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Millones de archivos eclesiásticos podrían perderse

El martes 1 junio, 2021 a las 1:33 pm
Millones de archivos eclesiásticos podrían perderse

Millones de archivos eclesiásticos podrían perderse sin una política de preservación

Oliver Andrés Ucrós y Licht

El orden público y el inexorable paso del tiempo amenazan con destruir más de 10 mil archivos parroquiales correspondientes a 1.123 municipios colombianos que podrían contener más de tres millones de documentos con la historia de miles o millones de familias colombianas.

Pese a los antecedentes, como la quema de varias oficinas de la Arquidiócesis de Bogotá (1948) y la correspondiente pérdida de miles de archivos de familias bogotanas; de los incendios de otros templos colombianos, como el de la parroquia de la Natividad de Nuestra Señora Natagaima (1915); Nuestra Señora de Prado (2021); y la destrucción de otros archivos parroquiales por la violencia: toma de Algeciras, Huila (1999 y 2000) y de Bojayá (2002), la iglesia no ha generado una política decisiva de preservación de archivos parroquiales en 73 años.

Millones de archivos eclesiásticos podrían perderse
Iglesia de Boyacá, toma guerrillera de 2002.

El 3 de marzo de 2021, en el marco de algunas manifestaciones en Bogotá, feministas con la consigna “la única iglesia que ilumina es la que arde”, prendieron fuego a la parroquia de San Francisco, una de las más antiguas, donde reposan los archivos de miles de familias llegadas a la capital o nacidas en ella:

https://www.pulzo.com/nacion/manifestaciones-hoy-bogota-feministas-prenden-fuego-iglesia-centro-PP1036583

Millones de archivos eclesiásticos podrían perderse
Imagen: Cortesía de Pulzo. Feministas prenden fuego a la parroquia de San Francisco.

¿A QUIÉN PERTENECEN LOS ARCHIVOS PARROQUIALES?

La Ley 92 de 1938 dice en su artículo 19: “La falta de los respectivos documentos del estado civil podrá suplirse, en caso necesario, por otros documentos auténticos, o por las actas de partidas existentes en los libros parroquiales, extendidas por los respectivos curas párrocos, respecto de nacimientos, matrimonios o defunciones de personas bautizadas, casadas o muertas en el seno de la Iglesia católica, por declaraciones de testigos que hayan presenciado los hechos constitutivos del estado civil de que se trata, y, en defecto de estas pruebas, por la notoria posesión de ese estado civil”.

Así es como dichos archivos eclesiásticos tienen por ley un carácter público; y la Ley 594 de 2000, reglamentada por los decretos nacionales 4124 de 2004, 1100 de 2014, contempla en su artículo 14: “La documentación de la administración pública es producto y propiedad del Estado, y éste ejercerá el pleno control de sus recursos informativos. Los archivos públicos, por ser un bien de uso público, no son susceptibles de enajenación”.

En tal sentido, los archivos de la Iglesia Católica son más que de la feligresía, del Estado colombiano. Pero el Estado respeta su autonomía para no invertir en la preservación, y la feligresía los declara propiedad del Estado para exigir a la Iglesia su divulgación. No hay una sentencia aún definitoria. Lo cierto, es que la autonomía administrativa de la Iglesia podría estar sujeta a derogar la Ley 594 de 2000 y la ley 92 de 1938, con las que el Estado declara la propiedad sobre esos archivos.

LA IGLESIA DIVIDIDA EN CRITERIOS DE PRESERVACIÓN DE ARCHIVOS

Millones de archivos eclesiásticos podrían perderse

Por una parte, algunos miembros de la Conferencia Episcopal, entidad que está en capacidad de generar una política de preservación y divulgación, se oponen no tanto a su preservación como a su divulgación por los siguientes motivos:

  • Que en experiencias anteriores se ha violado la privacidad de las familias al divulgar dichos archivos en internet por cuenta de Family Search.
  • Que los secretarios parroquiales en ocasiones se ven obligados a corregir las partidas solicitadas, cuando estas quedan en poder de los fieles que objetan transcripciones incorrectas, generando reprocesos (pérdidas no lesivas).
  • Que las parroquias puedan llegar a verse económicamente afectadas cuando los fieles dejan de pagar por dichas partidas para trámites de migración en la reconstrucción de su memoria familiar (pese a que son las partidas recientes las que han constituido el mayor nivel de ingresos, para procesos y procedimientos que afectan el patrimonio, la filiación y el estado civil: matrimonios, reconocimientos, sucesiones).

Por otra parte, otros miembros de la Conferencia Episcopal, han propuesto soluciones para los anteriores problemas, como por ejemplo, que se restrinja la divulgación de los archivos hasta el año 1901 (protección de datos de menores y protección de datos personales: Ley 1581 de 2012); que los secretarios parroquiales podrían hacer capacitaciones en paleografía por convenio con el Archivo General de la Nación, tomando medidas como ordenar adjuntar un pantallazo de las partidas originales en las transcripciones para no generar dudas y mantener la fidelidad (disminuyendo así reprocesos y garantizando la fidelidad).

También afirman que los archivos los puede escanear el Archivo General de la Nación (Family Search se ha ofrecido a financiar el proceso y prestar sus equipos), haciendo una catalogación por 1. Municipios; 2. Parroquias; 3. Libros (bautismales, matrimoniales, mortuorias); y 4. Un libro por cada año (Ej.: Bautismos de 1801; Bautismos 1802, Bautismos 1803, etc.) y no todo en un solo paquete, como actualmente se presenta en plataforma www.familysearch.org, lo que dificulta la búsqueda.

¿POR QUÉ LOS MORMONES QUIEREN INVERTIR EN SALVAR LOS ARCHIVOS COLOMBIANOS?

Los mormones invierten miles de millones de pesos al año en escanear archivos parroquiales de todo el mundo para bautizar a sus muertos según su fe. Cada tres millones de archivos salvados les cuestan 500 mil dólares. El dinero sale de los diezmos de sus fieles y las partidas son puestas de manera gratuita a disposición de todos en la plataforma Family Search. Esto ha generado suspicacias, pero no se ha demostrado que hayan realizado negocios con dichas partidas. Por otra parte, los judíos tienen sus genealogías, que incluso aparecen en los libros de la Biblia; los católicos las tuvieron (tratados genealógicos medievales como los de Lope de Haro, Salazar y Castro, entre otros, dan cuenta de ello); en el Nuevo Reino de Granada también tuvimos al tratadista Flórez de Ocáriz que hizo sus libros con igual ayuda de la iglesia; y posteriormente, vinieron arzobispos de Bogotá como monseñor Restrepo y monseñor de Brigard, que colaboraron activamente a la preservación en libros de genealogía de la memoria familiar de los bogotanos; mismo caso que ocurrió en Antioquia con la ayuda ofrecida por parte de la Iglesia al investigador Gabriel Arango Mejía; en Popayán a Miguel Wenceslao Quintero; y en el Huila a Francisco de Paula Plazas. En estos libros se trataron de consignar familias tanto ricas como humildes que descendían de colonos y fundadores de pueblos. Pero los esfuerzos ingentes han sido ineficaces ante los valores adánicos de la República y la sobrepoblación.

Que el Archivo General de la Nación realice el escaneo con la financiación y equipos de Family Search, divulgando como contraprestación las partidas hasta 1901, podría ser una solución sin costo para la iglesia, para el Estado y para darle respuesta a las demandas que solicitan por parte de la feligresía la liberación de esos archivos de acuerdo a las leyes de la República. Pero la Conferencia Episcopal debe dar el paso. No hay autonomía administrativa sobre archivos convertidos en polvo o en ceniza.

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