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“NO CREÍAMOS QUE MATAR INDIOS FUERA MALO”

El viernes 19 noviembre, 2021 a las 8:57 pm

“NO CREÍAMOS QUE MATAR INDIOS FUERA MALO”

Alfonso J Luna Geller

Ante la incapacidad del Estado para ejercer control territorial y hacer presencia de autoridad eficaz en el departamento del Cauca, grupos armados no identificados con certeza, aprovechando esa incompetencia del Gobierno Nacional y su ineficacia para realizar las investigaciones correspondientes, continuaron con el exterminio de líderes sociales e indígenas.

El saldo de la violencia contra las comunidades indígenas del departamento es alarmante. En lo que va del año, de acuerdo con las estadísticas que lleva el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), se han presentado 88 masacres en Colombia, de la cuales 14 han ocurrido en el Cauca, en las que han sido asesinadas 46 personas, además de 86 comuneros asesinados, solo en el 2021.

Antier no más, fue asesinada en el resguardo indígena de Pueblo Nuevo, municipio de Caldono, otra menor de edad, Gloria Patricia Caviche Alos, cuyo cuerpo fue hallado en una vía pública, junto a una nota en la que se le acusaba de colaborar con disidentes de las Farc.

A propósito, esa tipificación de “disidentes de las Farc” sirve para justificar cualquier acto de violencia y tratar de higienizar y blindar la imagen e identidad de los verdaderos criminales. Además, esa sindicación previamente concebida, que es admitida y divulgada casi instantáneamente con la ocurrencia de los crímenes por algunos medios de comunicación, que asumen los boletines oficiales como verdad excluyente, garantiza impunidad y releva la responsabilidad que debiera asumir el Estado colombiano. Siempre, cualquier disculpa es válida para el exterminio sistemático.

El asesinato de la joven indígena no es el único que se ha perpetrado en las últimas semanas en el Cauca. Causa indignación el registro cotidiano de la metódica violencia que padecen las comunidades del departamento, pero más aún, que en algunos sectores sociales esta siniestra situación se haya “normalizado”.

Más coincidencias: el 11 de noviembre pasado, en la vereda Vilachí, de Santander de Quilichao, un grupo de indígenas que se dedicaba a cosechar café, fue atacado por “desconocidos” que lanzaron una granada. Por fortuna no lograron el objetivo, y en los hechos solo Yudi Claudia Yatacué Ipia, de 29 años, que pertenece al resguardo de Canoas, resultó herida en su pierna derecha por las esquirlas del explosivo, por lo que tuvo que ser llevada de urgencias al hospital Francisco de Paula Santander.

Ayer (18 Nov 2021) otro grupo armado ilegal (o el mismo, no se sabe) hostigó en el resguardo indígena de Tumburao, municipio de Silvia. Los sujetos portando armas de fuego retuvieron a una autoridad indígena a quien amenazaron e interrogaron preguntando por nombres concretos de otras autoridades y mayores de la comunidad que tenían registrados en un escrito. La Guardia Indígena logró que lo dejaran libre.

Ante la desesperación causada por la impotencia de las víctimas y la inutilidad oficial, las comunidades, a través del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), han venido suplicando reiteradamente el acompañamiento de la comunidad internacional y en concordancia con el instinto de conservación, convocaron a una nueva minga el próximo 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos.

Significativas frases que nos orientan en estas deplorables circunstancias:

  • Philip Henry Sheridan, oficial de carrera del Ejército de los Estados Unidos (racista y genocida): “El único indio bueno es el indio muerto”.
  • Raphael Lemkin, jurista polaco de familia judía: Genocidio: «un plan coordinado compuesto por diferentes acciones destinadas a destruir los fundamentos esenciales de la vida de grupos nacionales con el objetivo de aniquilar estos grupos. Los objetivos de dicho plan serían la desintegración de las instituciones políticas y sociales, de la cultura, el lenguaje, los sentimientos nacionales, la religión y la existencia económica de grupos nacionales».
    El objetivo del agente genocida no es necesariamente matar al mayor número posible de personas pertenecientes a un determinado grupo humano, sino destruir el «patrón nacional» de un pueblo (lo que se ha llamado «cultura» o más correctamente «identidad colectiva») para imponer sobre este grupo el patrón nacional del agente: Genocidio es asimilación cultural. Un corolario importante de esta definición es que una campaña de genocidio no es nunca un hecho aislado, una atrocidad concreta, limitada en el tiempo, sino un proceso histórico complejo, compuesto y arropado por una tupida red de normas jurídicas que avalan la supresión del colectivo de víctimas y que se dilata durante décadas o incluso siglos.
  • Cuando los europeos llegaron a América causaron tanta muerte y enfermedades que cambió el clima global, según un nuevo estudio. Los colonos europeos mataron a 56 millones de personas indígenas durante más de 100 años en el sur, centro y norte de América, lo que provocó el abandono y deforestación de grandes extensiones de tierras agrícolas, según estimaciones de investigadores de la University College London o UCL. Según el estudio, la disminución de árboles y vegetación en un área del tamaño de Francia dio como resultado una disminución masiva del dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera.
  • Por qué iba a pensar que era malo si a los indios aquí los ha matado el gobierno, los matan los de la ley, los mata el dueño del hato donde trabajo…Y bueno, los mató mi padre y yo creo que mi abuelo, y me dijeron que los antiguos también. Y nunca se quejó nadie”: www.haosnelaqred.net/noticia/yo-no-sabia-era-matar-indios Entrevista a Luis Enrique Marín.
  • La legislación general de la República no regirá entre los salvajes (sic) que vayan reduciéndose a la vida civilizada por medio de Misiones. En consecuencia, el Gobierno, de acuerdo con la Autoridad eclesiástica, determinará la manera como esas incipientes sociedades deban ser gobernadas”.
    El artículo primero de la ley 89 de 25 de noviembre de 1890, así lo decretaba. Hubo que esperar más de un siglo, ciento seis (106) años exactamente, para que semejante exabrupto fuera retirado de nuestra normatividad mediante la sentencia C-139 de 1996, que lo declaró inexequible, al igual que a los artículos 5 y 40 de la premencionada ley.
  • “En Colombia habitamos 102 Pueblos Indígenas. Somos los sobrevivientes victoriosos de un Genocidio que aún no termina; estamos aún en una «conquista» que no acaba. Nuestra memoria viva es un tejido largo de historias en donde aún se escribe a sangre y fuego nuestro proceso de lucha y resistencia”: https://www.onic.org.co/comunicados-onic/3122-genocidio-indigena-en-colombia-tiempos-de-vida-y-muerte
  • «Que cada 72 horas maten a una persona indígena en Colombia solo se puede llamar genocidio»: Las comunidades del Cauca llevan décadas viviendo en un clima de terror. El CRIC cifra en más de 38.000 las víctimas indígenas en este departamento en el marco del conflicto entre los años 1985 y 2016. / Marcos González Díaz / BBC News Mundo.

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Enlaces a noticias relacionadas con este tema, publicadas por la red de medios de comunicación Proclama del Cauca y Valle, que demuestran la sistematización del genocidio indígena:

https://www.proclamadelcauca.com/?s=genocidio

https://www.proclamadelcauca.com/?s=masacre

https://www.proclamadelcauca.com/?s=asesinato+lider+social+comunero

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