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OBITUARIO PARA UN MAESTRO Y TODERO CHOCOANO

El lunes 6 abril, 2015 a las 8:35 am
Armando Orozco Tovar

Armando Orozco Tovar

Nos pasamos la vida entre desconocidos, pero a René Orozco Echeverry mi tío paterno, si lo conocí desde niño, desde cuando mi papá, enviaba a su familia a donde sus padres a Istmina en el Chocó, sobre las márgenes del río San Juan en el departamento selvático del occidente colombiano.

Trato de recordar a René. Los años desdibujan todo más rápido de lo previsto: aptitudes, gestos, rostros. Sólo dejan sombras dispersas sobre la mesa de los días. Pero a René es difícil de olvidar, porque era un ser al margen del lugar común: personaje sobresaliente en todo lo que emprendía con inteligencia, pasión y saber.

Fue estudiante del liceo de la Universidad de Antioquia, destacándose como deportista en competencias ciclísticas, dibujante en las aulas del colegio compitiendo con su condiscípulo Fernando Botero, sería con los años unos de los más grandes artistas mundiales al crear con sus robustas figuras un lenguaje estético nuevo. También René se destacó como guitarrista y compositor de canciones alusivas a su tierra y amores de estudiante.

René Orozco Echeverry

René era capaz de desarmar un reloj Mido Multifort, volviéndolo armar sin dejar sus manecillas marcando las horas al revés. De la misma forma lo hacía con el motor de un automóvil, motocicleta o cualquier máquina. Cuando llegó de Medallo a Cali, la capital del Valle del Cauca a comienzos de los 50’s, para estudiar arquitectura en la Universidad del Valle, creó con otros dos condiscípulos el “Trío los Vagabundos” logrando grabar en acetato canciones propias pasadas por las emisoras del país, e interpretando las de Julio Erazo. Como deportista inventó un rustico equipo de buceo para sumergirse en la piscina olímpica de Cali, encargando luego un traje profesional a USA, para irse a pescar en las profundidades de Bahía Utría, Bahía Solano y Pizarro, al occidente del Chocó. René fue un profesional de la fotografía con laboratorio propio en su casa de Quibdó, donde ejerció como constructor de escuelas en el plan de construcciones escolares de la Secretaría de Educación departamental. Hacia los años 63 y 64 dirigió la Cámara Junior, invitando a su antiguo condiscípulo el poeta Gonzalo Arango a dar conferencias en la ciudad sobre su movimiento: El Nadaísmo. Logrando buen reconocimiento por este pueblo quibdoseño culto y olvidado.

En la Universidad Nacional de Colombia fue su maestro Fernando Martínez: el “Mono Martínez,” como se le conocía a uno de los mejores arquitectos colombianos, realizador de la Plaza de Bolívar de la capital. Y el maestro Salmona, genio de la arquitectura del país. Se graduó René en ella a mediados de los años 60’s. Son múltiples las canciones que compuso en esta época, melodías que aún recordadas. Como melómano amó la música clásica, siendo amigo de Otto de Greiff. En la Nacho, encargado por sus directivos culturales Eugenio Barney Cabrera y Fernando Garavito, fundó las Danzas Folclóricas del Pacífico, que recorre varios países con sus presentaciones. Amigo del famoso clarinetista chocoano Antero Agualimpia, empleó en la Universidad, escribiendo posteriormente en su fallecimiento una crónica recordando su personalidad musical genialidad y soledad de artista chocoano. De ideas de izquierda conoció a Manuel cepeda Vargas y a los dirigentes fundadores del M19: Luis Otero Cifuentes, quien pasó varías vacaciones decembrinas en su casa de Quibdó: Y a Gustavo Arias Londoño, comandante del M. René nunca dejó de apoyar la Revolución Cubana y la Bolivariana.

Radicado en Buenaventura con su familia se hizo Radio Aficionado sirviéndole a la comunidad y cuando llegó el Internet al puerto colombiano, se volvió experto, creando el periódico virtual “El cibernauta,” para informar con profesionalismo periodístico los aconteceres de la ciudad y en general del Valle del Cauca. Llegó a candidato de la alcaldía d donde levantó como un Fidias griego, edificios y casas, hasta que ayer 5 de abril, cuando a sus 85 años dio término con su muerte a la saga de la familia Orozco Echeverry, fundada en Istmina por Francisco León Orozco: un paisa de Yarumal, Antioquia, y su madre María Isabel Echeverry Ferrer, fallecida en marzo de 1955 en la selva chocoana limítrofe con el Valle, durante el siniestro vuelo HK 328 de Avianca, cuando iba a ver a su hijo René a Cali, enfermo de paludismo, adquirido en una de sus frecuentes excursiones deportivas por las costas del Pacifico de su departamento el cual amó y conoció palmo a palmo con integridad de verdadero chocoano. Paz en su tumba, querido maestro.

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