Miércoles, 26 de febrero de 2020. Última actualización: Hoy

Mezcla entre religión y política…

El martes 28 enero, 2014 a las 6:43 pm
Carlos E. Cañar Sarria

CARLOS E. CAÑAR SARRIA
carlosecanar@hotmail.com

                En recientes semanas, la opinión pública se viene ocupando de la discusión del problema sobre si es conveniente o no la mezcla entre religión y política. Sobre todo, a raíz de acusaciones de actos de discriminación de la líder María Luisa Piraquive de la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional de Colombia, ligada electoralmente al movimiento Mira. Esto ha servido de coyuntura a una serie de denuncias que han expuesto a la citada iglesia y a la familia Piraquive a la picota pública que se traduce en un escándalo mediático sobre actividades financieras del movimiento, que han dado pie para que la Fiscalía desempolve investigaciones abiertas en el pasado por varios delitos. En algunas regiones del país hace pocos días los seguidores de la iglesia marcharon en respaldo de la líder María Luisa Piraquive, exigiendo la libertad de cultos y en rechazo de las acusaciones.

                  Lo extraño es que este tipo de escándalos se susciten en plena época de campañas políticas, lo que da un sabor de oportunismo político en momentos en que se avecinan las elecciones del próximo 9 de marzo que darán lugar a la conformación de un “nuevo” Congreso. No se puede negar el caudal electoral que mantiene el movimiento Mira, derivado de la iglesia patrocinada por la familia de María Luisa Piraquive que tiene en sus listas a varios de sus miembros.

                  La mezcla entre religión y política no es algo nuevo en nuestro país, incluyendo a la Iglesia Católica. En el desarrollo de toda nuestra historia republicana la Iglesia Católica ha desempeñado un rol determinante en la política colombiana. Durante muchos años los candidatos presidenciales debían contar con su beneplácito. Durante las primeras décadas del siglo pasado, por ejemplo, los triunfos de Marco Fidel Suárez y Enrique Olaya Herrera no habrían sido posibles sin el respaldo de la Iglesia. Lo mismo ha sucedido en casi todos los gobiernos, como el caso del presidente Uribe que contó con el apoyo clerical en los dos periodos.

                 Pensamos que en una sociedad democrática, religión y política desde el punto de vista del ejercicio de proselitismo, deben estar separadas pero es algo difícil. En otras palabras, los curas y líderes religiosos deben estar más dedicados a salvar almas que a poner y deponer candidatos a las corporaciones públicas, incluyendo la Presidencia.

                 Sin embargo, esto dependiendo de los conceptos que se tenga de política. Si entendemos por política, la defensa de lo público, es difícil que las instituciones religiosas no intervengan en los asuntos del Estado, pues es en el Estado donde priman y  se expresan las relaciones, las decisiones y las acciones del poder y la Iglesia Católica como otras instituciones no pueden estar exentas del análisis de una serie de hechos y situaciones que de alguna o de múltiples maneras afectan a un conglomerado social con unas mayorías católicas y ante lo cual deben asumir posiciones. Las instituciones religiosas deben ser voceras en denunciar las violaciones de los derechos fundamentales, propender por la justicia social y por la convivencia civilizada de los pueblos. Salvar almas del infierno, pero también, salvar cuerpos de la miseria, de la explotación y pronunciarse en contra de las tiranías de los gobiernos. El cultivo espiritual de las personas no puede pasar desapercibido en una humanidad en crisis. Si por el contrario, entendemos por política, la acción proselitista encaminada al logro del poder, la religión debe dar un paso al costado.

                   El Papa Benedicto XVI, al respecto fue enfático: “La iglesia continuará proclamando y defendiendo sin cesar los derechos humanos fundamentales, que en muchos países son con frecuencia violados”. “En la actualidad, la Iglesia no pide ningún privilegio para sí, sino únicamente las condiciones legítimas de libertad y de acción para cumplir su misión. A su vez la Iglesia trabajará para salvaguardar la dignidad de toda persona y trabajar por el bien común”. “Una democracia sin valores se convierte con facilidad en  un totalitarismo visible o encubierto, como lo demuestra la historia”.

                    Si el escándalo sobre la iglesia de los Piraquive pretende atajar electoralmente al Mira, es posible que ello surta efectos a favor de este movimiento. Las contundentes marchas de apoyo a la familia Piraquive así lo anuncian. Habrá que esperar el comportamiento electoral en las elecciones de marzo, ya que en las puertas del horno se quema el pan.

                  Coletilla 1: La ex ministra Martha Lucía Ramírez será la candidata del Partido Conservador a la Presidencia de la República; así lo determinó la Convención conservadora el pasado domingo. Por lo visto, esta opción presidencial, al igual que las demás, incluyendo la del uribismo, poco se podrá en impedir la reelección de Juan Manuel Santos. Coincidimos con quienes interrogan  “¿Si no es Santos, quién?

                    Coletilla 2. Por lo que estamos viendo, Gustavo Petro se está quedando en la Alcaldía de Bogotá. ¿Qué estarán pensando el procurador y sus fieles?

Deja Una Respuesta