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Nos toca duro

El miércoles 2 enero, 2019 a las 1:18 pm

Nos toca duro

Nos toca duro

Este año será mejor volver a la espiritualidad, año para sumergirse en un profundo mar de divinidades y soportar todo un corolario de devaneos del gobierno nacional, quien seguirá culpando al castro-chavismo y al gobierno anterior de sus desaciertos. No habrá tiempo para el reposo, para el descanso, porque habrá que doblar los esfuerzos, trabajar más, rendir más y gastar menos, única manera para que esta clase a la que pertenecemos la inmensa mayoría pueda sobrevivir.

A la Clase Media, aquella de profesionales de universidades oficiales, bachilleres que trabajan de conductores de bus taxi o buseta, egresados de la básica primaria que se desempeñan como vendedores de almacén, dueños de tiendas de barrio, propietarios de pequeños negocios en los centros comerciales, vendedores de andén, muchachas y gays de salones de belleza, empleados de bajo rango de las entidades públicas, profesores, policías y soldados profesionales cuyos ingresos oscilan entre el salario mínimo y los dos millones, que somos el 70% de la población, que nos la vemos para pagar la inmensa carga tributaria, sobre los que se soportan los ingresos del tesoro oficial, tendrán que estirar su salario porque cada día alcanza menos, no alcanza para el predial, ni la cuota de la casa o el canon de arrendamiento, ni la pensión de los hijos. Somos esos que no tenemos más de un par de pares de zapatos, aquellos a quienes sobra la mitad del perchero del armario, aquellos dueños de moto o de carrito anterior a modelo 2000…

Somos los que vimos una lejana esperanza desperdiciada por la incultura política, por la ignorancia, por los que creen que nos deben gobernar quienes tienen mucho dinero, aquellos que atienden las recomendaciones del pastor y de los curas retardatarios, para meternos en el sueño de los hijos de Harvard, en el neoliberalismo caníbal donde todo vale, y el valor lleva a muchos a la miseria. Y debajo de nosotros están los campesinos pobres, los jornaleros, las muchachas del servicio doméstico, los vigilantes de barrio, los del rebusque en parques calles y semáforos, es decir el otro 25% de la población que los burócratas llaman sisbenizados. A ellos también los tenemos que cargar porque expuestos como estamos, somos los que hacemos circular entre ellos monedas y ropa de segunda.

Y así vivimos el 95% de la población para quienes no opera la Ley, con quienes juega el sistema de salud, para quienes una simple gripa se vuelve mortal, como me dijo alguna vez un profesor de educación física: “una simple fiebre no es enfermedad para un pobre”. Somos quienes reciben una pensión miserable o tienen que sobrevivir su vejez, después de una vida de duro trabajo, bajo el signo de la caridad pública, convertidos en carga para sus descendientes, todo por culpa de una sociedad indolente, la más desigual del mundo, gobernada por una corrupta dictadura de burócratas criminales que no les importa el país ni su gente, tan solo viven para robar el erario público y engordar sus bolsillos. A ellos, el presente año, volveremos a reelegir a alcaldías y gobernaciones.

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Otras publicaciones de este autor: https://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/diogenes-diaz-carabali/

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