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Viernes, 19 de julio de 2019. Última actualización: Hoy

Mi Comía, ícono y patrimonio gastronómico desde Santander de Quilichao

El sábado 6 abril, 2019 a las 10:34 am

¡Así, sabe el Cauca!

El aroma del café caucano puede despertar a cualquier muerto, y sus platos típicos pueden calentar un corazón frío. La gastronomía del Cauca y en especial de Santander de Quilichao debe reconocerse; por eso, Proclama del Cauca registra cómo una mujer y sus recetas mágicas desde una cocina ha hecho historia en una región azotada por las malas noticias.

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En un ambiente de tango, poesía, mar y exquisitos mariscos con más de tres décadas de tradición, el éxito del restaurante Mi Comía es la comida del océano pacífico, conjugando magistralmente los sabores nativos del coco, calamares, ostras, pianguas, camarones, pulpos, langostinos, langostas, jaibas, peladas, plátano y el limón, siempre con el toque de las negras del pacífico colombiano que la ha caracterizado. El pescado y los mariscos frescos son preparados al momento de cada orden, esta receta artesanal, que jamás la conoceremos, realmente es un arte en su preparación y presentación.

Santander de Quilichao es conocido por sus increíbles personajes que han dejado el nombre de la Tierra del Oro o Ciudad de Los Samanes en la cúspide; es la tierra donde se cocina la mejor cazuela de mariscos que existe en Colombia, la gastronomía de Mi Comía está a la par de los mejores restaurantes internacionales, donde un simple mortal hasta el más alto empresario pueden disfrutar de sus platos porque el valor realmente es económico.

Esta es la historia que se viene cocinando desde hace 35 años de las manos de doña Fidela Celis quien abrió el restaurante con su esposo, el escritor Dagoberto Salazar Santa (qepd) que además de ser abogado, fue un buen conversador, dedicaba también gran parte de su vida a perpetuar vivencias y sentimientos con la pluma en el papel, “Él me enseño todo lo que sé” expresó con mucha nostalgia y admiración. Su esposo había fallecido unos años atrás pero ella siguió adelante con aquel sueño que alguna vez fue de los dos y ahora es de todos de quienes visitamos este mágico lugar.

Sus sabores y olores son exquisitos, se perciben desde que transitas la carrera 10 entre calles 6 y 7 en el centro de Santander de Quilichao, y como no podrían serlo, si son preparados con mucho amor por doña Fide, como cariñosamente le dicen, su sazón es única.

A principios de los años 80, Mi Comía, sólo ofrecía servicio de pescado y caldo de pollo, y poco a poco fue evolucionando, Dagoberto y Fidela querían innovar, ofrecer platos que no fueran comunes y poder crear un espacio familiar, donde las personas se sintieran en su casa. Para mejorar sus técnicas culinarias se fueron un año a la Bocana en Buenaventura, allí conocieron a un grupo de mujeres cocineras, que tenían una manera particular de elaborar la comida, esto les llamo la atención y no dudaron ni un segundo en aprender de ellas. Al tiempo regresaron a Quilichao y decidieron poner en práctica todo lo que habían aprendido, esta vez implementando platos nuevos, entre ellos la cazuela de mariscos.

La cazuela, con tan sólo nombrarla se hace agua la boca ¿y a ti?, este es el plato principal del restaurante y el que lo volvió famoso, a tal punto que personalidades, artistas, empresarios, ministros, senadores, gobernadores y comunidad en general vienen a comer exclusivamente ese plato, “Nuestra mejor publicidad ha sido el voz a voz, nada mejor que un cliente satisfecho recomendando nuestra comida” indicó Fidela.

El restaurante tiene una decoración inusual, las personas que lo visitan, disfrutan de buena música, un ambiente cultural y artístico, las repisas están llenas de libros escritos por el finado Dagoberto, instrumentos musicales antiguos y pinturas de varios artistas del pacífico, en las paredes se pueden ver piedras exóticas y monumentos primitivos, “Me siento en una película cuando vengo almorzar aquí” expresó un cliente con asombro.

Este año 2019, el restaurante cumple 35 años de fundación “Tantos años de trabajo se deben a la perseverancia” dijo doña Fide con una sonrisa que ilumina todo el lugar. ¡Vaya!, es bastante tiempo, aunque los años no pasan en vano, las puertas de este mágico sitio seguirán abiertas por mucho más tiempo convirtiendo a Mi Comía en un ícono y patrimonio gastronómico para el mundo desde Santander de Quilichao.

Por: David Luna y Sophia Hernández

Imágenes: Óscar Moreno

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