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No me voy a poner a meter bareto

El domingo 9 junio, 2019 a las 8:07 pm
No me voy a poner a meter bareto
Imagen: https://www.semana.com
No me voy a poner a meter bareto

No me voy a poner a meter bareto

A pesar del fallo de la Corte Constitucional que tumba la prohibición general de beber licor y consumir drogas, no me voy a poner a meter sustancias psicoactivas en parques o sitios públicos (ni en privado, obvio) como lo pronostican para todos (como siempre, engañosamente) quienes tratan de crear otra crisis a partir de aquella sentencia y que quieren utilizar la lógica decisión de la Corte como otra oportunidad para la campaña de desprestigio de las altas cortes con la que quieren justificar la convocatoria a la constituyente que obsesiona a Uribe, y que iniciará, o podría finalizar, con el cierre de esas mismas cortes, que se han atrevido a investigar los crímenes que le sindican al expresidente y que pueden mandarlo a la cárcel.

Esa Corte hay que eliminarla, como acostumbran “eliminar” todo lo que no coincide con sus peregrinos discursos, y como lo quieren hacer también con la Jurisdicción Especial para la Paz JEP y la Comisión de la Verdad, que también esperan al aforado, como le dicen por la impunidad que lo protege.

Ellos (y ellas) por el brinco que pegaron, por las marchas anticonstitucionales que convocan y por los argumentos que esgrimen al interpretar el fallo, están en riesgo de volverse mariguaneros porque según ellos (y ellas) la Corte los faculta. Entonces, que llenen los parques y calles ellos (y ellas), porque los demás ciudadanos hemos entendido que mientras estuvo vigente el artículo en el Código de Policía, ni disminuyeron los consumidores, ni se redujo la producción de drogas ilícitas, ni se pudo acabar con el narcotráfico al por mayor ni el callejero, al contrario.

A propósito, siempre me he preguntado por qué cuando cualquier joven necesita heroína, marihuana, bazuco o cualquier SPA, sabe perfectamente dónde conseguirlos, dónde es que los venden; en cambio, las autoridades, y preciso la Policía, no tienen ni idea, y por eso el negocio siempre fluye corrientemente y hay tanto consumidor en calles y parques. Acabar con eso no necesita un artículo nuevo el Código de Policía.

Durante la vigencia de lo pertinente en ése Código no se vieron campañas oficiales intensivas para que niñas, niños, adolescentes, jóvenes actuaran decididamente en la prevención del consumo de sustancias psicoactivas, SPA, tampoco alguna que ayudara a la familia como “factor determinante en la construcción de la personalidad, la autonomía y la toma de decisiones de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, fundamentales frente a la exposición del consumo y la disponibilidad de sustancias psicoactivas y las bebidas alcohólicas”. Y menos, para garantizar “el involucramiento parental, determinante para promover la salud en la familia y generar que el hogar sea un entorno protector y garante que promueva estilos de vida saludables, previniendo el consumo de sustancias psicoactivas y otras conductas de riesgo” (http://bit.ly/2Kac0yu).

A pesar de ello, no creo entonces que la gente bien se vaya a poner a meter sustancias psicoactivas porque la Corte protegió el derecho al libre desarrollo de la personalidad. Además, los derechos de los niños se garantizan es con educación, con respeto, con solidaridad, con protección paternal, con autoridad capaz de perseguir y acabar con el negocio del narcotráfico, y no con un artículo embutido en cualquier código, o con el cambio de una constitución política por otra amañada a un sujeto en particular.

Esto apenas es otra disculpa para continuar des-institucionalizando el Estado, de manera insólita, por parte del mismo gobierno de Uribe, que preside Duque, y justificar su soñada nueva Constitución adaptada a sus necesidades personales.

Seguramente se crearán mayores escándalos que desacrediten toda la institucionalidad para avanzar en la estrategia.

Y creo, por la experiencia que hemos padecido en los últimos años, que el gobierno es capaz de sacar adelante la constituyente. Este es un país donde la masa popular “emberracada” y embrutecida se traga fácilmente cualquier cuento de manera apasionada, sin reflexión, y creerá al final que hay que cambiar la Constitución, para cambiar la Justicia, y supuestamente para “reorganizar” todo el país y convertirlo en el paraíso prometido, a punta de “fake news” utilizando al máximo redes sociales y medios al servicio de la causa que se está cocinando.

Bienvenidos al futuro, nos dijo hace 29 años, el día de su posesión como presidente, aquel joven de 43 años (la misma edad de Duque) que precisamente un año después también cambió la Constitución para que todo siguiera igual, o peor… Toca seguir esperando el futuro.

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