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MINERÍA Y MISERIA, DOS TÉRMINOS IGUALES

El sábado 11 abril, 2015 a las 11:32 am

Los yacimientos minerales auríferos son cuerpos geológicos mineralizados de los cuales podemos extraer en forma rentable el oro, el mismo que se encuentra por lo general como un metal nativo formando aleaciones con el cobre, la plata, el osmio, el indio y otros elementos en diferentes proporciones. También el oro se encuentra asociado a otros minerales como el cuarzo, sulfures (pinta, calcopirita, arsenopirita, galena, esfalerita, etc.), calcita, baritina y otros.

Armando Orozco Tovar

Armando Orozco Tovar

“Músicas de la geografía de nuestro bello país Colombia”: Es el lugar común transmitido a diario por una emisora culta bogotana, anunciando uno de sus programas musicales. Lo que no saben los programadores, o no lo dicen es que el “bello país” con su geografía está a punto de desaparecer. No hay que treparse a horcajadas en un helicóptero para desde las nubes apreciar las que fueron grandes regiones boscosas y fluviales en vías de extinción en la “casa esquinera” suramericana, una noción enseñada en la antigua escuela donde con lápices de colores, plastilina, aserrín, se enseñaba el mapa colombiano. Práctica docente olvidada, que le permitía al niño o niña, crear la imagen territorial de la nación en su mente donde había nacido, mostrándoles desde el “helicóptero” de su conciencia sus zonas y conformaciones geológicas.

Cuando esto ocurría el iluminado infante de primaria fijaba con claridad en su plano geográfico mental las cuatro vertientes demarcadas: caribeña, pacífica, oriental y amazónica. Descubría la existencia de las tres cordilleras: occidental, central y oriental. Gigantescas protuberancias terrestres pertenecientes al sistema andino precipitado desde el sur continental sobre el país. Trio de venas orográficas donde nacen los afluentes, que colman los cauces de los enormes ríos, que atraviesan por todos los lados la Rosa nacional de los vientos, que en pocos años ya no lo serán fuentes de agua. A los escolares se les enseñaba que este líquido tan preciado, no era sólo la combinación natural del oxígeno con el hidrógeno, sino que era la misma Vida. Esta pedagogía de enseñanza metafórica por imágenes, estaba orientada a que se salvaguardara el medio ambiente.

Por aquellos primarios años los maestros de las escuelas tampoco tenían conocimiento de que el tipo de orientación didáctica de construcción del mapa que impartían, servía para despertar en el educando el cuidado y respeto por la naturaleza de manera ecológica, una palabra aún inexistente. Tampoco nadie se enteraba del silencioso arrasamiento, que se hacía del “bello país”, que ya comenzaba, con la presencia en una de sus regiones occidentales catalogada con Cherrapunji en India la más lluviosa de la tierra, la compañía Chocó Pacífico, extractora a montones del metal amarillo. Dejando sesenta años después al partir un atraso atroz de socavones de miseria:

Imagen: Armando Orozco

“Los negros trabajaban de sol a sol en las dragas puestas del río, que cruzaba la ribera de  Andagoyita, la aldea donde vivía con mi esposo un empleado de sus oficinas”. Dice la mujer anciana y memorialista añadiendo: “Una vez viaje con mis tres hijos por el río San Juan hasta Buenaventura, y cuando preguntaba a alguien sobre del contenido de los bultos, donde iba sentada en la cubierta del barco, me respondían, que eran barras de oro de la Chocó Pacífico, a embarcar hacia Estados Unidos desde el mayor puerto mayor colombiano. También contaba mi esposo, que sólo el 8 por ciento de todo ese metal extraído le correspondía al país. Cantidad no segura, decía, porque cuando el Ministerio de Minas, enviaba algún inspector a chequear los libros, los gringos le daban un cheque en blanco. Pero si el funcionario resultaba muy honrado, cuando regresaba a Bogotá ya estaba despedido”.

Hoy la minería legal de las grandes multinacionales, e ilegal realizada por miles de personas sin trabajo y hambrientas cobra dimensiones de catástrofe al envenenar con mercurio y cianuro y otras sustancias las fuentes hídricas nacientes de las tres cordilleras, que colman con sus aguas puras los grandes ríos nacionales como el Cauca y el Magdalena, que con las hidroeléctricas acabaron con la abundante pesca otrora en ellos existente.

Como también como en un tsunami siniestro los bosques y selvas del “bello país verde,” anunciados en los programas radiales, televisivos y guías turísticas. Mientras en los estadios las muchedumbres vociferan a todo pulmón el último gol con amor patrio: ¡Colombia, Colombia, Colombia!

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