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No hay atención integral a víctimas del conflicto armado en el norte del Cauca. “Unidos por Quilichao” también lo impidió.

El martes 30 junio, 2015 a las 3:44 pm
Alfonso J. Luna Geller

Por Alfonso J. Luna Geller

Hace más de un año debía haberse inaugurado en Santander de Quilichao el Centro Regional de Atención y Reparación a Victimas y Estrategias Complementarias, que serviría para unificar y reunir toda la oferta institucional para que las víctimas del conflicto armado en el norte del Cauca sólo tuvieran que acudir al ‘centro’ para ser informadas acerca de sus derechos y remitidas para acceder de manera efectiva e inmediata a las medidas de asistencia y reparación.

Al menos, eso fue lo que justificó el alcalde Luis Eduardo Grijalba Muñoz en el pliego de condiciones previo a la adjudicación de la licitación a un “único proponente”, el también famoso por sus sospechosos torcidos, “Príncipe de la contratación”, Hetelmer Escobar Balanta, representante legal de la firma Electroproyectos.

Y como era de esperarse en estos “negocios” a los que acostumbraron a algunos quilichagueños, todo resultó en la pérdida de los esfuerzos institucionales y de los recursos públicos que, inicialmente, ascendieron a más de 593 millones de pesos, según contrato de obra 571, firmado entre el alcalde y el contratista, el 5 de diciembre de 2013. Tenía un plazo de ejecución de seis meses.

Ante la burla de que fueron ‘víctimas’ las víctimas del conflicto armado por parte de quienes resultaron “Unidos por Quilichao”, anteponiendo nuevamente intereses privados para un presunto enriquecimiento ilícito, un año después de haberse vencido los términos para la entrega de la construcción, ubicada en los “Altos de San Luis” –lote cuya adquisición tiene otro historial con fuerte olor a corrupción- se encuentra en total abandono, carcomida por el deterioro, el saqueo y las repugnancias que produce un proceso de contratación mediante una “licitación pública”, con la que se pretendía, de haberse hecho bien, implementar los programas de prevención, asistencia, atención, protección y reparación integral a las víctimas. Otra de las herencias que quedarán de la actual administración municipal a las próximas.

Inclusive, la emoción o urgencia para suscribir el contrato, seguramente, les hizo poner en el texto a los firmantes y sus asesores, para luego firmarlo sin reparar, que el objeto era la “construcción y mejoramiento de diferentes escenarios deportivos del municipio”, nunca el Centro Regional de Atención y Reparación a Victimas y Estrategias Complementarias. El detalle ni siquiera lo tuvieron en cuenta el hipotético interventor, ni el embelesado secretario de planeación municipal, ordenamiento territorial y vivienda, demostrando que el objeto de la ‘inversión’, otra vez, era lo de menos.

Esto es apenas lo referente al ‘elefante blanco’ recién nacido, pero los entes de control, dados los antecedentes registrados por algunos medios de comunicación, deberán demostrarnos que las pólizas y el resto de la documentación allegada al proceso son legales. Ya se han verificado casos de contratación que están siendo investigados por las particularidades que ha hecho evidentes el referido contratista en este sentido.

Por estas circunstancias, representantes del Comité Municipal de Derechos Humanos del municipio de Santander de Quilichao, le enviaron un oficio al personero municipal, Alex Esteban Ordóñez, con copia a Paula Gaviria, directora general de la Unidad para las víctimas, al gobernador del Cauca, Temístocles Ortega y a los integrantes de la Mesa de Víctimas de este municipio, en el que denuncian el estado de las obras: paredes rotas, ventanas arrancadas y sin vidrios, puertas totalmente desprendidas, chapas desarraigadas, materiales deteriorados esparcidos por toda parte, maleza en sus alrededores, sin vigilancia, y en consecuencia, jóvenes consumidores de alucinógenos o sustancias sicoactivas en el área… Concluyen los firmantes del documento de rechazo que “este es el resultado de millones de pesos malgastados, creemos que la falta de voluntad política de esta administración y el desprecio y mala voluntad para con este grupo de personas víctimas de esta violencia la cual es responsabilidad de los gobiernos nacional, departamental y municipal no nos da para victimizar más a estas personas y familias completas que están esperando hace mucho tiempo para recibir una reparación integral justa y verdadera, que no nos den migajas, pues este tipo de población son seres humanos y son nuestros hermanos para que sean tratados con tanta falta de humanismo”.

Nuevamente quedamos en manos de los entes de control y vigilancia porque la construcción de la sede de la Unidad de Víctimas en el municipio de Santander de Quilichao quedó en la incertidumbre, a pesar de que el director departamental en el Cauca de la Unidad de Víctimas, Jorge Vásquez, hubiese dicho tímidamente a Proclama del Cauca que esperaría que por lo menos hasta septiembre de este año que se termine la construcción. “Esta es una obra que está abandonada, pero que resulta necesaria para nuestros planes en el departamento. Ya se han presentado requerimientos para que se avance en el ejercicio de control, pero aún no se ha tenido respuesta”, agregó Vásquez a otro medio de comunicación prometiendo incluso que les van a dar más recursos a ver si así sí.

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