Domingo, 25 de julio de 2021. Última actualización: Hoy

Monseñor Alirio López, el sacerdote que apaciguó las temidas barras de fútbol

El lunes 21 junio, 2021 a las 9:47 am
Monseñor Alirio López, el sacerdote que apaciguó las temidas barras de fútbol

Monseñor Alirio López, el sacerdote que apaciguó las temidas barras de fútbol

Monseñor Alirio López, el sacerdote que apaciguó las temidas barras de fútbol

Hace tres años la periodista Andrea Castañeda, directora del portal Revistaenfoque.com le preguntó ¿Cómo sanar los corazones de las víctimas?, a lo cual Monseñor Alirio López Aguilera, un bogotano de pura cepa le contestó: “Yo lo decía en una conferencia, el perdón no es amnesia, no significa que cuando yo vea a aquel que me hizo tanto daño entre el deseo de venganza, no significa eso. Yo fui víctima también de persecuciones, de amenazas, yo me encuentro con mi enemigo y soy capaz de decirle, no me voy a vengar, te voy a amar, te prometo que estoy dispuesto a dar mi vida por ti, y voy a ayudarte a encontrar el camino de tu desarrollo integral. Sanar primero, dejarse sanar, pedir perdón, que nos cuesta tanto y especialmente pedir al Señor que no se canse de continuar perdonándonos”.

Era uno de sus temas: la paz. En sus sermones en la iglesia la Veracruz, donde era su párroco, les hablaba a los asistentes sobre la necesidad de buscar caminos para la reconciliación.

A finales del siglo pasado, fue llamado por el alcalde de Bogotá Antanas Mockus para que le asesorara en temas de paz. De inmediato comenzó una titánica labor en la cual hablaba con delincuentes, pero a la vez con jueces, policías, autoridades, empresarios y ciudadanos del común para desarmar a los violentos, pero en especial, el corazón de algunas personas.

UN HOMBRE DEL DESARME

En noviembre de 1997 lideró con el coronel Jaime Leal, comandante de la localidad de ciudad Bolívar, una campaña de desarme. Les dieron la oportunidad de trabajar a 250 pandilleros y se fundieron más de 1.200 armas que se convirtieron en cucharas y palomas.

“A los jóvenes hay que creerles cuando dicen que van a cambiar”, dijo este sacerdote bogotano que ya se hacía popular en las barriadas y sitios de violencia. Con los presos de La Modelo firmó un pacto de no agresión.

Es recordada también su dura tarea para desarmar y aminorar la violencia entre las barras de fútbol. Eran temidos grupos de hinchas de diversos equipos que asolaban barrios enteros luego de los partidos. El padre Alirio conversó con los líderes y los llevó a un diálogo durante varias sesiones.

Mientras oficiaba misas, hablaba con los líderes de los barrios capitalinos, también sacaba tiempo para sus programas radiales, las entrevistas y las oraciones a través de RCN Televisión.

En los últimos meses se comentó bastante sobre su delicado estado de salud. Un cáncer lo tenía recluido y prácticamente estaba en comunicación epistolar con sus amigos y familiares.

El martes 15 de junio, muy temprano, circularon versiones sobre su fallecimiento y hacia el mediodía, el sacerdote Ricardo Alfonso Pulido Aguilar, canciller de la Arquidiócesis de Bogotá, confirmó su deceso.

“Nos unimos en oración para dar gracias a Dios por la vida de Monseñor Alirio, pedirle al Señor lo reciba en su Reino y para suplicar el consuelo y la paz para la familia López. El Señor arzobispo Luis José Rueda Aparicio, los obispos auxiliares, el Consejo Episcopal, el clero y los fieles de la arquidiócesis de Bogotá, presentan un saludo de condolencia a la familia López Aguilera, del Ilustrísimo Monseñor Alirio López Aguilera, párroco en San Diego”, expresó el Canciller.

Monseñor Alirio López nació en Bogotá el 19 de julio de 1954 del hogar conformado por Florentino López y Rosalía Aguilera. Realizó los estudios de Bachillerato en el Colegio Parroquial Santa Catalina y luego adelantó Filosofía y Teología en el Seminario Mayor de Bogotá. Fue ordenado sacerdote el 22 de mayo de 1983 por el señor Cardenal Aníbal Muñoz Duque, para el servicio en la Arquidiócesis de Bogotá. Obtuvo en el 2001 el título de Especialista en Bioética de la Universidad El Bosque y el 21 de octubre de 2008, el Santo Padre Benedicto XVI lo añadió al número de sus capellanes.

OFICIOS DESEMPEÑADOS:

Inició su servicio pastoral como vicario Parroquial en Nuestra Señora de Egipto (1983), párroco en San Juan Bautista de la Salle (1985), miembro de la Comisión Ejecutora del Programa de Diaconado Permanente (1995), representante de la Arquidiócesis en el comité Distrital de Derechos Humanos (1995), párroco en la Natividad e Nuestra Señora (1999), párroco en la Veracruz (2001), miembro del Consejo del Diaconado Permanente (2003), miembro del Consejo Presbiteral (2008), párroco en Dei Verbum (2008), suplente del Señor Arzobispo en la Junta Administradora de la Fundación Hospital San Carlos (2012), representante del Señor Arzobispo en la Junta Directiva de la Fundación Nuevo Marymount (2014), párroco en San Ambrosio (2014), suplente del Representante del Señor Arzobispo en la junta administradora de la Fundación Hospital San Carlos (2014), arcipreste del Arciprestazgo 5.10 (2015), Ratificado como Arcipreste del Arciprestazgo No. 5.10 (2016), Ratificado como suplente representante del Señor Arzobispo en la junta directiva de la Fundación Hospital San Carlos (2016), arcipreste del Arciprestazgo 5.1 (2017), miembro del Consejo Presbiteral en representación de la Vicaría Episcopal Territorial de san Pedro (2017), Ratificado como Arcipreste del Arciprestazgo 5.1 (2020), y actualmente párroco en San Diego desde (2020).

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