba que estaban felices de haber llegado a este hotel de tanta piedra y agua cristalina. Seguro. Estaban de vacaciones y apenas se estaban acomodando el traje de baño.

Las Garzas reinas son más grandes que las comunes y que las ibis venidas desde el Congo con sus patas y picos rojos. Estas especímenes realzan en estatura a los patos comunes y ostentan un porte acorde al epíteto que las distingue de otro grupo de garzas.

Su presencia les da elegancia al lugar y al paisaje. Se mueven como reinas y disfrutan abriendo sus largas alas despacio como para que la foto no aparezca movida. Parece que supieran las exigencias de los paparazzis y los expertos. Caminan a las zancadas y miden muy bien su vuelo para no tropezar y sufrir una zambullida inoportuna con su vestido de plumas blancas sobre ancas amarillas.

No es lo mismo el Río Cali cuando no está presente la comitiva de garzas en varios meses del año. Su ausencia le resta esplendor y alegría a sus aguas. Algo falta. No basta la vegetación con árboles gruesos, lianas, piedras grandes y pequeñas que hacen que sus aguas choquen y produzcan ese sonido peculiar de todo río. También se adorna el río con la visita de mirlas negras y grises, canarios amarillos coronados de un copete rojizo, de petirrojos y hasta pájaros carpinteros pequeños y de gran tamaño.

Pero la presencia de garzas parece ser la divisa clásica del Río. Algo falta cuando las garzas dejan al Río por ciertas temporadas en el año. Su paisaje se hace monótono y el movimiento grácil de las garzas le da una presentación de elegancia y elemento necesario a la naturaleza de un paisaje citadino, con el rumor de las aguas, la vegetación y el vuelo de las garzas de trecho en trecho.

Apenas estamos a media mitad del mes de marzo, no hemos llegado a abril y las garzas ya han venido temprano a saludar a los caleños y visitantes. Vendrán en bandada las Ibis negras a completar la escena. Alguna se escapará para hacerle de escolta a una de las Reinas blancas que las escogen para su corte. En adelante se sentirán como en Palacio y las ibis adornaran su presencia y cuidarán su descanso.

Feliz estadía y salud a estas huéspedes constantes de esta temporada del año. Tener cuatro Reinas Garzas en las riberas de nuestro Río tutelar es un privilegio.

09-03-18                                                    9:17 a.m.

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