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¡No más velorios!

El martes 10 septiembre, 2019 a las 10:58 am

¡No más velorios!

Sirirí

Están mandados a recoger : eso de introducir al pobre muerto en un incómodo cajón casi siempre alquilado, taparlo para que se termine de morir por asfixia, colocarle cuatro cirios encendidos para aumentar el sofoque y de repeso ponerle unas flores llenas de abejas y otros bichos, es una salvajada.

Además, los rezos, las habladurías y los infaltables murmullos sobre lo malo o mala que fue provenientes de amigos y parientes lagartos o vaciados, le impiden al cadáver que disfrute del merecido descanso que le otorga su otra vida.

Lo anterior sin contar que podría alcanzar a escuchar los comentarios de sus deudos más cercanos que ignoran que las paredes tienen ojos y los montes oídos incluyendo los catafalcos por más sellados que estén.

Lo otro es cuando les dejan abierta esa ventanilla siniestra para que vean por vez última lo bien que quedó arreglada su cara y que originan expresiones como “está que habla” y otras canalladas como “le quitaron años” o “se les fue la mano en maquillaje”.

No menos empalagosas son las lágrimas de cocodrilo que vierten los presuntos herederos que abrazan el ataúd y les dan malaires precedidos por gemidos babosos y “Dios por qué te lo llevaste” o “yo me voy con vos”.

Y es que el viacrucis no acaba cuando ya entrada la noche, deberían desalojar la sala de velación que queda con un rancio olor a flores ya marchitándose, pachuli y sudor pegachento. Pero no: un selecto grupo de rezanderas no contentas con los interminables rosarios que rezaron, deciden hacerle guardia al “ataúl” y se quedan la noche entera profiriéndole jaculatorias inentendibles porque con el correr de las horas, el sueño comienza a vencerlas y son muchas las que de los rezos pasan a los ronquidos y resoplidos más espeluznantes.

Ya al otro día se inicia una romería que quiere capar misa y se hace presente para abrazar emotivamente a los familiares así ni unos ni otros sepan quién diablos es la persona que saludan y esta tampoco tiene la más remota idea de quién la está apretujando.

A su turno, quien yace en el ataúd está en el colmo del no me hallo. Ha emanado vergonzosos gases algunos premiados y si es mujer, se le comienza correr la pestañina, el labial y el rubor lo que le aumenta la decrepitud cadavérica, pero debe permanecer incólume en esa lata de sardinas que quién sabe cuántas personas ya la han utilizado.

Entonces, no más esos velorios. Así haya escrito hace años en contra de la cremación reculo y propongo que en vez de este suplicio, se haga una miniceremonia con la sola asistencia del primer anillo de los más allegados y luego se oficie una misa por su eterno descanso para que brille sobre él o ella la luz perpetua.

PD: Lo que está sucediendo en el Cauca siempre va a repercutir en el Valle del Cauca: crece la inseguridad y la violencia por culpa del narcotráfico y la minería ilegal. Nada ganamos con el célebre “tapen tapen”. Por el contrario, está creciendo el problema hasta que Dios no lo quiera, nos pase lo mismo que está padeciendo nuestro vecino departamento.

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