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Modales en la mesa – La modernidad postergada

El miércoles 24 julio, 2019 a las 4:15 pm

Colombia, la modernidad postergada: de colombianos mal hablados y 10 errores en la mesa.

Modales en la mesa - La modernidad postergada

Han pasado 51 años desde que Krishnamurti presentó ante el Parlamento de India su discurso “Educando al Educador”. Cuando la relación del hombre con las ideas es impropia -dice este sabio- lo es también con los demás semejantes, y es ahí cuando la sociedad tiende por fuerza a desplomarse.

Los buenos usos y modales parten de un estado convencional de la sociedad en palabras de Laurence Kohlberg. Usos, donde pasamos de un estado de barbarie, anterior a las reglas y convenciones, salvaje o preconvencional, a otro donde asumimos las convenciones sociales, los usos y las éticas, que siempre serán más importantes que las morales por ser universales.

Estos usos que facilitan y refinan la convivencia, empiezan por la máxima vivir y dejar vivir; lo cual parte de la empatía, del “no hacer a los demás lo que no quieres para ti”, algo, de lo que ya dije en un artículo anterior, están desprovistos tres de cada diez colombianos:

Los modales hacen parte de un lenguaje o una semiótica respetuosa ante la sensibilidad ajena, que se torna cada vez más universal. Son unos códigos altamente elaborados que nos distancian de los animales a la hora comer. Muchas veces, ni siquiera contamos estos insumos de respeto o sensibilidad hacia el otro para comunicarnos, y se generan brechas sociales. Nos sentamos para mostrar a quien esté al lado lo grotesco de la suela del zapato. Entramos a un transporte público y todos creen que nos gusta su música o su conversación, su entusiasmo o disgusto y que tenemos que oírlos a todo volumen. ¡Vaya tortura!

Tal vez un día nuestra empatía como sociedad despierte, y los modales, como las convenciones sociales, los derechos humanos, no deban enseñados sino que podrán ser intuidos. Y eso es lo que llama Kohlberg en “Moral Stages and Moralization” la etapa Posconvencional de la sociedad, donde cada quien sabe lo que debe hacer y lo hace sin recompensas o castigos, como en la etapa convencional en la que apenas estamos tratando de llegar con Colombia. Entonces podríamos plantearnos la vida en un anarquismo educado como lo quiso don Miguel de Unamuno.

También es cierto que los modales son dinámicos, porque cambian o ‘evolucionan’ con el paso del tiempo. Algunos entran en vigor ahora, mientras otros son desuetos.

Carreño sugería en su “Manual” el uso de anglicismos. Quería que dijéramos “freezer” para referirnos a la nevera o “shoes” para ponernos los zapatos. Pero yo veo más urgente replantearnos palabras comúnmente mal pensadas como “Parqueadero”… Parqueadero… !Parqueadero! ¿Por qué no decimos ‘Estacionamiento’? “Estacionamiento”, sustantivo del verbo “estacionar”, que es una palabra más bonita y además es castiza. “Parqueadero” viene del inexistente “parquear” que es una deformación del anglosajón Parking…

Convenciones Mínimas en la Mesa

No hay una regla universal para sentarse a comer. Los buenos modales son solo intuiciones estéticas. Pero aquí hay una aproximación occidental que amerita ser reflexionada.

Los cubiertos y la modernidad postergada

El cuchillo es tan antiguo como la especie humana. Las cucharas hechas de madera o de hueso se encuentran desde el paleolítico en Mesopotamia, Siria y Egipto. Está bien usarlo para cortar la carne, no las verduras. La papa se corta con el tenedor. El tenedor por su parte, es una sofisticación más reciente. Catalina de Médici lo introdujo en la corte francesa desde el siglo 16 y llegaría a nuestro medio tal vez a finales del siglo XVII.

Rubén Jaramillo Vélez en su trabajo histórico, sostiene como tesis que nuestra modernidad está postergada, pues en el campo colombiano apenas se empieza a salir de la fanática, intolerante y bestial edad media, sin convenciones y por supuesto, sin modales. Creo que el uso del tenedor puede que sea un indicador de esa modernidad incipiente y postergada que apenas empieza a llegar al país del Sagrado Corazón.

La carne en el campo aún se come con la mano y para todo lo demás existe la cuchara. Untarse sigue siendo un acto semejante al primitivo acto de cazar y comer en el instante.

‘Cubierto’, palabra resultado de una metonimia (figura retórica donde se reemplaza la parte por el todo o los efectos por las causas) del uso del mantel para cubrir la suciedad de la mesa, costumbre que aparece en la antigüedad. Como se ponían los cubiertos sobre el mantel, se les empezó a llamar como tal.

Dejo a continuación, un pequeño manual de cómo comer, el cual presenté a los estudiantes de la I.E. Margarita Legarda en Santa Leticia, Cauca, hace justamente un año:

El uso de los cubiertos parece complejo pero es sencillo. En los colegios rurales los maestros deben darles a los niños la posibilidad de aprender cómo usarlos. Esto es lo mínimo que debe hacer un colegio por ellos, además de enseñarles los números y el abecedario. Si el colegio no dota a los niños de las convenciones sociales, de la tolerancia hacia la opinión distinta, hacia la diversidad, no cumple con su propósito de modernizar el país y pacificar.

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