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Nuestro medroso presidente

El lunes 28 enero, 2019 a las 3:13 pm
Nuestro medroso presidente

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Nuestro medroso presidente

El presidente de una nación siempre ha sido escogido dentro de la casta política de su propia tierra. Es avalado por sus copartidarios de bancada que lo impulsan en elecciones a alzarse con la presea como un premio a tantos votos. No tanto por su talento y figura propia. Así ha sucedido en el caso del presidente que se sienta hoy en día en solio de Bolívar y Nariño y Caldas y todos esos próceres que nos mostró Henao y Arrubla en la Historia Patria.

El ciudadano común y corriente aspira a que su Presidente, quien representa la majestad del Estado, sea el modelo de conducta y porte en si los supremos ideales que han pregonado los filósofos y prohombres de nuestra historia.

Llevamos medio año en que el actual presidente viene mostrando sus reales capacidades para dirigir el país. Ha nombrado a sus alfiles y torres y peones como a su ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla hombre de su confianza que le recomendó de primerazo gravar la canasta familiar…

En realidad se lleva uno las manos a la cabeza con preocupación que los medios y la opinión desde un comienzo le ponga apodos y caricaturice a su Presidente. Ya creíamos pasado aquel remoquete de la Patria Boba del que nos habla de un período de nuestra historia nacional. La época del ruido. El último ruido fue ayer que tembló con un 5.5 de rigor según la escala del sismólogo Richter.

Todos conocemos ya su discurso gaseoso y su figura acicalada cuando habla ante los micrófonos. Recuerda uno, entonces, el garbo de Jorge E. Gaitán, el verbo pausado de Lleras Restrepo mirando su reloj, la furia de Amadeo Rodríguez, el monstruo de Laureano Gómez y la parsimonia de Turbay Ayala. Se les notaba el brillo del relámpago y el sonido del latigazo cuando abrían la boca. Ahora solo brillan una que otra cana.

Brío, sensatez, brillo, hondura, tino y rapidez para analizar y canalizar los esfuerzos de la administración que dirige es lo que espera todo ciudadano de su presidente. No puede ser vacilante ni esperar que sus generales o consejeros le dicten las estrategias y remedios que necesita la Patria en estos tiempos de mercado libre y de competencia fría y desapacible.

Más de 40 millones de ciudadanos esperamos que el presidente esté por encima de las expectativas de nuestros economistas y de las universidades a donde se formaron como el MIT y Harvard y aquellas otras. Quienes votaron por él juraban que era el más indicado para estos tiempos de competencia, mercado inclemente… y muérase el que se duerma.

El tiempo, según sus propias palabras, está en su contra. Cuatro años han tenido por Constitución todos los presidentes. Colombia ha ido accediendo a escenarios difíciles como son la lucha contra la droga, y tiene retos seculares como la redención del olvidado campesino que nos da la comida sacada de la tierra. Veremos qué hará este Presidente para que lo nombre el Futuro.

27-01.19                                                        11:23 a.m.

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Otras publicaciones de este autor, en: https://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/leopoldo-de-quevedo-y-monroy/

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