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No hay nada nuevo bajo el sol

El sábado 15 diciembre, 2018 a las 12:07 pm
No hay nada nuevo bajo el sol

Marco Valencia Calle – Rodrigo Valencia Q.

No hay nada nuevo bajo el sol
Rodrigo Valencia Q – Marco Valencia Calle

El escritor Marco Valencia Calle leía un poema de RVQ, «Alas rotas«, y le cuestionó:

M: – Quiero leer un poema nuevo. Durante siglos, leyendo las mismas palabras en los mismos poemas. Quiero leer un poema que no diga ni «cielo», ni «pájaros», ni «sombra», ni «alas», ni «soñar», ni «bosque», ni «muerte», ni «silencio». Quiero algo original, donde se vea el esfuerzo mental y espiritual del poeta por hacer ver con un poema el rostro de la vida que nadie ve o todos ignoran. Y si el único lenguaje para decir un poema está escrito en infinidad de poemas, porque no hay más palabras, tal vez sea la hora de decir: «el poema ya está escrito, ya no habrá más poetas»… porque todos, lo único que hacen es decir lo mismo con las mismas veinte palabras viejas, gastadas, e inútiles ya para sorprender.

R: – La capacidad sorprendente de la poesía es decir cosas nuevas con las mismas palabras gastadas de antes. Es el arte de las probabilidades matemáticas combinado con la imaginación. Si el poeta falla en ello, está: o en que el poeta es malo y el poema fracasa, o en que el lector es malo y el poeta no puede someterse a los caprichos, exigencias o prejuicios del lector.

M: – Sí, eso debe ser. La culpa no es del campesino, es de la pala; la culpa no es del chofer, es del carro; la culpa no es del pintor, es de la mala calidad de la pintura, y así… hasta el infinito es la oración de quienes ya sabemos.

R: – Fíjese, Marco, cómo con tan solo siete sonidos se ha hecho toda la más infinita y diversa música del mundo. Cómo con tan sólo pocos colores (los básicos son tres) se han realizado todas las maravillosas, incontables pinturas famosas del mundo. Cómo con tan sólo una nariz, dos ojos, una boca, dos orejas, una cabeza y cabello, se han configurado las más increíbles, extraordinarias y distintas fisonomías humanas que han existido y existirán hasta la eternidad, cada cual con sus defectos o virtudes propias. Y así con todo lo demás. O sea, lo que usted dice es válido, debe tener razón. Y muchas veces yo pienso lo mismo: ya hay demasiados, demasiados libros en el mundo. ¿Por qué seguir contaminándolo más, lo mismo a la mal llamada «cultura», con más libros cada día? Por eso, al menos yo, prefiero publicarlos sólo de manera virtual.

Y entonces siguió cierto silencio; cierto silencio pesado, que fue roto por el freno estridente de un carro en la esquina. Una niña atravesaba la calle corriendo; pudo haber muerto en un segundo, pero la vida le dio una segunda oportunidad sobre la tierra.

Y como R siempre ha llevado la duda en las entrañas, quedó muy pensativo:

«Somos seres de barro. ¿Por qué ser tan pretenciosos en este terreno tan vano de la vida? Tal vez sea bueno tener en cuenta lo que dice el Eclesiastés, quizá el libro más sabio de la Biblia: ‘Todo es vanidad y apacentarse de viento. No hay nada nuevo bajo el sol; lo que se hizo, eso es lo que se hará’.»

RVQ – MARCO VALENCIA C.

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