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Lunes, 25 de mayo de 2020. Última actualización: Hoy

NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA

El miércoles 25 marzo, 2020 a las 9:05 am
NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA
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Existe por allí en el llamado lenguaje cotidiano y popular un refrán muy sabio y conocido que dice: “No hay mal que por bien no venga”, el cual perfectamente se puede aplicar en estos días de las famosas cuarentenas, confinamientos y aislamientos preventivos, cayendo como anillo al dedo, por culpa del Corona Virus 19 o Covid-19 (llamado virus merodeador por el canal Discovery Channel), el cual en mi columna anterior lo denominé “el Rey del Mundo”, por su notable presencia y consecuencias funestas en nuestro bello “´Planeta Azul”.

Ese Covid-19 o “bichito poderoso” como lo llama la actual Gobernadora del Valle del Cauca, tiene tanto poder que nos tiene presos a todos, en buena hora, en nuestra casa por cárcel (como lo afirmó con buen humor un entrenador de fútbol). Precisamente, aprovechando el precioso tiempo que nos está ofreciendo el virus merodeador, me puse a pensar en los grandes beneficios que estamos recibiendo en forma indirecta, con el fin de hacerle frente al miedo en forma optimista. Veamos algunos, amables lectores:

1.- Volver a conectarnos con nuestros hijos y familiares en forma vivencial y directa.

2.- Afianzar la organización familiar, con base en trabajos domésticos, deberes y tiempo libre.

3.- Rescate en buena hora de los valores espirituales perdidos, junto a la idea de Dios, cualquiera que sea el credo religioso al que pertenezcamos.

4.- Por ende, recuperación del valor de la Biblia y sus sabias enseñanzas, para estos días aciagos como por ejemplo el Salmo 27-3, el cual recomiendo muy especialmente: “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer? Amparo de mi vida es el Señor, ¿ante quién temblaré?

5.- Practicar el valor perdido de saber escuchar en forma activa.

6.- Utilizar otras maneras de comunicación no verbal, como codo con codo, las señas, la reverencia japonesa y otras no tan comunes.

7.- Nos hemos dado cuenta de nuestra fragilidad humana y de un defecto muy constante en algunos seres humanos como es el de la vanidad (como dijo el sabio Salomón: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”).

8.- El famoso virus nos paró de golpe y en seco de la rutina frenética diaria acostumbrada, en virtud de tanto agite y el consiguiente estrés, el mal del siglo XXI.

9.- Por lo anterior, ahora somos más humanos, más humildes y de mejor corazón.

10.- Comprensión del trabajo y la paciencia de nuestros profesores, ahora que los estudiantes están en casa.

11.- De la misma manera, reconocimiento del trabajo abnegado de nuestros campesinos, sin cuya labor diaria sería imposible pasar estos días de cuarentena. Ellos son los verdaderos héroes.

12.- Estamos en paz con nuestro medio ambiente, al no haber tanta polución en las calles y tanta contaminación auditiva.

13.- Como dice una poeta amiga, Clara Shoenborg: “reactivación del chip de ayudar, de dar algo de nosotros, para que otros no tengan que sufrir más de la cuenta”.

Por último, es bueno recordar que los colombianos estamos bien forjados en épocas turbulentas de nuestra historia y hemos salido adelante aplicando el valor de la resiliencia. Esta es la oportunidad valiosa de volverla a aplicar para enfrentar el virus merodeador de moda en la cuarentena próxima de 20 días. En nuestras manos está la clave, junto a la fe en Dios.

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