Domingo, 29 de noviembre de 2020. Última actualización: Hoy

NO HAY PEOR CUÑA…

El domingo 8 noviembre, 2020 a las 8:08 pm

NO HAY PEOR CUÑA…

NO HAY PEOR CUÑA…

   No hay peor cuña que la del mismo palo, reza la sabiduría popular. Este refrán bien puede aplicársele al presidente Iván Duque; “un buenazo”, si se comparte la expresión de Lorenzo Madrigal (H. Osuna). Y hay que ser bueno para padecer en silencio una mala compañía. En mi ya larga memoria no recuerdo que la oposición al presidente proviniese de su mismo partido. Para evitarlo siempre se ha echado mano de la mermelada.

   Varios lenguaraces del Centro Democrático, incluido un embajador, usaron su influencia en los medios para manifestar su apoyo emocional e ideológico a Donald Trump, justo cuando todo indicaba que el ganador de las elecciones en USA iba a ser Joe Biden; y lo hicieron para dejar en claro, y de una vez por todas, que su jefe no es el presidente Iván Duque Márquez sino el otro. Una pesada cruz de ingratitud que con actitud estoica deberá cargar Duque durante los dos años que aún le faltan.

   Con qué cara viajará a Washington el presidente Iván Duque a solicitar algún tipo de colaboración a su homólogo Joe Biden… A menos que se presente con la catadura de “carón”, expresión muy usada en la costa atlántica para referirse a una persona cínica. Que no parece ser la del presidente Duque. Bien difícil será entonces el trabajo diplomático que debe acometer el presidente y sus más cercanos asesores para enderezar en algo el entuerto de sus amigos…

   Para Colombia, por supuesto, tampoco es buena la postura de estos sui géneris opositores. Su mensaje deja ver un interés personal distante de los intereses del país, que el presidente Duque está obligado a representar. Por lo visto, parece que lo de ellos (opositores) es el poder por el poder, y nada más. Que se puede interpretar como, “nosotros somos los que mandamos, y decimos y hacemos lo que nos venga en gana”. Muy semejante al talente mostrado por Donald Trump durante cuatro años de gobierno: un presidente autoritario, engreído y malcriado. Entre tanto, el “buenazo” de Duque dirá una y otra vez el mantra: “Y ahora, ¿quién podrá defenderme?”, mientras encuentra una fórmula mágica que lo salve.

   Salvación que podría estar en la contraparte del acuñado refrán: “No hay mal que por bien no venga”. Quitada ya la máscara de esa singular oposición, al presidente Iván Duque Márquez, armado de mucho coraje, no le quedará más alternativa, en escasos dos años, que dar una vuelta de tuerca a su gobierno; es decir, pensar en todos los colombianos y gobernar con autonomía, a fin de cumplir algo de lo prometido en su programa, con el cual convenció en campaña a diez millones de personas que le empeñaron su confianza. La ocasión está servida.

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