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El lunes 14 enero, 2013 a las 7:43 am


NADIE HA VISTO REGRESAR A UN RÍO

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Loco-mbiano

Porque el amor es río que de pronto

desencadena sus corceles de agua

por un cauce de fuga.

Y nadie ha visto regresar a un río.

Meira Delmar

Qué luminosa frase nos dejó la poeta más grande que ha tenido Colombia entre sus mujeres, en el último verso de su poema Fuga. Habla de los amores idos, no de los que se van con las personas queridas cuando mueren, sino de los que vuelven la espalda en vida. Sus aguas son como encabritados corceles que si volvieran a tomar el cauce despertarían de nuevo las ilusiones de otros tiempos.

La poesía, en este y otros casos, nos hacen reflexionar sobre los sentimientos humanos y también de los sucesos que provocan quienes, insensatos, buscan lucro a cualquier precio y por encima de la salud y de la conveniencia ciudadana.

Me ha llegado una carta del biólogo Hugo Hurtado Gutiérrez, profesor titular de la Universidad del Valle, en la que denuncia lo que está ocurriendo en Cali, ciudad que ostenta el título de los siete ríos. En efecto la riegan el Cali, el Meléndez, el Cañaveralejo, el Pance, el Lilí, el Pichindé y el Aguacatal.

Se duele en solitario en científico y pensador desde su cátedra de que “El día miércoles 28 de diciembre tuve la oportunidad de participar en la última reunión del año que hacen todos los miércoles, varios grupos ambientalistas de Cali.

Después de haber escuchado las diferentes exposiciones sobre la problemática de los farallones de Cali y específicamente la contaminación de nuestras aguas por efecto de la minería que se hace en el alto del Buey, Vereda de Peñas Blancas, cuál fue mi sorpresa al ver una serie de documentos fílmicos donde muestran el delito tan grande que cometen estos mineros al arrojar grandes cantidades de mercurio a nuestras aguas, poniendo en alto riesgo la salud de la población y acabando con la biodiversidad.

Por lo anterior me veo en la obligación moral y civil de alertar a todos ustedes para que denunciemos a todos nuestros contactos y los prevengamos de consumir el agua que viene de los farallones de Cali y que surten los ríos Cali, rio Felidia, Anchicayá y quebradas de los corregimientos de Felidia, la Leonera, los Andes, Pichindé, acueducto de San Antonio y hasta el río Cauca, debido a que estos ríos como todos los de estas cuencas, desembocan en el río Cauca.

Las aguas de los ríos Cali y Meléndez están siendo contaminadas con mercurio por la explotación de minas de oro en la cordillera.

Las aguas del río Cauca vienen contaminadas con productos para la agricultura (plaguicidas, abonos), aguas residuales de las ciudades del Cauca, sur del Valle y Cali (sur) que descargan aguas residuales en el río Cauca, mercurio de la explotación del oro en el departamento del Cauca, detergentes, etc.

Los acueductos de Cali tienen tratamiento convencional – remoción de grandes sólidos, sedimentación, floculación, filtración y desinfección con cloro -. En ninguno se realiza el tratamiento químico para remover las sustancias en disolución.”

Tal vez el ciudadano común, el habitante de Cali, abre la llave de agua en su casa y el líquido brota sin dificultad. Y lo paga a Emcali como si le estuviera sirviendo como se debe. No tiene cómo saber si el agua es sana o si lleva consigo gérmenes nocivos o sustancias que atentan contra su salud.

Una cosa es que nos llegue el agua contaminada y otra cosa lo que sucede con los responsables del deterioro que poco a poco sufre el organismo de quienes consumimos el líquido que parece inofensivo y precioso. En las minas se explota oro y en las areneras y canteras,  raspan y horadan nuestras montañas aledañas a estos ríos en la cabecera de la ciudad. Y pende la amenaza, además, de un probable racionamiento.

El alcalde Rodrigo Guerrero, médico, como quien le antecedió, sabe de estas conductas que lindan con delitos. ¿Será que esas cooperativas y empresas extractoras aportan para construir plantas de recuperación y saneamiento de aguas? ¿Será que entre las regalías hay un renglón para hacer sondeos sobre la cantidad de mercurio y otras sustancias que llegan a las plantas de tratamiento de aguas para el consumo humano? ¡Qué dicen la Procuraduría provincial y la Personería de Cali, Planeación, Emcali, la CVC y el DAGMA?

Nuestros ríos han perdido su follaje y algas que lo protegen en las riberas y su lecho se ve inundado de inmundicias, de desechos industriales, su caudal ya es muy poco y peligra su existencia. Lamentable, pero esos ríos tutelares ya no regresarán con su brío de antaño, por los desvíos y descuido de las autoridades y la indolencia de quienes tomamos sus aguas trastornadas.

13-01-13                          7:29 a.m.

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