ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Martes, 11 de diciembre de 2018. Última actualización: Hoy

Opinión y Periodismo

El jueves 9 agosto, 2018 a las 1:39 pm
Opinión y Periodismo

Imagen de referencia.

Opinión y Periodismo

Opinión y Periodismo

El pasado fin de semana se realizó el Encuentro de Periodistas del Pacífico en el Centro de Convenciones de Popayán, luego de amplia convocatoria abierta a todos los periodistas, y publicitada, con más de quince días de anticipación para evitar alguna exclusión, a través de medios de comunicación y redes sociales, con el objetivo que asistieran todos los que tuvieran algún interés en la programación ofertada.

Respondieron a la invitación pública más de 100 periodistas y comunicadores, entre ellos algunos invitados especiales porque tenían que hacer un esfuerzo mayor, como desplazarse desde ciudades o poblaciones lejanas o cambiar su rutina laboral; pero la mayoría, motivada por voluntad propia, interés por su actualización profesional y celebración, el 4 de agosto, del Día del Periodista y Comunicador, según la Ley 918 de 2004. Los organizadores se propusieron brindar confianza, comodidad, camaradería, sin excepciones, con destacable respuesta de solidaridad y alegría gremial durante los días viernes y sábado pasados.

Extrañamos que varios de los más cercanos amigos y colaboradores de esta empresa periodística no hubieran asistido por distintos motivos. Algunos con justificadas razones que nos dieron a conocer oportunamente, otros que habiendo confirmado su asistencia al final se abstuvieron, y otros en silencio y ausencia inexplicada, respetable por la intimidad de cada quien.

Pero lo que motiva este comentario, es la indignación de un apreciado personaje que nos envió un insólito mensaje: “Hola Alfonso me extraña que sólo les sirva para escribirles gratis y no me inviten a los putos eventos que programan y estando aquí. Por lo general las invitaciones se hacen por correo y no tiradas al viento… Bueno. En fin ustedes son los directivos y deciden lo que quieran. Ya estoy acostumbrado a toda clase de desplantes de los que manejan el poder burocrático y en los medios”.

Me sorprendió el anuncio porque su autor es uno de los más entrañables, antiguos y distinguidos columnistas de Proclama del Cauca, que a pesar de su manifestación, por sus exigencias, ha sido el único columnista que ha recibido, en algunas ocasiones, emolumentos por sus comentarios en este medio de comunicación.

No hemos podido hacerlo con otros que inclusive llevan treinta o veinte años colaborando con el medio de comunicación, a pesar de sus también altísimas calidades profesionales.

Pero quiero aprovechar esta ocasión para informar que la inversión principal que hace este medio de comunicación es en “periodismo” no en la ponencia personal difundida a través de las columnas “opinión”, porque esta es una “empresa periodística” al servicio de la comunidad, no de unos directivos o de un columnista.

Quienes conocen cómo se lucha por la supervivencia de un medio de comunicación alternativo, regional, independiente, saben que los pocos recursos que ingresan a la empresa deben reinvertirse en costosas investigaciones, en la reportería, en la crónica, en el ajetreo diario al interior de las comunidades para tratar de interpretarlas, servirlas y darles voz con credibilidad, lo cual se realiza través de reporteros, cronistas, fotógrafos, camarógrafos, en equipos de alta tecnología, en personal administrativo, en servicios públicos, arriendos, mantenimientos, impuestos, viáticos, gastos de transporte, que son los asuntos que se constituyen en la vida y sostenibilidad de la empresa periodística. Lo peor de esto es que los ingresos, en una región subdesarrollada como la nuestra, nunca alcanzan para compensar las inversiones. De ahí que casi nadie calcula, o se imagina, en esas condiciones deficitarias, cómo es que se sobrevive. Pero es muy sencillo, es con la pasión por lo que se hace en todo momento, lo que he calificado siempre como una deliciosa esclavitud intelectual, es por la responsabilidad social que le hemos asignado a nuestra labor, es por soñar con optimismo en el día de mañana pensando y trabajando arduo creyendo que siempre será mejor que el de ayer… es comprendiendo a quienes nos insultan o nos amenazan por nuestra entrega y reclaman por cosas que no son de nuestra responsabilidad, como la corrupción administrativa, la minería ilegal, la destrucción del medio ambiente, los abusos oficiales… en fin, sobrevivimos.

Pero a mi dilecto amigo que protesta le recuerdo que, obviamente, respetamos el periodismo de opinión aunque sea la argumentación del pensamiento de un personaje que propone posiciones polémicas. Es la subjetividad, la retórica, diferente a la información, al reportaje, que es la objetividad. A propósito de la opinión, como género periodístico se me hace muy difícil, y eso me obliga a apoyarme en Martí Gómez: “la objetividad no existe, pero la subjetividad no se debe confundir nunca con la falsedad” (El oficio más hermoso del mundo, Clave Intelectual, 2016).

Entonces, mi amigo me propone un dilema enmarcado en la precariedad laboral, que a todos nos acosa porque, sin dudarlo, conduce inexorablemente a la pérdida de calidad en la producción periodística.

La decisión en la inversión directa nos preocupa: o es en la noticia contrastada y contextualizada, en lo ya descrito, o es en la opinión personal enviada desde el escritorio. Difícil dictamen, porque quienes opinan con propiedad por su conocimiento, como lo hacen nuestros seleccionados colaboradores, se convierten en el faro que orienta a los lectores, forman opinión y educan, dentro de una filosofía de pluralismo, tolerancia y democracia, que es lo que ha buscado fomentar esta red de medios de comunicación. Pero tiene menores costos que la información y el reportaje.

Por eso, a menor inversión económica, mayor reconocimiento. Quiero destacar la gran labor que cumplen nuestros columnistas y colaboradores; es una tarea que valoramos y que los lectores también reconocen y justiprecian. Y consciente de ello, deseo continuar una labor de integración y coordinación del trabajo de nuestros columnistas y colaboradores, ratificarles que son parte del periódico, y contar con ellos para analizar, debatir y discutir, democrática y abiertamente, esa realidad local, regional y nacional, inclusive, agobiados por el sacrificio económico que nos imponen las realidades de nuestro entorno.

Mientras tanto, yo sigo soñando con optimismo en que el día de mañana siempre será mejor que el de ayer.

**********************

Otras publicaciones de este autor: https://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/editorial-alfonso-j-luna-geller/