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Sábado, 20 de julio de 2019. Última actualización: Hoy

ORDEN Y DISCIPLINA EN LA CIUDAD

El domingo 17 febrero, 2019 a las 11:39 am
ORDEN Y DISCIPLINA EN LA CIUDAD

Imagen de fondo: https://www.elpais.com.co / Fila tediosa en el MÍO en Cali

ORDEN Y DISCIPLINA EN LA CIUDAD

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Colombia parece todavía hundida en el comienzo de nuestra historia patria. Como si aún no nos hubieran llegado los relojes suizos o no hubiéramos aprendido en las escuelas a contar las horas. Nos han llegado los monstruosos buses articulados, donde caben cientos de pasajeros arrumados, como toros que van al matadero.

Va uno al exterior, sea en América o en Europa, y encuentra en todos los paraderos el horario de los buses o del tren en la Estación. Y se cumple. Recuerdo que en Roma debí esperar al tren siguiente porque llegué un minuto más tarde. El tren cerró puertas en mis narices y salió a la hora estipulada.

En Colombia hemos dejado de montar en burro y en caballo. Y ya hemos abandonado el tren y el autoferro que corría muy veloz. Todavía me pregunto por qué no tenemos como en el viejo mundo esos trenes bala, que son un lujo y van a 260 kilómetros por hora. No son rentables para nuestros banqueros. Prefieren los doblestroques lentos que abultan nuestras carreteras.

Allá, en cada paradero de buses el pasajero encuentra un tablero con los horarios. No son puestos para burlarse de ellos o por costumbre. No. Están ahí para informar oportunamente a los viajantes a qué horas llegarán hasta este paradero los buses a lo largo del día… Y, llegan a la hora que dice el letrero informativo. Con exactitud europea. Los horarios son para cumplirlos. Y la gente lo sabe y confía. Ni se le ocurre mirar su reloj pues el chofer respeta el horario de llegada a cada paradero del recorrido.

Aquí, en Colombia, no hay esta clase de información. ¿Para qué, si no se cumple? – No existe esa cultura del cumplimiento de horarios por parte de empresas y conductores de servicio público. Y lo sabemos los sufridos usuarios que debemos esperar hasta media hora o más a que pase el bus. A veces, como ayer, el bus se demoró más de media hora en pasar por el Barrio Centenario, frente a La 14, a las 5:oo de la tarde. Y cuando llegó recogió el montón de pasajeros. Detrás de él llegaron otros dos buses casi vacíos.

No hay disciplina ni cultura ni respeto por el tiempo del usuario. Ni control por parte de quienes debieran vigilar lo que ocurre en los paraderos y si se cumplen los tiempos de paradero a paradero. Somos una nación ingenua, tratada a la songa y soronga. El chofer parece que fuera el propio dueño de su tiempo y su vehículo… y el de los pasajeros.

Parece que fuera el MIO una empresa particular. Que no fuera de servicio público. Que no hubiera organización ni supervisión estricta. Ya el MÍO lleva tiempo suficiente para haber logrado una cabal organización de sus rutas. Por lo visto no hay supervisión adecuada ni una cultura que sirva de termómetro y educación para la ciudadanía. ¿Podrán poner unos horarios que se cumplan de paradero a paradero?

10-02-19                                                      4:59 p.m.

Otras publicaciones de este autor, en:

https://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/leopoldo-de-quevedo-y-monroy/

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